El país que seremos según Gustavo Petro

Uno de los aspectos que más llaman la atención del programa de gobierno de Petro es que le dedica un capítulo entero, y tal vez uno de los más largos, al problema de la lucha contra el hambre. Se compromete con muy pocas cifras concretas. 

18 de junio de 2022

Por: Laila Abu Shihab Vergara
Ilustraciones: Camila Santafé 

El programa de gobierno del exalcalde de Bogotá y candidato de la coalición por el Pacto Histórico se llama “Colombia, potencia mundial de la vida” y se divide en cuatro grandes temas, que a su vez actúan como una especie de sombrilla de varios subtemas: El cambio es con las mujeres; Economía para la vida; Sociedad para la vida, y Plan de Tecnología para la vida. Además, se entrega la opción de revisar todas las propuestas por territorio (Altillanura y Orinoquía, Amazonía, Macizo colombiano, Tolima y Huila, Andes y valles interandinos del Cauca y el Magdalena, San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Pacifico litoral y Caribe). 

A lo largo de todo el programa se repite mucho la idea de que somos “una de las sociedades más desiguales del mundo” y para revertir esa situación hay que garantizar "los derechos fundamentales consagrados en la Constitución del 91”. Petro le dedica un capítulo entero, y tal vez uno de los más largos, al problema de la lucha contra el hambre. El tema del agua también es central y atraviesa varias de las propuestas. Y como su rival, el candidato de la izquierda se compromete con muy pocas cifras concretas.

Tomando como base los cuatro capítulos del programa, seleccionamos a continuación algunas de sus principales propuestas:

MUJERES

Petro ha dicho en múltiples ocasiones que “las mujeres sostienen el mundo” y lo repite en su programa de gobierno. Por eso, promete que en su cuatrienio las mujeres ocuparán al menos el 50 % de todos los cargos públicos en todos los niveles y ramas del poder, así como darles acceso prioritario a la distribución y formalización de la propiedad de la tierra, la educación superior pública y los créditos.

También habla de crear el Sistema Nacional de Cuidado (Sinacu) para “reconocer, redistribuir y reducir el trabajo del cuidado”, aunque desde 2017 el Departamento Nacional de Planeación (DNP) fue encargado de hacerlo. Propone un Plan de Acción Integral contra todas las violencias, y dice que desarrollará una “campaña nacional para la transformación de estereotipos de género”, en la cual cabría, por ejemplo, prohibir los contenidos que “atenten contra la dignidad de las niñas y mujeres”. Pero la más llamativa de las propuestas de este primer capítulo es la de crear un Ministerio de la Igualdad, que lideraría, entre otros, el Sistema Nacional de Cuidado.

MEDIO AMBIENTE 

Una de sus propuestas más sonadas es la de “dejar atrás la dependencia exclusiva del modelo extractivista y democratizar el uso de energías limpias”. Para ello, afirma que el país debe “transitar de una matriz energética primaria, predominantemente fósil, dependiente del carbón y del petróleo, hacia una matriz diversificada, basada en las potencialidades de energías renovables, y mejores fuentes energéticas para enfrentar el cambio climático”. ¿Cómo piensa lograrlo? De manera “gradual” y “garantizando la confiabilidad y estabilidad del sistema energético, las fuentes de empleo y los recursos económicos provenientes del sector”. Entre otras cosas, le dará a Ecopetrol un papel central en la transición, con el fin de “garantizar los combustibles que el país requiere por los próximos 15 años”, y creará el Instituto Nacional de Energías Limpias. También detendrá los proyectos piloto de fracking.

CAMPO

Petro dice que hará una “reforma agraria y acuaria” para garantizar el derecho a la tierra de las familias rurales, la formalización de la propiedad y evitar la expansión indiscriminada de la frontera agraria y la colonización de baldíos. Promete sacar adelante el catastro multipropósito para desincentivar el latifundio improductivo en tierras fértiles a través de impuestos, e insiste en que la reforma agraria solo potenciará “el Fondo de Tierras, los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial y otros instrumentos ya creados por el Acuerdo Final de Paz”.

También menciona varias veces la necesidad de alcanzar la soberanía alimentaria y para ello planea “dejar de importar millones de toneladas en alimentos e insumos que Colombia puede y debe producir” y “renegociar los Tratados de Libre Comercio (TLC)” existentes para “proteger la industria nacional y mejorar la competitividad en los mercados internacionales”. Afirma, además, que le dará un especial impulso “a la cadena de valor del cannabis, en manos de los productores, articulando industria y conocimiento, así como la diversificación de usos en el campo de la medicina, los textiles y alimentos, entre otros”. 

