La esposa del exalcalde de Medellín estuvo en la nómina de una empresa privada con intereses en las telecomunicaciones mientras fue gestora social. Su prima Laura tiene injerencia en multimillonarios contratos de la alcaldía, mientras su otro primo hace campaña para suceder a su esposo. Así teje el poder el exalcalde.
7 de octubre de 2023
Por: Vorágine, Jose Guarnizo y Andrés Felipe Carmona / Ilustración: Camila Santafé
Daniel Quintero y su esposa Diana Osorio

Meses antes de renunciar a la alcaldía de Medellín, Daniel Quintero se aseguró de dejar organizados los detalles de un andamiaje político y económico con el que pudiera seguir  ejerciendo influencia. Para entender sus negocios y los contratos que se siguen firmando en la alcaldía de Medellín tras su salida es necesario voltear la mirada hacia Diana Marcela Osorio Vanegas, su esposa.  

Sobre Osorio y su familia, entre cuyos miembros están sus primos Laura Upegui Vanegas y Juan Carlos Upegui, ha recaído la mayoría de las movidas con las que Quintero siguió ostentando poder aún después de haberse ido oficialmente, el pasado 1 de octubre.

Diana Osorio jugó un papel fundamental en la administración de su esposo, mucho más allá de su rol como gestora social, un cargo ad honorem que le permitió estar cerca de las grandes decisiones que se tomaban en el piso doce del edificio administrativo de La Alpujarra, en Medellín. Diana era los ojos de Quintero en los rincones en los que él no estaba.

Pese a no tener sueldo de la alcaldía, la exgestora social estuvo en la nómina de una empresa privada desde junio de 2022, según un certificado de afiliación a seguridad social que publicó la abogada paisa Gloria Jaramillo

De otro lado, VORÁGINE pudo establecer que el Grupo Empresarial Proyect Services empezó a pagarle la seguridad social (EPS, pensión, ARL y caja de compensación) a Diana Osorio desde el 25 de junio de 2021 hasta por lo menos el 25 de septiembre pasado. Esa empresa, para entender el contexto, maneja la contratación de personal y empleados, de forma tercerizada, de distintas compañías del país. 

En el certificado publicado por Jaramillo se lee que Proyect Services era el  empleador de Osorio como empresa encargada de su contratación y afiliación a la seguridad social. Sin embargo, líneas más adelante el documento dice que el centro de trabajo de la esposa de Quintero era la empresa Andean Towers Partners (ATP), una multinacional con importantes negocios en Colombia. Pese a lo que evidencia el documento de aportes a seguridad social, Osorio negó que tuviese una relación contractual con ATP en comunicación con VORÁGINE. ATP adquirió en septiembre del año pasado 400 torres de telecomunicaciones de Movistar, compañía que, en alianza con Tigo, se alista para participar de la millonaria subasta que traerá la tecnología 5G al país.   

Movistar y Tigo irían juntas en la subasta, la misma cuyos parámetros están a cargo del Ministerio de las TIC, puesto para el que ha sonado recientemente Daniel Quintero

El tema es complejo pero de grandes proporciones y evidentes intereses para Quintero: Tigo UNE es una empresa que en Colombia, hasta hace poco, estaba desfinanciada y a punto de la dilución. Sus socios son la multinacional Millicom y Empresas Públicas de Medellín (EPM) en partes iguales. Esta última, que es pública y cuya junta directiva nombró justamente Quintero, anunció un acuerdo con su socio Millicom para salvar la empresa. La decisión se conoció cuatro días después de la renuncia del alcalde. 

EPM se comprometió entonces a poner 300.000 millones de pesos para capitalizar Tigo UNE (otros 300.000 millones los aportará Millicom) y, de paso, asegurar el patrimonio y las operaciones en todo el país. 

En resumidas cuentas, Tigo saldrá fortalecida para participar junto con Movistar de la subasta 5G gracias a las recientes decisiones de EPM. Hay que recordar que quien pasó a ser el presidente de la junta directiva de esta compañía pública es Óscar Hurtado Pérez, el nuevo alcalde designado, un hombre de las entrañas de Quintero y quien actualmente es también secretario (e) de Gobierno de Medellín. 

¿Por qué durante por lo menos quince meses Diana Osorio estuvo contratada por Proyect Service mientras fue gestora social de Medellín y no se lo comunicó a los ciudadanos? ¿Por qué el documento de aportes a seguridad social publicado por la abogada Jaramillo menciona como centro de trabajo de Osorio a una multinacional que le compró torres de telecomunicaciones a Movistar, una empresa que a su vez tiene intereses en la subasta más importante de los últimos años en Colombia?

