El médico que sin ningún aval vende la ‘cura milagrosa’ contra el covid-19

Julio Klinger comercializa un medicamento llamado “Interferón sublingual”, aunque no hay evidencia de su efectividad varias autoridades de Popayán apoyan su administración

Autor: Ed Ladino* / Ilustrador: Morphart

Sin autorización del Invima ni del Ministerio de Salud, en la ciudad de Popayán se está utilizando de manera indiscriminada un medicamento llamado Interferón para prevenir y combatir el coronavirus. Un médico muy prestante de la ciudad, con el aval de entidades públicas del municipio, lo está vendiendo como  “la cura milagrosa” para frenar la pandemia más peligrosa que ha sufrido el planeta en los últimos dos siglos.

Pero vamos por partes, ¿qué es el Interferón?

Según la literatura médica el Interferón β-1b es un medicamento utilizado en el tratamiento de la esclerosis múltiple que se suministra solo de manera intramuscular, el medicamento debe administrarse siempre bajo supervisión médica ya que entre sus contraindicaciones más graves están los problemas cardíacos, del hígado, convulsiones, pensamientos suicidas, sintomatología de Lupus, entre otras. 

Así mismo, se señala que los interferones son un grupo de proteínas que permiten el intercambio de información entre células que finalmente serán las encargadas de fortalecer el sistema inmune para erradicar ciertos patógenos. Sin embargo, y aquí está el dato importante: así como el Interferón usado para la esclerosis puede ser positivo para algunas personas, también puede afectar enormemente a otras.

Incluso, en una entrevista de RED MÁS realizada este año a la PhD Gabriela Delgado, presidenta de la Asociación Colombiana de Inmunología, ella aseguró que existe la posibilidad de que el sistema inmune se debilite y abra las puertas a que otros patógenos actúen tras el uso indiscriminado del Interferón. 

¿De qué manera y quién está recetando el Interferón?

En Popayán empezaron a circular goteros que supuestamente contenían Interferón diluidos solución salina y distribuidos en goteros de 10 ml. Las indicaciones de administración promovidas, curiosamente, no son en inyecciones intramusculares, sino en gotas sublinguales.

La persona que comenzó a utilizar, recetar y comercializar este medicamento en Popayán fue el médico Julio César Klinger. Su nombre es ampliamente conocido por los payaneses, su trayectoria y años de trabajo como docente e investigador le han valido el aprecio de la ciudadanía; tal es su reconocimiento que el alcalde Juan Carlos López Castrillón acudió a él cuando lo diagnosticaron positivo para covid-19, pero además, su círculo más cercano y funcionarios de la Alcaldía municipal que resultaron contagiados también fueron tratados por Klinger. 

El médico Klinger es egresado de la Universidad del Cauca de la carrera de medicina y tiene una especialización en Medicina Interna, es además un exbecario Fulbright, beca con la cual asistió a la Universidad de Louisville (Estados Unidos), donde cursó entre 1990 y 1993 su maestría en Microbiología e Inmunología. Ha publicado más de 30 artículos en revistas científicas y un libro en compañía del médico univalluno Julián Herrera. 

Klinger fue el principal gestor del laboratorio de inmunología de la Universidad del Cauca, creado bajo su tutela y el cual, afirma el médico “han querido cerrar muchas veces”, también asegura que dicha situación se debió en gran medida al racismo del cual ha sido víctima; pero eso no lo ha detenido, ya que para él fue la catapulta que lo llevó a convertirse en, según sus propias palabras: el “mejor inmunólogo de Colombia” , entre otras cosas gracias al “don del Interferón que le fue dado” y con el cual pretende ser el “Jesús 2020” o “el que cura el covid-19”. 

Funcionarios y entidades públicas que promueven el Interferón para combatir el Covid-19

El 28 de abril se realizó una videoconferencia convocada, entre otros, por el secretario de Salud de Popayán Óscar Ospina Quintero. El funcionario citó a personal de la salud del Cauca y la ciudad, a través de una lista de difusión creada por él mismo. Dicha reunión estuvo encabezada por el médico Julián Herrera (PhD, profesor titular-emérito y honorario de la Facultad de  Medicina de la Universidad del Valle). Allí se socializó la “prueba piloto para el uso clínico del Interferón sublingual”, la cual había sido aprobada dos días antes por el comité de ética del Hospital San José de Popayán. El protocolo había sido puesto a consideración de este comité por Julio César Klinger y un amplio y nutrido grupo de colaboradores. 