INDUSTRIA

Este capítulo es largo y tiene propuestas muy variopintas que van desde fomentar una “industria productora de bienes sin obsolescencia programada, de vehículos eléctricos y de productos farmacéuticos nacionales”, hasta la exportación de energía mediante el uso de las tecnologías e hidrógeno verde, la construcción de una red ferroviaria eléctrica, la recuperación de la navegabilidad de los ríos y la “revitalización y ampliación” de los servicios de la aerolínea pública SATENA, para interconectar las diferentes zonas del país. Las propuestas de este bloque también incluyen construir nuevas vías terciarias y hacer mantenimiento a las ya existentes, y la creación de un Ministerio de la Industria, “en consenso con el sector industrial del país”, aunque nunca aclara qué pasaría con el actual Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. 

ECONOMÍA POPULAR

Petro le dedica un subcapítulo a lo que llama “economía popular” porque asegura que es necesario “construir una sociedad basada en el reconocimiento del trabajo de al menos dos tercios de la población económicamente activa, que realiza su trabajo en la llamada informalidad, de los cuales el 80% trabaja por cuenta propia, principalmente en actividades que no les permiten ganar ni siquiera un salario mínimo mensual”. Para ello, propone construir una política pública en la que el Estado “respete sus formas organizativas” y los oficios de esos trabajadores sean “reconocidos, caracterizados y visibilizados dentro de las cuentas nacionales”. Habla de líneas especiales y flexibles de microcrédito y crédito condonable para ellos. Y promete que “cesará la persecución policial" contra todos los trabajadores informales, la mayoría vendedores ambulantes, pues con él como presidente la policía será más “un órgano civil de la sociedad, que actuará en primera instancia con herramientas de carácter pedagógico”.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Un elemento diferenciador en Petro es la insistencia en extender la jornada educativa, en este caso “a través de la oferta de propuestas en cultura, deportes, ciencias, educación para la ciudadanía y la reconciliación, TIC, proyectos productivos, entre otras propuestas articuladas a las motivaciones e intereses de los estudiantes y a las particularidades de los territorios”. También se refiere a una educación “para la paz, la libertad y la creación; pertinente, incluyente, alegre y de calidad”. ¿Cómo lograr todo eso que suena tan bonito? Mejorando, entre otras cosas, la formación docente y la relación entre el número de estudiantes y el de docentes, directivos y orientadores. Además, se vale de uno de los programas que mejor le funcionó en su paso por la Alcaldía de Bogotá, y que ahora promete ampliar a todo el país: los Centros Locales de Artes para la Niñez y la Juventud (CLANES), creados con el fin de promover la formación y producción artística de  los niños, niñas y jóvenes. 

JÓVENES

Petro propone una educación superior pública “gratuita y de calidad”, además de fortalecer la red de universidades públicas, el SENA y los colegios de educación media, articulándolos con el Sistema de Ciencia y Tecnología. Eso implica, dice, “elevar históricamente el presupuesto público para todo el sistema educativo, en particular para la educación superior”, aunque no se atreve a comprometerse con la reforma de los dos artículos concretos de la Ley 30 de 1992 que para la mayoría de los expertos en educación deben cambiar, si de verdad se quiere saldar la deuda creciente del Estado con las universidades públicas: artículos 86 y 87. En este tema hay una coincidencia entre ambos candidatos: proponen la condonación de las deudas de los usuarios del Icetex. 

SALUD

Aquí Petro propone algo que ha sido criticado por varios expertos: crear un sistema de salud “único, público, universal, preventivo y predictivo, participativo, descentralizado e intercultural, que no dependa de la capacidad de pago, la rentabilidad económica ni la intermediación administrativa y financiera”. En palabras más sencillas, de ser presidente eliminaría la intermediación de las EPS y los regímenes contributivo y subsidiado que existen hoy. Según él, con una red de “hospitales públicos fortalecidos desde el nivel primario hasta el de alta complejidad, financiados por el presupuesto público y por prestadores privados contratados por el Estado a nivel nacional y territorial” se podría asegurar una distribución equitativa en términos de cobertura, acceso y calidad. En el programa no se aclara de dónde saldrían los recursos para “recuperar y salvar” a los hospitales públicos. 

También promete cumplir a rajatabla el Plan Nacional de Salud Rural, que ya existe; revitalizar "los sistemas de salud propios e interculturales del campesinado, los pueblos afrodescendientes, negros, raizales y palenqueros”, y “garantizar el ejercicio y el fortalecimiento de las medicinas populares, alternativas y complementarias en un proceso de articulación con el sistema de salud”.

PENSIONES

Probablemente una de las promesas más discutidas y criticadas de Gustavo Petro es la que se refiere al sistema pensional. El candidato asegura que se le debe reconocer la pensión “a todas las personas en edad de jubilación de hoy y del mañana, incluyendo a los adultos mayores que no pudieron cotizar, a quienes han dedicado su vida a los trabajos de cuidados en el hogar y a las multitudes que trabajan por fuera de un contrato laboral formal”. 