Esa fue la pregunta que precisamente le trasladamos a la esposa de Quintero. Por medio de un mensaje de WhatsApp, Osorio se cuidó de decir que no tiene ninguna relación contractual con Andean Towers Partners, la empresa que compró las torres de Movistar. Y agregó: “Tuve relación con el sector privado porque como te digo, el trabajo de gestora es voluntario. Te agradezco entender que dada la persecución de la que somos objeto, no quisiera involucrar a una empresa que nada tiene que ver con política. Lo importante para los ciudadanos es saber que lo que dice la señora Jaramillo es mentira, mi asesoría no representa ningún conflicto de interés”. 

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Los millonarios contratos de Telemedellín, la caja mayor

Las movidas de Diana Osorio, profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales con una maestría en Posconflicto, y de su familia, también tienen que ver con el manejo de la contratación en la alcaldía, el presunto ocultamiento de propiedades y la desviación de dineros públicos a la campaña de Juan Carlos Upegui, primo de Osorio.

Ella no era solamente la gestora social ad honorem de Medellín. Diana, con quien Daniel Quintero tiene dos hijas, es la persona que maneja los negocios familiares y articula las conexiones de su familia con el poder de Quintero.

Así al menos queda evidenciado con la presencia de su prima Laura Upegui en la junta directiva de Telemedellín, donde fue nombrada por Quintero el 4 de mayo de 2021 y cuya inscripción quedó registrada en la Cámara de Comercio de la capital paisa el 4 de junio de ese mismo año. 

Telemedellín ha estado en la mira de la Contraloría por una serie de contratos firmados mientras Daniel Quintero era alcalde, uno de ellos de publicidad por $6.000 millones para promocionar los logros del mandatario entre 2020 y 2022. Por esto, la entidad ordenó un barrido completo a todos los procesos contractuales que el canal público suscribió durante la administración de Quintero. 

Este año hay registros en el Secop de nueve convenios administrativos con Telemedellín, ocho de los cuales terminarán de ser ejecutados el 31 de diciembre de este año, mientras el restante a finales de noviembre próximo. Entre estos contratos está uno por 12.496 millones de pesos para “desarrollar diferentes estrategias de comunicación y planes de medios” que sean encomendados por la Secretaría de Comunicaciones. A este convenio le hicieron una adición presupuestal de más de 6.000 millones de pesos antes de la renuncia de Quintero.

Telemedellín se convirtió en un bastión de contratación de la alcaldía y de allí la importancia para Quintero de que Laura, la prima de su esposa, estuviese en su junta directiva. Desde esta dependencia se han adjudicado contratos con un solo proponente para, por ejemplo, el suministro de la planta de personal de la entidad por un valor de 34.000 millones de pesos desde 2021 a la fecha. Maxempleos, una empresa de empleos temporales de dueños ibaguereños, ha sido la beneficiada.  

Otras historias sobre el tema: Las cuotas políticas y los millonarios contratos en la Alcaldía de Medellín

Laura: el círculo más íntimo 

Antes de ser nombrada en la junta directiva de Telemedellín, Laura Upegui se desempeñó como directora técnica adscrita a la Secretaría de Gobierno y Gabinete y fue asistente personal de Diana Osorio.

Laura Upegui es importante en esta historia no solo como miembro de la junta directiva del canal público, sino como empresaria del sector privado. Ella es quien está detrás de las empresas Trópico Marketing S.A.S, que le certificó experiencia laboral a varios del gabinete quinterista, y One Future S.A.S., que adquirió en 2021 los derechos fiduciarios de un inmueble que Daniel Quintero y su esposa tienen en Bogotá. 

En una revisión a los expedientes mercantiles de One Future S.A.S., en Cámara de Comercio de Bogotá, se puede evidenciar que no hay registro de formularios de renovación anual del registro empresarial. Solo aparece el documento de la constitución de la empresa con 50 millones y la comunicación de Laura Upegui en la que deja constancia que ejerce control sobre la sociedad. 

Cómic infográfico: El poder para qué: edición Medellín

Seis denuncias en la DIAN contra Quintero, Diana y Laura Upegui

En agosto pasado fueron radicadas por la abogada Gloria Jaramillo seis denuncias en la DIAN en contra de Daniel Quintero, su esposa y Laura Upegui Vanegas. La primera de ellas tiene que ver con Diana Osorio Vanegas, quien el 16 de diciembre de 2021 adquirió en calidad de locataria un inmueble en Altos de Aragón en Medellín, por 1.200 millones de pesos. Lo hizo bajo la modalidad de leasing habitacional. 

La vendedora del predio, en documentos de la Notaría 15 de Medellín, dejó constancia de que recibió de Diana 570 millones de pesos; el resto, un poco más de 629 millones de pesos, fueron pagados por la esposa del entonces alcalde a través de un leasing con Bancolombia. 

En la escritura del negocio quedó registrada la firma de Diana junto a la mención de que tenía por ocupación ser “ama de casa” y que no era una persona públicamente expuesta, cuando sí lo era al ser la pareja del entonces alcalde de Medellín y gestora social de la capital paisa. La compra del inmueble coincide con los pagos en seguridad social que ya le hacía en ese momento el Grupo Empresarial Proyect Services.

