La Iglesia es perseguida y difamada: arzobispo que encubrió a cura denunciado en el Meta

Luis José Rueda Aparicio es el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia y el arzobispo de Bogotá. Las palabras las dijo en una misa transmitida por RCN.

17 de noviembre del 2021

Por: Juan Pablo Barrientos / Ilustración: Angie Pik

El libro Este es el cordero de Dios, publicado por editorial Planeta en los primeros días de septiembre, cuenta que monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, encubrió a uno de los 38 sacerdotes involucrados en el escándalo sexual de Villavicencio.

Después de casi dos meses de silencio, Rueda Aparicio salió en defensa de la Iglesia católica. Lo hizo el 24 de octubre en una enérgica predicación transmitida en el Canal RCN: “(...) A pesar de que hablen mal de la Iglesia, que a pesar de que persigan a la Iglesia, que a pesar de que haya martirio moderno que es el de la difamación, de la mentira y el engaño, necesitamos misioneros que, en nombre de Cristo Jesús, digan ánimo, levántate familia, levántate humanidad, que el señor te llama para que pases a la luz verdadera”.

Crédito: Canal RCN

Las palabras del arzobispo más importante de Colombia contrastan con la conmoción que ha causado un reciente informe francés que da cuenta de 216.000 niños, niñas y adolescentes que fueron víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes de ese país, desde 1950 hasta 2020.

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Protección arzobispal

Monseñor Luis José Rueda Aparicio protegió y encubrió a uno de los 38 curas que abusaron sexualmente e indujeron a la prostitución a un mismo hombre desde sus 15 y  hasta sus treinta años, según la denuncia que el sobreviviente presentó ante la Fiscalía General y la Arquidiócesis de Villavicencio entre febrero y mayo de 2020, registrada en el libro ‘Este es el cordero de Dios.

Se trata del sacerdote Oswaldo Jaramillo Osorio, de los Padres Montfortianos, recibido en Bogotá por el arzobispo, quien le dio trabajo a pocas cuadras de la Plaza de Bolívar y del palacio episcopal. Al momento de los nombramientos, Jaramillo Osorio tenía investigaciones abiertas en la Fiscalía y en la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, como lo reconoció el superior de esa comunidad religiosa, Jorge Enrique González Vásquez, en respuesta a un derecho de petición enviado por Vorágine

El primer salvavidas que el arzobispo de Bogotá le lanzó, el 15 de abril de 2021, al sacerdote denunciado en Villavicencio fue el nombramiento del padre Jaramillo Osorio como vicario parroquial de Nuestra Señora de Belén, en el barrio Egipto. A los tres meses vino el segundo salvavidas: lo ascendió a párroco

A pesar de que el superior de los montfortianos le confirmó a Vorágine que el cura Jaramillo Osorio está siendo investigado por la Fiscalía y por la Iglesia católica, el obispo auxiliar de Bogotá, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, lo defendió en una entrevista que le dio al periodista Miguel Estupiñán para El Espectador: “la Arquidiócesis ha hecho indagaciones sobre Oswaldo Jaramillo, pero no tiene conocimiento, hasta el momento, de ninguna investigación eclesiástica ni civil abierta contra el misionero”.

Desde mayo de 2019 el papa Francisco les ordenó a todos los obispos del mundo crear unas comisiones en cada diócesis para prevenir que los sacerdotes violen niños, niñas y adolescentes. Alí Herrera fue nombrado por el papa Francisco en el grupo que dirigiría la estrategia global: la Comisión Pontificia de Protección de Menores.

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El consentido del Papa

A sus 59 años, Rueda Aparicio ascendió rápidamente en la jerarquía eclesiástica católica, gracias a los escándalos de abuso sexual a menores de edad por parte de sacerdotes en Colombia que dejaron por fuera de la carrera para llegar a Bogotá a los arzobispos de Medellín y Villavicencio, Ricardo Tobón Restrepo, de 70 años, y Óscar Urbina Ortega, de 74, encubridores y protectores de sacerdotes pederastas, como lo demuestran varias investigaciones periodísticas.

Rueda Aparicio reemplazó a Rubén Salazar Gómez como arzobispo de Bogotá. Monseñor Salazar le dijo a la Revista Semana en 2019 que “quien calla un abuso es también abusador”. Un año más tarde se demostró que Salazar Gómez encubrió al sacerdote pederasta Nelson William Montes Lizarazo, a quien autorizó para irse a trabajar a la Diócesis de San Carlos, en Venezuela, después de que el cura abusó sexualmente de una niña desde sus 10 años y la dejó en embarazo a los 15 años.

En este entramado, que ha revictimizado a la sobreviviente, participaron monseñor Pedro Mercado Cepeda, presidente del Tribunal Eclesiástico de Bogotá y capellán del Congreso de la República, y Mauricio Uribe Blanco, exconjuez de la Corte Constitucional, capellán y decano de la facultad de Filosofía de la Universidad Sergio Arboleda.

Rueda Aparicio nació en San Gil, Santander, en 1962. A los 27 años se ordenó sacerdote y en 2012 Benedicto XVI lo nombró obispo de Montelíbano, Córdoba. Allí estuvo hasta julio de 2018, cuando Francisco lo nombró arzobispo de Popayán, cargo que ostentó menos de dos años pues el 25 de abril de 2020 fue nombrado arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, es decir, el obispo más importante del país. Un año más tarde fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal.

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A pesar de ser arzobispo desde 2020, Rueda Aparicio ha ignorado no solo a los sobrevivientes de los sacerdotes de la arquidiócesis que dirige, sino también a los que han sido víctimas en la jurisdicción de Bogotá, al menos, de los curas salesianos, franciscanos y los clérigos de San Viator. A estas comunidades religiosas, blindadas por las más altas esferas del poder eclesiástico, se suma ahora, con la protección del arzobispo Rueda, la de los montfortianos, involucrados en el escándalo sexual de Villavicencio por el que piden, a través de tutelas, que salga de circulación el libro ‘Este es el cordero de Dios. 

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Acerca del autor

Juan Pablo Barrientos
Bachiller del INEM José Félix Restrepo de Medellín. Comunicador social de la Universidad Católica del Norte, especialista en periodismo electrónico de la Universidad Pontificia Bolivariana y magíster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown. Ejerce el oficio desde hace 15 años. Fue corresponsal en Washington de La Fm y Noticias RCN; director de Teleantioquia Noticias; periodista de La Fm, La W y Caracol Radio. Ha sido profesor de las universidades Pontificia Bolivariana, Eafit, Santo Tomás y Politécnico Grancolombiano. Actualmente es profesor de la Universidad de Antioquia. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2018 a la Mejor Investigación en Radio con 'Dejad que los niños vengan a mí', y 2020 a la Mejor Noticia en Radio con 'No son 19, son 36 los sacerdotes involucrados en escándalo sexual en Villavicencio'. Autor del libro 'Dejad que los niños vengan a mí', de editorial Planeta, uno de los textos de no ficción más vendido en Colombia en 2019. Para contactarlo: [email protected]
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