La búsqueda de un ciudadano francés al que desaparecieron en Antioquia en 2021 condujo a las autoridades a encontrar una inesperada relación del caso con Laurent Fiocconi, un viejo gángster y químico que trabajó para Pablo Escobar y que se voló de varias cárceles en el mundo, incluyendo La Picota.
19 de febrero de 2023
Por: José Guarnizo / Ilustración: Angie Pik

La última búsqueda en Google que hizo el ciudadano francés Aad Cédric desde su computador antes de desaparecer fue: “cómo llegar desde Medellín a Tuluá”. Ese día, el 31 de agosto de 2021, Cédric salió de su fábrica de perfumes en Itagüí hacia el centro comercial Mayorca, al sur del Valle del Aburrá, y estuvo un rato en el pequeño local de lociones del que era socio. 

Las cámaras de seguridad del establecimiento lo muestran caminando sin prisa, como si no hubiese nada que lo atormentara por dentro. Desde ese lugar llamó a uno de los empleados de la fábrica para pedirle que le llevara hasta el centro comercial una maleta de rodachines, azul con flores de varios colores. 

En uno de los ascensores, a Cédric se le vio vestido con una camiseta negra, jean y tenis blancos. Además de la maleta de mano, cargaba en la espalda un morral negro. Las puertas del ascensor que conducen al sótano se abrieron y ya nunca más se volvió a saber de él. Su desaparición es un misterio sin resolver.     

Un informe de las autoridades francesas conocido por Vorágine deja ver que el caso tiene todos los visos de una trama oscura que obligó a varios policías de ese país a trasladarse a Medellín para adelantar una investigación en conjunto con la Fiscalía colombiana. El documento es firmado por la Dirección de Cooperación Internacional de Seguridad (DCIS) de Francia, la Gendarmería Nacional y la Policía.

El 6 de septiembre de 2021, el Servicio de Seguridad Interior de la Embajada de Francia en Colombia se enteró del caso a través del Centro de Crisis del Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores francés. A esta última dependencia se había acercado en París la señora Sophie Donat, esposa de Cédric, para reportar la desaparición. 

La mujer, en medio del desespero de no saber de la suerte de su marido, contó que Cédric vivía entre Medellín y Francia desde el año 2018. Dijo que su esposo era socio de una empresa que importaba químicos desde ese país hacia Colombia para la elaboración de perfumes.

También relató que Cédric tenía en Medellín una vida bastante solitaria, que casi nunca salía de la fábrica y que no se le conocía ningún amigo. La señora Donat les corroboró a las autoridades francesas que, en efecto, el día de la desaparición su esposo iba a viajar a Tuluá para una supuesta cita de trabajo, y que se había llevado su celular con número francés y sus documentos de identidad. 

El 7 de septiembre de 2021, un grupo de policías franceses se trasladaron hasta Medellín para indagar en lo que en un principio parecía ser un secuestro. Una vez en la capital de Antioquia, los agentes extranjeros se reunieron con funcionarios del CTI. Los investigadores colombianos ya habían establecido que Cédric era apenas un socio minoritario de la empresa Importación Perfumes Franceses, SAS. 

La mayoría accionaria le pertenecía a otro parisino llamado Jacques Benoît Fiocconi. Aunque este último nombre no les decía nada a los agentes colombianos, en Francia el apellido Fiocconi sí era bastante conocido. Los policías franceses inmediatamente supieron que Benoît era hijo de Laurent Fiocconi, uno de los traficantes franceses de droga más famosos de los últimos sesenta años; un viejo capo  que trabajó como químico para Pablo Escobar Gaviria y el cartel de Medellín. En el bajo mundo era conocido como ‘El Mago’ por su destreza para hacer brotar heroína y cocaína en los lugares más impensados. 

“Aprovechando nuestra presencia en Medellín fuimos a la empresa de Cédric para hablar con los empleados y aportar nuestra colaboración al CTI en la eventual traducción del francés al español de algunos documentos o elementos que pudieran ser útiles en la investigación”, declararon los policías extranjeros. 

Algo que les resultó extraño a los investigadores era que Cédric dormía de un modo precario y humilde en la fábrica de perfumes, y no en un apartamento. Las instalaciones de la empresa demostraban, al menos en apariencia, un bajo nivel financiero. 

Los tres empleados contaron que Benoît Fioconni, hijo del excapo de la mafia, era el encargado de pagar el arriendo de la fábrica y sus salarios. Dijeron también que la empresa vendía perfumes solo a nivel nacional y que no hacían exportaciones. Se supone que únicamente importaban desde Francia los productos químicos y accesorios necesarios para fabricar los perfumes. 

Los agentes determinaron en esa visita que Benoît había viajado a  Francia seis meses antes de la desaparición de Cédric para ver a Laurent, su papá, quien estaba gravemente enfermo de un cáncer. En 2022, el excapo de la mafia tenía 81 años. 

Pese a haber delinquido durante más de cuatro décadas en varios continentes, Fiocconi terminó sus días en libertad, disfrutando de una vida apacible en la isla de Córcega, Francia, a orillas del mar Mediterráneo. El último registro judicial en contra de Laurent Fiocconi data del año 2015, cuando fue implicado en un caso mediático de narcotráfico conocido como el “Papy Connection”. Se trataba de una organización criminal que exportaba cocaína de América del Sur a Europa. Por este caso, el Tribunal Penal de Marsella condenó a ‘El Mago’ a seis años de cárcel y a pagar una multa de 50.000 euros.  