Ese mismo año, se lee en la denuncia fiscal, Diana Osorio realizó el aporte de su derecho del 50 % sobre otro inmueble en Bogotá a un fideicomiso cuyo titular inmediato es la empresa One Future S.A.S. Con la transferencia de derechos, lo que hizo Diana Osorio fue pasarle su patrimonio a la empresa cuya única accionista es Laura.

“Por tal razón no existe en el año 2021 transacción alguna que permita demostrar, con base en ingresos declarados y reales, que la denunciada (Diana Osorio) contaba con la capacidad económica para pagar dicha suma, y dada la ausencia de actividad real a la fecha, tampoco podría adjudicarse credibilidad a una capacidad económica actual que permita solventar la cuota mensual de un leasing de dicho valor”, se lee en la denuncia.

Otras dos querellas ante la DIAN fueron presentadas en contra One Future S.A.S., la empresa de Laura. Esta compañía no registra renovaciones de formularios mercantiles en Cámara de Comercio de Bogotá, pese a haber obtenido derechos fiduciarios en 2021. Es como si esta firma no reportara cada año sus cierres contables. 

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Juan Carlos Upegui y una campaña beneficiada con plata pública

Antes de ser candidato, Juan Carlos Upegui, filósofo de la Universidad Nacional y hermano de Laura, hizo parte de la campaña de Quintero para llegar a la alcaldía. Upegui estuvo trabajando para la secretaría privada de Quintero desde el 30 de enero de 2020 hasta el 1 de octubre del mismo año. Luego fue nombrado como secretario de la No Violencia, cargo que ejerció hasta el 18 de febrero de 2021. Ese despacho, creado por Quintero con un presupuesto inicial de 96.000 millones de pesos, fue ocupado en un comienzo por su esposa Diana.

Según documentos reportados a Cuentas Claras, el gerente de la campaña de Upegui es Juan Pablo Ramírez, exsecretario de Gobierno en la administración quinterista. La contadora es Alejandra Arias Echavarría, quien hasta el mes pasado fue la encargada en la alcaldía de Daniel Quintero de tramitar las liquidaciones de salarios y prestaciones sociales de los servidores de la alcaldía, el Concejo y la Personería de Medellín.

El periódico El Colombiano hace unos días reveló que Juan Carlos Upegui, ya como candidato a la alcaldía, se benefició de un contrato que la Secretaría de Comunicaciones firmó este año con la Universidad Nacional, sede Medellín, por 9.050 millones de pesos. El objetivo del mismo, en el papel, era asesorar a distintas dependencias en el manejo de las comunicaciones y monitorear “la reputación del gobierno” en los medios. 

El diario, citando a la abogada Gloria Jaramillo en su cuenta de X, advirtió que Upegui y otros exfuncionarios de Daniel Quintero se beneficiaron del contrato usando los dineros públicos para crear piezas gráficas, videos y otros materiales de sus campañas políticas. Junto a Upegui figuraban Ana María Valle Villegas (candidata al Concejo), Juan Daniel Pulgarín Correa (aspira a la Asamblea) y el concejal de Independientes Carlos Mario Romero Misas.

Entre lo revelado por la abogada estaban informes de ejecución del contrato entre la Universidad Nacional y la alcaldía. En los archivos propios de la contratación había varios enlaces de Google Drive para acceder a carpetas que eran públicas y que contenían videos, fotos y demás piezas de publicidad política pagada con dineros públicos. 

“Dentro de las cuentas de correo electrónico que aparecían con permisos de edición para manipularlas (las carpetas) estaba la del exsecretario de Comunicaciones de Medellín, Juan José Aux Trujillo, quien desde el pasado 15 de mayo se apartó de su cargo para asesorar las campañas de los alfiles de Quintero. A la carpeta también ingresaban otros profesionales de marca y comunicación de la alcaldía”, informó El Colombiano en el artículo publicado el pasado 5 de septiembre.

Antes de que las carpetas fueran eliminadas o su acceso restringido, se podía ver a Upegui en varios videos producidos para mover su campaña política en Medellín. También había fotografías en alta calidad de los exsecretarios que hoy hacen parte de la contienda electoral en la capital antioqueña. 

La alcaldía de Medellín, a través de un comunicado recogido por El Colombiano, salió a desmentir la información y no dio explicaciones sobre por qué los archivos de publicidad política estaban en los soportes del contrato. Por su parte, la Procuraduría anunció el inicio de una indagación para supervisar el contrato cuestionado y revisar los informes de interventoría, los comités editoriales y técnicos y varios documentos contables adicionales. 

En Diana Osorio y sus primos Laura Upegui y Juan Carlos Upegui se pueden leer las movidas de Daniel Quintero para catapultarse de cara a las próximas elecciones regionales y a sus aspiraciones futuras, que para muchos está claro se dirigen a la Casa de Nariño.

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