Aunque en ninguna parte menciona eliminar las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que son privadas, sí promete transitar “hacia un sistema de pensiones unificado mayoritariamente público, complementario y no competitivo”, que no vea el derecho a la pensión “como negocio”. Eso significaría unificar el Sistema General de Pensiones, en un modelo que “retoma elementos del sistema creado con éxito en Holanda y ha sido acogido por el Banco Mundial”, algo que reconocen expertos en el tema, como Kevin Hartmann. Funcionaría a través de tres pilares: el pilar solidario básico garantizaría un “bono pensional no contributivo equivalente a medio salario mínimo para los adultos mayores que hoy no tienen derecho a la pensión”; el pilar contributivo es para que todos los trabajadores, incluyendo los de mayores ingresos, coticen de manera obligatoria a Colpensiones una suma calculada sobre la base de 1 a 4 salarios mínimos legales vigentes (SMLV), con la salvedad de que quienes ganen más de 4 SMLV puedan decidir libremente dónde cotizar el excedente, si en Colpensiones o en las AFP. Y el último pilar es un ahorro voluntario complementario, en un fondo voluntario de pensiones. 

IMPUESTOS

Según Petro, el sistema tributario actual “no satisface los principios constitucionales de equidad, progresividad y eficiencia”. Por eso, promoverá una reforma por la que, entre otras cosas, se crearía “una sola tabla en donde se cobre el mismo impuesto a las rentas laborales que a los dividendos y las ganancias ocasionales, eliminando la posibilidad de que las personas más ricas y de mayores ingresos tributen a tarifas preferenciales”; también promete la no extensión del IVA a la canasta familiar y luchar porque haya "impuestos saludables dirigidos a mejorar el acceso adecuado en cantidad y calidad nutricional de los alimentos y bebidas”. En ningún momento, sin embargo, se refiere de forma concreta al muy aplazado impuesto a las bebidas azucaradas.

SEGURIDAD

El candidato del Pacto Histórico propone transformar “el enfoque de la seguridad basada en la construcción y eliminación del enemigo interno para pasar a una seguridad humana basada en la igualdad, la protección de la soberanía nacional, la seguridad ciudadana, el cuidado de la vida y la naturaleza”. Eso implica, por ejemplo, “avanzar en la desmilitarización de la vida social” y reformar de forma progresiva las Fuerzas Armadas, pues "la terminación del conflicto armado conduce a un ajuste de los roles, de las misiones y de la llamada “doctrina de seguridad nacional”. Petro promete que el servicio militar dejará de ser obligatorio (en su reemplazo habría una “alfabetización digital como servicio social sustituto”, dirigida a adultos mayores y población vulnerable) y dice que “todos los miembros de las FF.AA. accederán a la educación superior y a más y mejor formación en Derechos Humanos, en Derecho Internacional Humanitario y diversas áreas del conocimiento”. 

El otro aspecto importante de este capítulo es su propuesta de reformar la Policía Nacional y reubicarla bajo el Ministerio del Interior o de Justicia (como en Alemania y EE.UU.) para “recuperar a nivel institucional y operativo el carácter civil del cuerpo policial y, de acuerdo con ello, redefinir sus funciones y prioridades”, lo que incluye el desmonte del ESMAD y “el tránsito a una fuerza orientada a la solución pacífica e inteligente de conflictos”. Según el candidato, la nueva Policía “no cumplirá funciones exclusivas de las fuerzas militares, ni prestará servicios de escolta, o administrativos no relacionados con sus funciones constitucionales, como cargar maletas o hacer mercados”.

DEMOCRATIZACIÓN DEL ESTADO Y CORRUPCIÓN

Petro promete “respetar efectivamente el sistema de pesos y contrapesos”. Asegura que promoverá una reforma a la justicia que tenga como pilares: "la independencia judicial, la meritocracia, autonomía administrativa y presupuestal, lucha contra la corrupción, acceso expedito de la ciudadanía al sistema judicial mediante herramientas tecnológicas y fortalecimiento de los mecanismos alternativos para solución de conflictos”. Dice que es hora de cambiar la forma de elección del fiscal general (en esto coincide con Hernández), para que esté basado en méritos y sea totalmente independiente del gobierno de turno. También impulsará una reforma a la Procuraduría General y a la Contraloría General. Y promoverá una “legislación de protección al denunciante de la corrupción”. 

