El periodista del cucharón de sopa que se mete donde no lo han llamado

AquinoTicias se infiltra en las marchas para darle ‘cucharonazos’ a todo el mundo. ¿Qué tan difícil es ser hoy un disidente en Medellín? Una conversación sobre política, derechos humanos y libertad de expresión.

Texto: Laila Abu Shihab / Ilustraciones: Morphart 

“¿Tú crees que la gente leería más la Carta de Jamaica si le sacamos versión reggae?”, le pregunta un joven de pelo crespo y corbatín, que usa un cucharón de sopa como micrófono, a la vendedora de un puesto de arepas con queso. Ella responde que sí pero duda, cuando él le vuelve a hacer la pregunta ella se ríe, pide cortar la grabación, dice que no, está confundida. ¿La Carta de Jamaica? Todo termina en una carcajada. De ambos. 

“¿Crees que hay que aguantar hambre todos los días para poder tener conciencia de clase?”. La pregunta genera distintas respuestas. “¡No se aconseja!”, dice sin pensarlo un vendedor ambulante de guarapo. “Pues si usted se quiere ver un poquito más delgado…”, contesta con malicia una estudiante de la Universidad de Antioquia. Entrevistador y entrevistados se ríen. 

Las dos escenas hacen parte de uno de los videos más vistos y compartidos de AquinoTicias, un periodista que recorre las calles de Medellín sin más armas que un cucharón metálico de sopa y un celular, que usa para hacer reír a la gente y ponerla a pensar, burlarse de lo aburridas que son las marchas y los debates de la izquierda y criticar duro a la derecha. Él le da palo, o mejor, cucharonazos, a todo el mundo.

“AquinoTicias, periodismo freelance de derechas, quiere mostrar cómo los debates internos de la izquierda representan el sentir de las mayorías sociales en Colombia y por eso salió a las calles a recoger las opiniones de los ciudadanos sobre estos debates tan acalorados, intensos, actuales y llenos de vida (…) Ya lo ves izquierda, a nadie le interesan tus debates internos, ¡madura!”, dice el periodista en el video, que en Facebook tiene más de 1.700 likes y casi 140.000 reproducciones. 

José Luis Marín, el hombre detrás de AquinoTicias, fue detenido el pasado 15 de junio en una redada indiscriminada del ESMAD contra casi 50 personas que marchaban en Medellín para protestar por muchas razones, entre ellas, el asesinato de líderes sociales y la inacción del Estado para atender a la población más vulnerable por la pandemia del covid-19. Transmitió en vivo el momento de la captura, unas 3 horas después hizo otra transmisión cuando fue liberado, y esas imágenes y las palabras claras y directas que utilizó para denunciar el abuso de la fuerza por parte de la Policía cruzaron las fronteras de su ciudad y de Antioquia, donde es muy popular, y terminaron en grandes medios nacionales. Hasta Gustavo Petro usó la captura de AquinoTicias para hablar de lo ocurrido en su cuenta de Twitter… pero en lugar de poner una foto del periodista paisa compartió una imagen del youtuber mexicano Luisito Comunica y le tocó borrar el mensaje. 

¿Por qué dice que esa captura fue arbitraria e ilegal?

“La movilización salió del Parque de las Luces en La Alpujarra y tenía como destino el Parque de los Deseos. A la altura de la Avenida Oriental la tensión aumentó mucho cuando algunos jóvenes rayaron la pared de un edificio de Bancolombia con lo de la hipoteca inversa, y de repente aparecieron los carabineros en sus caballos y partieron la marcha en dos. Yo me quedé atrás grabando todo cuando comencé a escuchar gritos. Al acercarme vi que un señor de la tercera edad estaba tirado en el suelo y tenía a un carabinero encima. Ahí la gente se enojó mucho. Yo le pedí al carabinero que me entregara su número y su apellido, porque por ley todos ellos deben estar debidamente identificados pero él no lo estaba. Luego nos empezaron a perseguir hasta encerrarnos en el Parque Bolívar y cuando nos tuvieron arrinconados comenzaron a capturar a todo el que estaba ahí, indiscriminadamente. 