El protocolo presentado y aprobado por el Comité de Ética del Hospital San José recibió el nombre de: “USO CLÍNICO DE MICRODOSIS SUBLINGUALES DE INTERFERÓN β-1b PARA LA RESPUESTA INMUNE ANTIVIRAL CONTRA EL COVID-19 DURANTE LA PANDEMIA EN EL DEPARTAMENTO DEL CAUCA”. Este proyecto planteó en sus objetivos estimar la eficacia del uso del medicamento de manera oral para estabilizar la replicación del virus, evaluar si el uso de dichas microdosis reducía el riesgo de contagio con el virus en personas altamente expuestas y analizar su utilidad preventiva en comunidades con baja infraestructura hospitalaria. 

Según el documento presentado son criterios de inclusión: la evidencia de casos de contagio y mortalidad, abierto a todas las etnias y niveles socioeconómicos, tener enfermedades crónicas no transmisibles o pertenecer a la tercera edad. Como criterio de exclusión de la prueba se destacan las mujeres embarazadas y los menores de 12 años, en las embarazadas por su estado y en los menores por no contar con autorización del Invima en el registro sanitario del producto y la poca literatura científica asociada. 

Se calculaba que la prueba piloto duraría hasta mayo de 2020, que contarían con más de 5.000 personas que “voluntariamente” participarían, que no tendría un costo adicional, que se les haría la toma de muestras de cavidades oro faríngeo-nasal buscando el covid-19 y, por supuesto, que debían recibir el consentimiento informado presentado ante el comité. Los investigadores solicitaron que se aprobara la financiación del medicamento Interferón β-1b  por un total de 295 millones de pesos. La mezcla del producto se haría en el laboratorio del Hospital Universitario San José. La responsabilidad de proveer lo que dependía del hospital recaía en César Sarria MD, gerente de la institución y miembro del grupo de apoyo de la investigación. 

Al mismo tiempo se inició una fuerte campaña en redes sociales, medios locales y voz a voz para comercializar el Interferón por parte de la Fundación Klinger, la cual es liderada por Julio César Klinger. En poco menos de dos meses, como se puede apreciar en un video subido a Facebook por un medio local y en palabras de la médica María Lilia Díaz, miembro de esta fundación, se informó que según la cantidad de ampollas de Interferón usadas se podría inferir que más de 20.000 dosis habían sido vendidas y distribuidas en Popayán, el departamento del Cauca y sus alrededores, esto hasta el 29 de junio, fecha de la publicación del video. 

De igual manera, llama mucho la atención que en el video se evidencia cómo se distribuye entre los ciudadanos el gotero que contiene la mezcla magistral del Interferón sublingual sin seguir parte de lo propuesto, que era realizar la toma de muestras. Al inicio del video también se observa con el rostro cubierto a un “presunto” enfermo de covid-19, el cual según sus palabras ha sido tratado por el “poder” del doctor Klinger y “desde que consiguió el medicamento a través de un amigo” se ha sentido mejor. 

El periodista asegura además que toda la familia del presunto contagiado recibirá el mismo medicamento gracias a la Fundación Klinger. Tal ha sido la fama del mencionado producto en la región que el gobernador del departamento Elías Larrahondo, cercano al médico Julián Herrera, investigador principal del denominado “ensayo clínico”, presentó su apoyo a la investigación augurándole éxitos y proyectando grandes obras de infraestructura hospitalaria como resultado de las ganancias obtenidas, esto ante personal de salud departamental.  

Del mismo modo, según el mismo Klinger, debido al gran éxito del producto y el gran interés de los locales, personas no asociadas al proyecto empezaron a distribuir sin control alguno un presunto “Interferón” aprovechando el nombre del médico. Esto lo hizo público a través de un comunicado. 

El 4 de julio de 2020 la Fundación Klinger publicó un mensaje en su página de Facebook en el que se explicaba a la ciudadanía que existían personas inescrupulosas que estaban usando la imagen y el nombre del médico para vender el Interferón beta que él venía distribuyendo desde hace 20 años, aseguraba además que dicha investigación la hace de manera independiente, que no se encuentra vinculado a ninguna entidad pública o privada y que no existen alumnos suyos que hayan sido instruidos en el uso del medicamento. 

