El informe final recoge una amplia investigación histórica sobre el conflicto armado en Colombia entre 1958 y 2016. Aunque en el texto sí se mencionan algunos hechos de violencia, la CEV no se centró en casos puntuales. ¿Por qué fue así? Acá se lo explicamos.
28 de noviembre de 2022
Por: Andrés Felipe Carmona, especial para Colombiacheck*

En redes sociales y distintos espacios sigue la discusión en torno a por qué la CEV no investigó casos particulares del conflicto armado colombiano sino que hizo una investigación histórica de la violencia en el país. Solo por mencionar un ejemplo: el pasado 18 de noviembre, durante el 39 Congreso Nacional de Ganaderos en Barranquilla, el presidente ejecutivo de Fedegan, José Félix Lafaurie Rivera, presentó el libro “La verdad de las víctimas ganaderas, para acabar con el olvido” que contó con el impulso del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Durante su intervención, el hoy negociador de paz en los diálogos del Gobierno con el ELN, dijo que el libro reúne “diez casos de victimización ganadera de todas las regiones productoras” e hizo hincapié en que su sector económico ha sido golpeado por la guerra en todo el país y en “todos los niveles de producción -porque todos los ganaderos, pequeños, medianos y grandes, han sido víctimas de los delitos de asesinato, secuestro, extorsión y abigeato y han sido desplazados brutalmente-”.

La CEV, que nació del Acuerdo de Paz con las Farc firmado en el 2016, publicó a la par del informe final una serie de anexos a ese documento, los cuales sirven de soporte y explicación de la investigación histórica adelantada por este organismo. Uno de los anexos, titulado ‘Metodología para el Esclarecimiento de la Verdad’, explica los lineamientos seguidos por la CEV en todo su trabajo adelantado desde 2018 hasta que fue presentado el informe el pasado 28 de junio de 2022. 

En el reporte citado, por ejemplo, la Comisión en la página 101 hace referencia a los “casos ilustrativos” para dar a conocer que en el informe final incluyó unos casos del conflicto armado colombiano tras estudiarlos en su investigación. En el anexo la entidad deja claro que es la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, la responsable de “investigar, juzgar y establecer responsabilidades individuales”, esto lo explica en el contexto de aclarar que la Comisión no tiene funciones judiciales.

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Entre los casos documentados por la Comisión de la Verdad, en el informe final y soportados en los anexos del mismo, están el secuestro de 194 personas en la iglesia La María, en zona rural de Cali, el 30 de mayo de 1999, a manos de guerrilleros del ELN. También, aparte de este suceso, la CEV indagó sobre la masacre de Tacueyó, Cauca, cometida por una facción disidente de las Farc entre 1985 y 1986, donde asesinaron a 164 guerrilleros en distintos hechos a lo largo de estos dos años.

Por mencionar algunos otros casos representativos, la CEV indagó y documentó sobre la toma guerrillera de las Farc a Mitú el 1 de noviembre de 1998, hecho que dejó 56 muertos y 61 secuestrados. También la Comisión mencionó el “Parqueadero Padilla”, como se le conoció a un allanamiento del CTI de la Fiscalía que tuvo lugar el 30 de abril de 1998 en un estacionamiento de Medellín, allí encontraron evidencias contables sobre la forma en la que particulares financiaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Accu, un grupo paramilitar liderado por los hermanos Vicente y Carlos Castaño.

Sin embargo, como hay sucesos que comparten características y elementos importantes que permiten ilustrar hechos o patrones, la Comisión escogió algunos para estudiarlos de manera detallada, toda esta investigación quedó agrupada en una categoría de 90 anexos que fue denominada “CASOS”

Es importante explicar que la CEV y la JEP funcionan de manera independiente y hacen parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición junto a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.  Cada una cumple un rol en el esclarecimiento de lo que durante décadas ha sucedido en el conflicto armado colombiano para tratar de acercarse a la verdad histórica, judicial y humanitaria de los efectos de la guerra, como lo explicamos en este artículo titulado: Estas son las diferencias entre la JEP y la Comisión de la Verdad.