“Cuando me detuvieron traté de decirles que era periodista, de mostrarles mi carné, pero no les importó. En ese momento dos defensores de derechos humanos que estaban al lado mío empezaron a decir “él es periodista, no lo capturen” y solo por decir eso también los detuvieron. A uno de ellos intencionalmente el policía le quitó el tapabocas y lo agredió muy fuerte, lo golpeó en la espalda. Nos llevaron al CAI, a un pelado que dijo que tenía problemas en las muñecas le pusieron aún más apretadas las esposas, a otro que solamente estaba grabando como yo le dieron bolillo muy duro y le tumbaron varios dientes. A ninguno nos leyeron nuestros derechos, no nos dijeron por qué nos capturaban.

“La detención fue indiscriminada, nos capturaron a 53 personas, yo diría que eso era casi el 40% de los pocos que salimos a movilizarnos ese día, porque por razones obvias la marcha fue poco nutrida. Obviamente a nadie le imputaron delitos ni le encontraron nada, y tenían que soltarnos. La responsabilidad penal es individual, yo también soy abogado y sé que no pueden decir que porque en la marcha se cometieron X o Y cosas, los que fuimos capturados las cometimos. 

“Cuando me capturaron yo entré al CAI y me dijeron que era un vándalo. Yo les respondí que grabé toda la marcha y que podían meterse a mi página y ver si en algún momento había cometido actos vandálicos. Les mostré el carné de periodista y ahí se calmaron. Entonces la pregunta que yo me hago es horrible: ¿cualquier pelado que va a una marcha tiene que tener un carné de periodista o de abogado o grabarla toda para demostrar que se manifiesta de forma pacífica y para que no se le vulneren los derechos? Eso es muy triste. Si yo no hubiera tenido esos soportes, seguramente me hubieran agredido y hubiera amanecido en el búnker de la Fiscalía, como le pasó a otro pelado ese día”.

El Escuadrón Móvil Antidisturbios fue creado en 1999 y en los últimos años ha recibido tantas denuncias por abuso de la fuerza que hasta el representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia, Alberto Brunori, pidió este año que sea replanteado. Entre 1999 y 2019 el Esmad realizó al menos 986 detenciones arbitrarias (la mayoría en el Cauca) y 43 muertes, de acuerdo con investigaciones del CINEP. Además, según el propio Ministerio de Defensa, hasta el año pasado el Estado había pagado más de 9.000 millones de pesos en reparaciones a las víctimas por “uso indebido de la fuerza” por parte de sus agentes.

Cada vez que alguno de los 23 escuadrones que hoy tiene el Esmad en el país actúa, lo hace siguiendo órdenes de la rama Ejecutiva, a través de los comandantes de Policía de la zona donde se encuentre; es decir, dependen directamente de lo que digan el presidente, los gobernadores y los alcaldes. 

“Yo de esto responsabilizo al alcalde Daniel Quintero, él insiste en darle tratamiento militar a la protesta social y así su tal “valle del software” se le va a ir para el carajo. Aquí están protestando los jóvenes de los barrios populares, que son precisamente los que no tienen trabajo y a los que él dice que les va a garantizar educación y trabajo con su dizque “valle del software”. Yo le pregunto alcalde, ¿eso va a ser antes o después de capturarlos injustamente?”, dijo AquinoTicias en el video que hizo cuando salió del búnker de la Fiscalía, que dura 2 minutos con 55 segundos y tiene más de 225.000 reproducciones. 

José Luis Marín tiene 33 años, estudió derecho en la Universidad de Antioquia y está terminando una maestría en Sociología Jurídica. Es difícil saber cuándo habla en serio y cuándo en chiste pero al conversar con él queda claro que se burla de sí mismo, que no traga entero y que no le da miedo decir lo que piensa, aunque eso lo ponga en riesgo. Ha recibido decenas de amenazas en sus redes sociales, algunas de muerte, y ya no puede llevar la cuenta de cuántas veces ha sido agredido por la policía por salir a marchar a las calles. 

Mira aquí a nuestro ilustrador en el proceso creativo de la imagen de portada de esta historia.

¿Daniel Quintero se merece un cucharonazo?

“Muchos. Tal vez más que ‘Fico’. Quintero tiene un talante autoritario muy fuerte, apenas empezando la administración metió el Esmad a la Universidad de Antioquia, cosa que ni siquiera había hecho Federico Gutiérrez, que también se merece su buen ‘cucharonazo’. 