Mientras indagaban en la fábrica de perfumes de Itagüí, las autoridades continuaron encontrándose sorpresas. En el computador de Cédric los investigadores hallaron un documento en francés que reseñaba un lío judicial por tráfico de estupefacientes que el hoy desaparecido había tenido con la justicia francesa. El documento mencionaba que en 2005 Cédric fue acusado por un juez de instrucción francés por la importación de 208 kilos de marihuana, un hecho que involucraba también a traficantes de Niza y Marsella, ciudades del suroriente de Francia.

Durante la visita a Colombia, la policía de Francia recibió información sin confirmar según la cual Cédric habría viajado a Tuluá para cobrar un dinero que ascendería a 300.000 euros, más de 1.500 millones de pesos colombianos. Sin embargo, el año pasado no se sabía mucho más de las motivaciones de Cédric para viajar hasta esa ciudad del norte del Valle. Pese a todos estos indicios y pistas la Fiscalía colombiana no tuvo en ese momento elementos contundentes como para abrir un caso de narcotráfico. La búsqueda de Cédric fue tipificada como una desaparición forzada.   

Sin más pistas, los policías franceses regresaron a su país. En una localidad llamada Grasse abrieron ante un juez de instrucción una  investigación por el presunto delito de secuestro. Una sección de búsqueda de personas en Marsella quedó encargada de continuar con las pesquisas en ese país. Varios hilos para desenmarañar la desaparición en Colombia de Cédric podrían estar justamente allá, en su propia tierra.

El 27 de noviembre de 2021, Sophie Donat, la esposa de Cédric, apareció en Noticias RCN contando el drama que ella y su hija estaban viviendo. “Yo hablaba con él por teléfono, pero en la noche. Sé que viajó en un carro, acompañado de alguien, a Tuluá. Sé que es una ciudad muy peligrosa, él iba a recuperar algo de dinero, a que le prestaran dinero y a partir de allí no tenemos ninguna noticia de él”, le dijo al canal.

En la entrevista también relató: “Le pido al Gobierno que por favor si saben algo, como quién lo mató, no quiero el nombre, solo quiero que me digan en qué sitio murió para poder recuperar su cuerpo y traerlo de vuelta a Francia, es lo único que le pido a Colombia. Solamente ayúdenme a encontrar su cuerpo porque estoy absolutamente convencida de que lo mataron”.

La conexión de este caso con Laurent Fiocconi no está siendo considerada por la policía francesa como una simple anécdota. La vida de ‘El Mago’ excede lo que podría imaginar un guionista a la hora de armar una película sobre la mafia. 

Fiocconi nació en 1941 en Perpiñán. Dicen que fue criado por sus tíos en la ciudad de Pigalle. Innumerables reseñas biográficas de ‘El Mago’ coinciden en decir que siendo muy jóven conoció a un hombre llamado Jean-Claude Kella, con quien comenzó su vida de atracador y, posteriormente, de traficante. A comienzos de la década del sesenta del siglo XX, Fiocconi entró en el negocio de la heroína con un capo más famoso que él conocido como ‘Francisco El Belga’. Los archivos judiciales de la época dicen que esta organización, llamada “La conexión francesa”, llenó de heroína a los Estados Unidos. 

‘El Mago’ fue célebre por sus sucesivas fugas de la cárcel. Antes de ir a Estados Unidos, Fiocconi se escapó de tres prisiones: una en Nápoles (Italia), otra en Marsella (Francia), y una más en Liverpool (Inglaterra).  Su huída más publicitada tuvo lugar en 1964. “Fioconni fue encarcelado en la Penitenciaría de Nueva York, de la que logró escapar fabricando llaves con pan rallado, y una segunda vez en la Penitenciaría de Atlanta, de la que salió gracias a cómplices armados con bazucas”, se lee en la reseña de un libro titulado Le Colombien. Fue después de esa huida, en 1972, cuando Fiocconi viajó a Colombia y conoció a Pablo Escobar Gaviria, según él mismo ha dicho en varias entrevistas. 

Un artículo publicado en El Tiempo en 1994 y escrito por Clara Elvira Ospina recuerda que ‘El Mago’ fue capturado en Colombia el 25 de julio de 1977 y recluido en la Cárcel La Picota. La nota de prensa cuenta una historia increíble: Fiocconi intentó fugarse de esta prisión valiéndose de los servicios de un guerrillero y terrorista venezolano llamado Ilich Ramírez Sánchez, más conocido ‘El Chacal’. “Seis meses después, nadie sabe si con la ayuda de Ilich o no, Fiocconi logró huir de La Picota en compañía de varios presos políticos colombianos”, dice el artículo de Ospina.

Cuarenta y seis años después, el nombre de ‘El Mago’ una vez más volvió a ser tema en una investigación en Colombia. Y lo seguirá siendo mientras no se tengan noticias de Cédric, el vendedor de perfumes que misteriosamente dejó de enviar señales de vida mientras viajaba a Tuluá.

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