Sin embargo, algo muy distinto se encuentra en la página web del médico, donde se asegura que asesora al comité científico de la Gobernación del Cauca y que existe un estudio clínico para el uso terapéutico del Interferón Sublingual, que es un proyecto que cuenta con el apoyo de Unicauca y fue presentado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Así mismo Klinger, por medio de sus allegados y del personal médico que lo apoya, inició una campaña para solicitar a la ciudadanía, a través de cadenas de Whatsapp, apoyo ante según él “fuerzas oscuras” que quieren verle caer como “la bestia que ahogó a George Floyd”. 

¿Qué estudios existen sobre la eficacia del Interferón contra el coronavirus y qué dicen las entidades expertas?

En Colombia existe actualmente un estudio clínico aprobado para el uso de Interferón con pacientes infectados con covid-19. Este estudio se hace en alianza con la OMS en cinco clínicas del país, se llama “Solidaridad” y está aprobado por el Invima, como se puede apreciar en la página de la institución y como lo dieron a conocer recientemente en medios nacionales. El estudio está a cargo de Carlos Álvarez, profesor de la Universidad Nacional de Colombia. Sin embargo solo es un estudio y los resultados de este todavía no han sido socializados, ni mucho menos se ha probado que el Interferón sea el medicamento apropiado para combatir y prevenir el covid-19.

El 26 de mayo fue radicado ante el Invima un derecho de petición sobre el uso sublingual del medicamento Interferón beta 1, con el fin de esclarecer la información suministrada a la ciudadanía por parte de la Fundación Klinger respecto al ensayo clínico, su uso sublingual y su registro sanitario. La respuesta de la institución fue clara: “No se ha presentado ningún protocolo de investigación clínica para evaluación y aprobación que involucre al Interferón como tratamiento curativo o preventivo, así mismo aseguran que el medicamento con principio activo Interferón y que se administra vía sublingual no tiene registro sanitario y no existe autorización para su uso como tratamiento preventivo o curativo”.  

Mediante traslado al GURI (Grupo Unidad de Reacción Inmediata), la dirección técnica de medicamentos y productos biológicos del Invima, conforme al Decreto 677 de 1995 declaró fraudulento el producto y les solicitó realizar dicha investigación. Según el seguimiento del derecho de petición, el 14 de julio se hizo el respectivo traslado de la GURI a la entidad competente, en este caso la Secretaría de Salud de Popayán en cabeza de Óscar Ospina Quintero; en el documento se informa de los hallazgos del Invima y se solicita pronta acción ante los hechos.  

En la respuesta del derecho de petición también el GURI informa que se solicitó a la plataforma digital Mercado Libre que cancelara dos cuentas donde se comercializa este producto ya que incumplen con la normatividad colombiana; así mismo se requirió a la dirección de medicamentos y productos biológicos del Invima una alerta sanitaria sobre el uso indebido del medicamento, estas acciones de acuerdo con su competencia y con el propósito de salvaguardar la salud de los colombianos. 

Por medio de otro derecho de petición presentado el 3 de julio se solicitó al Hospital Universitario San José de Popayán y en su nombre al gerente César Sarria y al personal de apoyo de la investigación, el acta con la cual el comité de ética aprobó el ensayo clínico. En el acta de aval 4 del 2020, que se encuentra en nuestro poder, se pueden observar los nombres de todos los miembros del grupo de investigación, del personal de apoyo, así como las instituciones públicas que están detrás del proyecto, situación que contradice lo dicho por la Fundación Klinger en el comunicado del 4 de julio. 

Cabe resaltar que la respuesta del hospital llegó el 14 de julio, horas después de que el portal La Oreja Roja presentara los nombres de los funcionarios que participaron en el protocolo del ensayo, donde aparecía Sarria, junto a funcionarios activos de la gobernación del Cauca y donde se le pregunta sobre los alcances del proyecto. En el documento del comité de ética, mediante el cual se aprobó una prueba piloto, no un ensayo clínico, los firmantes aclaran que ante cualquier cambio que se presente en la investigación, así como la suspensión o terminación de la misma y sus resultados finales, deben ser informados por parte del investigador a cargo, en este caso el médico Julián Herrera al comité de ética del HUSJ. 