“Desde la administración de Sergio Fajardo se impuso el modelo de alcalde de Medellín despeinadito, de jean, de camisita azul o violeta. Daniel Quintero entendió muy bien eso, es un muy buen comunicador y construyó una propuesta política que parecía tan alternativa que recogía a la gente que creía en la transformación, pero que al mismo tiempo no era tan alternativa para no enojar a los grandes grupos de poder. Él es un gran comunicador pero su independencia es muy curiosa, por decir lo menos, porque los acuerdos burocráticos que tiene con el Centro Democrático son evidentes. 

“Daniel Quintero no permite ninguna acción ni pensamiento disidente en la ciudad. Él califica a los estudiantes de vándalos, les manda el Esmad porque dice que lo atacan a él, tiene una paranoia metida en la cabeza. También tiene una cosa de casi todos los gobernantes alternativos, como Claudia López en Bogotá, y es que creen que llegar al poder ya es la solución de las dificultades y contradicciones sociales por las que querían llegar al gobierno. Entonces dejan de creer que haya razones para salir a las calles y protestar y consideran que cualquier movilización es ilegítima. Cuando Quintero rompe con todo al militarizar la universidad deja ver su talante autoritario. Federico Gutiérrez puede ser igual de autoritario pero al menos fue más inteligente para tratar la protesta, no se atrevió a tanto.

“Quintero es un muy buen producto de marketing que resulta fácil de vender porque es un candidato ‘caribonito’, se viste bien, habla bien, también es dicharachero, echa chistes, ‘güevonea’ la vida. Pero se acostumbró al ‘lamesuelismo’ alrededor suyo, a la melosería, a que lo traten bien todo el tiempo, que no lo critiquen. Por eso, cuando lo critican públicamente él responde con un talante autoritario muy fuerte. Es un peligro”.

AquinoTicias existe desde hace casi 4 años pero su popularidad se disparó desde hace más o menos un año y medio. Aquino es el nombre, Ticias el apellido. Siempre que comienza a transmitir en vivo desde cualquier calle se echa un discurso “muy de derecha”, mostrando cómo “los estudiantes son unos vagos y unos mugrosos que se quejan sin razón porque aquí no falta nada”. Un discurso que Marín reconoce “odioso” pero que sirve para llamar la atención, que lo miren feo y luego poder conversar con la gente para criticar a la izquierda.  

Lee aquí: Las movidas del alcalde de Medellín para desviar acusaciones de violencia sexual

¿Pero acaso usted no es de izquierda? No lo deben querer mucho, entonces…

“Aquino es mi crítica particular a la izquierda, porque es tremendamente tediosa para movilizarse, es muy aburrida. Da ganas de bostezar. Lo digo aunque yo me considere de izquierda, si bien esas categorías ya están muy revaluadas. Ese binomio izquierda/derecha ya no define el mundo.

“En la movilización del 15 de junio me acerqué a hablarles a unos policías y les dije que cuando fueran a pelear por sus derechos yo iba a estar ahí con ellos, y eso en ciertos sectores de la izquierda es una blasfemia, es un pecado, porque la policía es el aparato represor del Estado y con la policía no se puede hablar y blablabla… pues no, el hecho de que a los policías les ordenen ‘cascarnos’ no significa que como individuos no tengan dignidad. Yo me la juego por la dignidad de todos los seres humanos, sean estudiantes o policías. Me la juego por la dignidad de mi vecino que es policía, de mi primo que lo reclutaron a la fuerza para irse al ejército y se fue dos años a echar bala. Si por ser así no puedo ser considerado de izquierda, pues qué le hacemos. 

“La izquierda es muy aburrida. Vaya a una marcha de un primero de mayo y es para dormirse. Yo se los he dicho, sí, hay que seguir saliendo a protestar por lo que no funciona, pero jueputa qué cosa tan aburridora, y dentro de la izquierda hay muchas divisiones, entre ellos mismos se dan puñaladas y ni siquiera se ponen de acuerdo, ¿así cómo quieren que les paren bolas? Además, creo que a la izquierda le cuesta mucho reírse de sí misma. Las críticas que yo recibí por parte de mis amigos de izquierda cuando empecé a criticar sus debates tan torpes fueron lapidarias, decían con tono solemne que me burlaba de sus héroes, y pues la verdad a mí no me importa si Stalin traicionó a Trostky, a mí me importa que la gente se está muriendo de hambre en los barrios. Aquino es mi forma de criticar lo anquilosada que está la izquierda y también el tedio que produce”. 