PAZ

“En nuestro gobierno recuperaremos el tiempo perdido, cesará la violencia contra los firmantes de la paz y con el concurso de toda la sociedad y la comunidad internacional haremos realidad lo pactado en toda su extensión”, dice Petro sobre el Acuerdo de Paz firmado en 2016. Promete pasar del prohibicionismo en el tratamiento del problema global de las drogas, a una “agenda internacional concertada basada en los derechos humanos y la construcción de la paz, la transformación económica de los entornos productores sin criminalización de los cultivadores, la protección de la naturaleza, la regulación, el sometimiento judicial de las organizaciones criminales y el abordaje del consumo como un tema de salud pública”. Si es presidente, Petro prohibirá la aspersión aérea con glifosato e impulsará la regulación de las plantas del cannabis y la hoja de coca, así como sus usos derivados. Respecto al consumo de sustancias psicoactivas, se compromete con una “política de educación, prevención, tratamiento y atención de las personas, con enfoque de reducción de riesgos y daños”. 

Sobre el ELN, promete “crear las condiciones para avanzar en un diálogo y negociación eficaz, que recoja las lecciones aprendidas del Acuerdo de Paz con las FARC”. Y acuña un nuevo término: multicrimen, para referirse a “los sucesores del paramilitarismo, articulados en su mayoría al narcotráfico”. Con esos grupos, dice, “se abrirán espacios de negociación judicial y sometimiento colectivo a la justicia sobre la base del desmonte de sus actividades, la obtención de verdad y la disposición de los recursos de sus actividades ilegales para la reparación y la garantía de derechos de toda la población”. 

PROPUESTAS QUE NO APARECEN EN EL PROGRAMA

1. El tren eléctrico de Buenaventura a Barranquilla

Antes de la primera vuelta presidencial, incluso antes de las consultas del 13 de marzo, una de las cuales le permitió quedarse con la candidatura de la coalición del Pacto Histórico, Petro lanzó una propuesta que desató una andanada de críticas en redes sociales. “El proyecto arranca en el puerto de Buenaventura, en el Pacífico. Y a través de un tren elevado, moderno, eléctrico, vincula a Buenaventura con los puertos del Caribe, entre ellos Barranquilla”, dijo ante cientos de simpatizantes. La propuesta fue calificada de populista e inviable, a lo que Petro respondió con un trino en el que aseguró que se trataría de un “tren alterno al Canal de Panamá” y la suya es una idea moderna

2. Decretar la emergencia económica

También antes de las consultas del 13 de marzo y de la primera vuelta, Petro lanzó una propuesta que asustó a muchos: decretar la emergencia económica. Se trata de uno de los tres estados de excepción previstos en la Constitución colombiana (los otros son la conmoción interior, que al parecer decretaría Rodolfo Hernández, y el estado de guerra exterior). Petro justificó la medida en que “Colombia está en una situación de emergencia porque la población tiene hambre”, y dijo que la declaratoria permitiría comprar cosechas, proteger producciones alimenticias y establecer una política de subsidios a insumos agrarios. La Constitución Política prevé que una vez decretada la emergencia económica el presidente puede dictar decretos con fuerza de ley, saltándose al Congreso, solamente en temas relacionados con las razones que originaron la declaratoria de ese estado de excepción. ¿Qué tanto se justifica la posible declaratoria de Petro? Eso tendrá que revisarlo la Corte Constitucional. Sin embargo, varios expertos aseguran que no hay argumentos que soporten ese estado de excepción y que el riesgo es que en los 90 días que duraría, el presidente pueda tomar decisiones autoritarias en otros campos. 

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Acerca del autor

Laila Abu Shihab Vergara
Laila Abu Shihab es politóloga de la Universidad Nacional de Colombia y tiene una Maestría en Periodismo de la Universidad Torcuato di Tella y el diario La Nación de Buenos Aires (Argentina). Trabajó durante más de 10 años en la Casa Editorial El Tiempo y fue reportera y redactora de los periódicos La Nación, en Argentina, y Expreso, en Guayaquil (Ecuador). Fue periodista de CNN en Español entre el 2016 y el 2017 y dirigió el programa de crónicas y reportajes “Somos Región” del Canal Trece, durante el 2019. También fue asesora de comunicaciones del Ministerio de Educación Nacional entre 2012 y 2014 y ha sido docente de los programas de periodismo de la Universidad del Rosario y la Universidad Externado, dictando talleres de crónica, reportaje y perfil; periodismo internacional y periodismo multimedia. Obtuvo una mención de Honor en la categoría Periodismo en Profundidad del Concurso de Excelencia Periodística 2017 de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), por una investigación trasnacional realizada para CONNECTAS sobre el arte robado por los nazis que terminó en América Latina, y fue finalista en la categoría Mejor Serie Documental en los Premios TAL 2017, a lo mejor de la TV pública en América Latina, por la serie “La paz silenciosa”, producida para Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC). Además de contar historias, ama nadar, el fútbol y el teatro. Es cofundadora y editora general de Vorágine.
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