A pesar de las denuncias, ninguna de las autoridades locales ha demostrado interés en investigar los hechos. Por el contrario, la campaña de promoción del Interferón sublingual por parte del médico Klinger ha aumentado sustancialmente, en redes sociales ha sido invitado a compartir la información por entidades como ASONAL JUDICIAL CAUCA, donde se promociona el medicamento como cura y prevención. Óscar Ospina, secretario de Salud de Popayán y promotor del proyecto, ha mantenido silencio, al igual que la administración local, aun cuando ya fueron notificados por la autoridad competente. 

El médico Klinger estuvo recientemente en el Pacífico colombiano y en las fotografías publicadas en la página de Facebook de su fundación se observa cómo el medicamento ha sido entregado también a miembros del Ejército. La distribución y promoción del producto se ha extendido a personas del común, funcionarios y políticos locales. Al parecer la creencia del “don” que tiene el médico se ha diseminado con eficacia en la creyente ciudad de Popayán, para muchos es visto como un héroe, para otros como con charlatán, sin embargo, nadie se atreve a poner el freno a la comercialización de este producto, por lo que cabe preguntarse el alcance de su influencia entre las administraciones locales. 

Consultamos con el comité de ética del Hospital Universitario San José de Popayán si fueron o no notificados de los resultados de la investigación, de los cambios presentados en el desarrollo del proyecto y de los avances logrados, pero aún no recibimos respuesta oficial. Sin embargo, fuentes cercanas aseguran que el comité no fue notificado de ningún cambio y sus miembros se encuentran igual de perplejos ante esta situación especialmente porque el señor Sarria, cabeza del hospital, fue uno de los principales impulsores y colaboradores del proyecto. 

Julián Herrera, médico a cargo de la investigación de la prueba piloto aprobada por el Hospital Universitario San José, efectivamente participó no de una sino de dos reuniones en las que se habló sobre el Interferón sublingual; la primera fue la reunión académica convocada por la Secretaría de Salud del Cauca como respuesta a la emergencia. Fue invitado por su calidad de investigador de la Universidad del Valle. En esta reunión Julio César Klinger hizo una exposición sobre el Interferón Beta, allí afirmó que era la solución para el problema que se le avecinaba al país. El médico Herrera intervino diciendo que no había evidencia científica concluyente para determinar dicha situación, que se requería de una investigación. Se le cuestionó advirtiendo que no había tiempo para eso. Herrera propuso una prueba piloto, de modo que se autorizó la conformación del grupo interdisciplinario que presentó el proyecto.

El 24 de abril de 2020 el comité de ética del Hospital Universitario San José tuvo la aceptación de su central de mezclas, que tiene el aval buenas prácticas del Invima. En aquel protocolo habían unas fases: se empezaba con el paciente hospitalizado y con cuidado en casa. Si no se observaban efectos del medicamento hasta allí llegaba el estudio; pero si observaban se continuaba con el estudio. Según el doctor Herrera quienes participaban de la prueba piloto y del posterior estudio lo hacían de forma gratuita.

“Inmediatamente se consiguió el aval del hospital,  la Secretaría de Salud de Popayán convocó a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) para recibir una conferencia de parte mía sobre los niveles de prevención del Covid-19 (Desde el autocuidado hasta la intervención hospitalaria) y comenté que se iba a hacer un estudio piloto (NO ENSAYO CLÍNICO) con el Interferón Beta, lo cual lo ubicaba en la prevención secundaria de los niveles de prevención de Level & Clark. Debo ser enfático en aclarar que mi presentación fue académica mostrando la evidencia científica que existía en la literatura sobre los niveles de prevención.  No puedo decir exactamente si fue el 28 de abril del 2020 cuando se realizó por que no tengo la grabación (No la convoqué) pero si se hizo en los términos descritos. Realmente no conozco las personas que asistieron porque recibí el link de conexión y no conozco los que asistieron ya que no vivo ni resido en Popayán”, aseguró Herrera.