Antes de ser Aquino, José Luis empezó a grabar las marchas disfrazado de payaso (en su hoja de vida también está haber hecho teatro) y con una cámara operada por un amigo. Pero la gente no le hablaba y la frustración fue grande. “Nadie me dio una entrevista y creo que fue porque la gente se asusta con una cámara y en cambio con un celular se relaja, ese es hoy el aparato más cotidiano del mundo, y porque cuando tiene una cámara encima siente que debe dar respuestas inteligentes o las que el entrevistado necesita escuchar. Y yo no quiero eso. Me interesa la respuesta espontánea, que me ‘hijueputeen’ en cámara si quieren, pero que sean espontáneos. Tal vez por tanto madrazo es que Facebook me ha sancionado tantas veces”.

Se refiere a que Facebook lo castiga no eliminando su página sino impidiendo por un tiempo determinado que los demás vean lo que comparte y, de esa manera, reduciendo drásticamente las interacciones. El perfil de AquinoTicias en esa red social tiene más de 310.000 seguidores y a veces sus publicaciones pueden tener un alcance que sobrepasa el millón de personas. Entre las “normas comunitarias” de Facebook se aclara que todo lenguaje “que incite o dé lugar a actos graves de violencia” será eliminado, pero José Luis no entiende cómo sus videos, que son sátira política, y los mensajes que le envían sus seguidores, aunque a veces lo tilden de mamerto, guerrillero, uribista, castrochavista o hijueputa, pueden entrar en esa categoría.  

“Eso de la libertad de expresión en las redes sociales no es como lo pintan. El día después de que me detuvieron Facebook decidió sancionarme de nuevo, y no me dijo porqué. Desde hace 4 o 5 meses, más o menos cada semana Facebook me sanciona por unos días. Antes de la pandemia yo podía apelar, mandaba un mensaje como dueño de la cuenta diciendo que no estaba de acuerdo y no estaba violando sus reglas. Ahora ni siquiera puedo quejarme por eso.

“Por ejemplo, con lo del día sin IVA yo no quería decir lo típico sino algo así como agradecerle a Iván Duque por permitir que el coronavirus saliera adelante porque estaba muy triste, y por hacer que ahora se viera mucho más grande en un televisor de 32 pulgadas. El problema es que Facebook sanciona las fake news, pero mete todo en el mismo costal y a veces no tiene en cuenta que la sátira no son noticias falsas”. 

En Instagram, AquinoTicias tiene más de 25.500 seguidores, en Twitter son casi 26.000 y en YouTube cuenta ya con 9.000 seguidores.

Su lema es “periodismo freelance de derecha”. ¿Se puede ser ambas cosas al tiempo? ¿Hay periodistas de derecha pobres? 

“Pues de pronto pasa solo conmigo (risas). Esto no me da para comer, pero mi objetivo es que me contraten en NTN 24, que algún día Claudia Gurisatti me llame porque yo defiendo gratis al gobierno, como muchos periodistas, para que eventualmente me contraten. 

“Aquino habla desde la derecha, desde el uribismo, desde el santismo, para que a la gente se le pique la lengua y le dé rabia y me hable sin preparar las respuestas. El lema inicial era “AquinoTicias, aquí no pasa nada, aquí nunca pasa nada”, porque en Colombia pueden matar al que sea pero nunca pasa nada, todo sigue igual. Pero ese lema no pegó y entonces me quedé con el de “periodismo freelance de derecha”, que parece que sí gusta”. 

¿Usted sí cree que Claudia Gurisatti o Vicky Dávila lo van a contratar algún día, Aquino?

“Por Dios santo… ojalá me invitaran al menos a debatir. Porque eso sí me encanta, pelear, debatir, discutir con los que piensan diferente, pero con argumentos”. 

El cucharón metálico con el que detuvieron a Aquino el pasado 15 de junio es el quinto que José Luis utiliza desde que creó al personaje que le ha dado fama y que incluso le ha valido ofrecimientos para que se lance a la política, como concejal o como congresista. (Hubo un tiempo en que ‘mamó gallo’ diciendo que lo haría por el Partido de la Derrota). Pero eso no es lo suyo, dice. Su sueño es dedicarse a la docencia. Por ahora, el dinero que necesita para pagar su plan de celular, cerca de 60.000 pesos mensuales, lo obtiene de su trabajo como abogado. 

Así también paga el ‘micrófono’ que no vale más de 15.000 pesos con el que se burla del periodismo, de los reporteros de televisión “que son súper serios y siempre tienen la misma pose y hacen las mismas preguntas”. Y que al principio, cuando no lo conocían, lo miraban feo, como por encima del hombro. “Bueno, todavía hay unos que prefieren estar lejos de mí cuando me ven en la calle”, asegura. 

“Yo no sé cuánto les cobran Salud Hernández y Vicky Dávila a Semana por lavarle la cara al uribismo, pero yo sí creo que con poco presupuesto y gracias a las redes sociales hoy es posible construir una prensa alternativa que desde nuevas estéticas, desde el teatro, con humor, con sátira, llegue a los corazones de la gente y ponga en la agenda temas de discusión de los que no se habla mucho”. 

¿Por qué Iván Duque tiene tantas canas hoy? ¿Será el estrés de manejar la pandemia de covid-19?

“Porque se las pinta. Él es como Benjamin Button, envejece al revés. Aunque a los que más les han salido canas es a los que votaron por él, por esa promesa horrible y mentirosa de que íbamos a tener más salarios y menos impuestos. Eso no se iba a cumplir, con coronavirus o sin coronavirus. Esos colombianos sí tienen que estar bien canosos”. 

¿Cuál es el insulto más frecuente que recibe Aquino por infiltrarse con un cucharón de sopa en las marchas?

“Se podría pensar que es mamerto o castrochavista o santista pero no, lo que más me dicen es “payaso” y para mí esa no es una ofensa, me encanta que me digan así y lo agradezco porque ser payaso es una profesión muy difícil. También me dicen piojoso y en ese apelativo hay un racismo latente, esa idea de que tener pelo crespo es tener pelo malo, de que quien tenga pelo crespo se lo tiene que alisar porque de lo contrario se le meten fácil los piojos. De tantas veces que me han dicho piojoso saqué también un chiste que convertí en mi biografía en las redes: soy un activista de izquierda sin piojitos desde los 8 años”.

¿No le da miedo hablar duro y en voz alta sobre política y derechos humanos en Medellín, que es una tierra tan conservadora y es el feudo del uribismo?

“Tal vez no entiendo tanto al miedo…. Es que yo no soy el que más se arriesga por decir las cosas como son, para nada. Leyner Palacios, el líder social de Bojayá, allá metido en un lugar adonde no llega el Estado y haciendo denuncias de cómo los paramilitares se están tomando el territorio, ese sí que es valiente y se arriesga. Francia Márquez en el norte del Cauca, lo mismo. Incluso con todas las historias que hay construidas alrededor de Medellín sobre una ciudad en la que te pueden matar por cualquier cosa, se puede hacer crítica política. Claro, me tengo que aguantar muchos insultos, pero se puede. Aunque ahora con (Daniel) Quintero cada vez está más difícil pensar diferente. 

“Lo que yo hago puede tener algo de trascendencia porque me grabo con una cámara y tal vez porque digo cosas que a otros les da miedo decir, pero realmente no soy tan valiente… y mi forma de protegerme es visibilizarme por completo y no escapar a ningún debate. 

El miedo es una cosa muy berraca porque lo puede frenar a uno y hacer renunciar a lo que quiere. Tener miedo es como empezar a morirse, es como estar muertico en vida. Yo trabajé tres años en una oficina, con horario de oficina, pero no soportaba el aburrimiento intelectual que sentía en todo momento y necesitaba hacer otras cosas para ser feliz”. Como crear a AquinoTicias.

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Acerca del autor

Laila Abu Shihab Vergara
Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia, con Maestría en Periodismo de la Universidad Torcuato di Tella y el diario La Nación de Buenos Aires (Argentina). Trabajó durante más de 10 años en la Casa Editorial El Tiempo y fue reportera y redactora de los periódicos La Nación, en Argentina, y Expreso, en Guayaquil (Ecuador). Asesora de comunicaciones del Ministerio de Educación Nacional entre 2012 y 2014 y docente de los programas de periodismo de la Universidad del Rosario y la Universidad Externado, dictando talleres de crónica, reportaje y perfil; periodismo internacional y periodismo multimedia. Fue periodista de CNN en Español entre el 2016 y el 2017 y dirigió el programa de crónicas y reportajes “Somos Región” del Canal Trece, durante el 2019.
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