Así mismo asegura que su participación en la prueba piloto, así como del posible estudio clínico, se vio truncado por la resolución 000730 del Ministerio de Salud donde se reglamentan los requisitos para poder realizar ensayos clínicos sobre Covid-19 en Colombia. “Discutimos en varias videoconferencias con el equipo sobre la mejor manera de hacerlo, concluimos que antes de someterlo al Invima debían hacerse ajustes al protocolo, hacer pruebas fisicoquímicas y microbiológicas a la fórmula magistral entre otras. Ante la imposibilidad de medir el comportamiento de la carga viral al SARS CoV 2 que era lo que habíamos planteado en el protocolo del estudio piloto, al no recibir los reportes de las tareas encomendadas a los investigadores en un tiempo prudencial y al carecer de financiación, decidí no iniciar la prueba piloto y por supuesto no aplicar al Invima.  Mi solicitud de revocatoria del aval ético fue solicitado al Comité de Ética del Hospital Universitario San José en días pasados. Por todo lo anterior en este momento no hago la coordinación científica de este estudio piloto y nunca inició con pacientes con Covid-19”, afirma el médico Herrera. 

El doctor Herrera se siente extrañado que se les atribuya un estudio clínico con  Interferón Beta, el cual no tenía las características como tal (la metodología es muy distinta) y que nunca se inició con pacientes con Covid-19. Y más grave aún, que se mezcle su  intención de aporte al conocimiento con la fabricación, distribución y venta del Interferón sublingual.  Él niega su participación en la comercializacion y promocion de dicho producto, ya que a su criterio no cuenta con el rigor científico ni la evidencia preliminar buscada, mucho menos la indicación terapéutica específica autorizada por el Invima.

Asegura además que si el medicamento hubiera sido aprobado por Invima, la participación en el estudio sería voluntaria, el producto no tendría costo alguno y se entregaría bajo la supervisión farmacológica del caso. Nunca comercial. El médico se considera víctima de una interpretación equivocada de sus intereses con la prueba piloto, mal uso de su nombre y del proyecto en cuestión.

Solicitamos a la Secretaría de Salud del Cauca y de Popayán por medio de derecho de petición acceso al registro audiovisual de las reuniones mencionadas por el galeno, pero no hemos recibido respuesta de ninguna de las entidades.

A esto se suman recientes declaraciones del gobernador de Nariño John Rojas a través de su página oficial de Facebook y medios del departamento alentando al Gobierno Nacional, Ministerio de Salud, la comunidad científica y académica para iniciar estudios clínicos sobre el producto comercializado por Klinger, según el funcionario, gracias al éxito de los tres días que el galeno estuvo en la población de Barbacoas. Del mismo modo el doctor Klinger se pronunció acerca de lo que aseguró fueron 600 casos tratados de pacientes con Covid-19 en esa localidad, cuando las cifras oficiales de ese municipio sólo notificaron 150 casos.

El doctor Klinger fue requerido a través del correo electrónico asociado a la comercialización del producto con el fin de esclarecer la situación (primero el 11 de mayo y posteriormente el 3 de julio. No se obtuvo respuesta, sólo un comunicado. De las instituciones y personas relacionadas con el hecho solo el Hospital Universitario San José, la Universidad del Cauca (en este comunicado oficial) y el médico investigador Julián Herrera se han pronunciado. 

El Interferón β-1b ha dado resultados positivos en estudios clínicos hechos en Reino Unido, donde se ha utilizado de manera inhalada, de igual manera es uno de los dos medicamentos que aún continúan en el ensayo “Solidaridad”, el otro es el Redemsivir, en ambos casos su administración se realiza intrahospitalariamente. El uso de este producto de manera sublingual no cuenta con estudios científicos que lo avalen y actualmente está prohibido en toda Colombia, pero el doctor Julio Cesar Klinger continua en su promoción y comercialización indiscriminada sin que ninguna autoridad haya hecho nada hasta el momento. 

De hecho, todo indica que es un negocio bastante lucrativo. Una dosis de Interferón, según el valor que le pusieron en el proyecto de la Secretaría de Salud del Popayán es de $3.500.000; en ese mismo protocolo dice que de una dosis mezclada en 1000 ml de solución salina se pueden obtener 100 goteros de 10 ml; ahora bien, en la página de Facebook del médico Klinger se informa que cada gotero se vende en $80.000; esto quiere decir que logran recibir $8.000.000, una rentabilidad de más del 200%.  

*Ed Ladino: es comunicador social y periodista de la Universidad del Valle, fundador del Festival Universitario de Cine - CINESPACIO -.  Se ha desempeñado como especialista en marketing digital para CCB, ARTBO, BAM, BoOm. Periodista para Bacanika, Ciudad Vaga y La Oreja Roja. Actualmente reside en Alemania.

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