¿Cómo escogió los casos la Comisión para analizarlos? Para responder a ellos desde Colombiacheck hablamos con personas que trabajaron para la CEV y consultamos documentos de este organismo que dan cuenta de que la Comisión escuchó a 28.596 personas y recogió 14.948 testimonios, 1217 informes y 732 casos.

Lo primero que hay que decir es que el pleno de once comisionados, sumado a los equipos de trabajo de diferentes temáticas, eligieron algunos sucesos que tenían en común situaciones de modo, tiempo y lugar, así como también evidencia alguna de violaciones de los derechos humanos o infracciones al Derecho Internacional Humanitario, DIH, y en los que fue posible identificar con precisión fechas, lugares, formas y modalidades de violencia e impactos sobre las víctimas en relación con el mandato de la Comisión.

En Colombiacheck ya habíamos indagado sobre los casos analizados por la CEV y encontramos desinformación falsa en torno a supuestas omisiones en el informe final de la Comisión de la Verdad acerca de crímenes perpetrados por las Farc, el ELN y el M-19, como por ejemplo las masacres de Bojayá y Machuca, y la toma del Palacio de Justicia. También se calificó de falsa la información que ha circulado en redes sociales sobre que en el informe final de la Comisión no se abordó la toma guerrillera de Colombia, Huila, ocurrida la noche del 12 de julio del 2000.

“Además de los casos conocidos por el país y que ya han sido ampliamente documentados, la Comisión decidió estudiar otros que han sido silenciados o fueron poco conocidos, sobre todo en los años 60, 70 y 80 (…) algunos fueron aportados por organizaciones o instituciones. Otros fueron identificados por la Comisión durante el proceso de escucha en los territorios o en el análisis de fuentes secundarias. Cada caso escogido se construyó a partir de testimonios de las víctimas y se complementó con documentos de la investigación”, se lee en el anexo publicado por la Comisión de la Verdad. 

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Los “casos” estudiados por la CEV son investigaciones que parten de las víctimas y responden al mandato de la Comisión. Nos han explicado que fueron realizados por equipos de investigación que estuvieron supervisados por el comisionado director del informe, por el comisionado coordinador de la categoría “casos” y además preparados por responsables de los diversos capítulos. Dentro de la CEV son considerados como aportes a la construcción del informe final.

Explican desde este organismo extrajudicial que la investigación histórica de los casos se centró, principalmente, en lograr entender las dinámicas del conflicto y contrastar patrones, contextos y factores de persistencia. 

Durante cuatro años equipos regionales y nacionales de la CEV recolectaron hechos que permitieran explicar e ilustrar los hallazgos, sin embargo, dada la amplitud del conflicto en Colombia fue necesaria una priorización. Entre la información recibida para la construcción de los casos están 1653 documentos que le fueron entregados a la CEV por parte de diferentes organizaciones, instituciones, entidades e individuos, tanto de la sociedad civil, como de la cooperación internacional y el Estado. 

Los casos más complejos del conflicto armado colombiano son los que investigó y publicó la Comisión. Estos, según documentos de la CEV, son una base importante para la explicación e ilustración de patrones y tendencias del conflicto y serán un aporte histórico debido a la información que aportará. En marzo del 2020, dicen personas consultadas que trabajaron en la Comisión, los comisionados Alejandro Valencia y Carlos Beristain realizaron un seminario interno en la CEV sobre casos y patrones. 

Ahí se definieron los criterios se usaron para su identificación, los cuales fueron relación con el mandato de la CEV, representación de hallazgos, patrones o tendencias del conflicto. También que dieran cuenta de la experiencia de las víctimas o poblaciones afectadas o que respondieran a preguntas que se hacen las víctimas y la sociedad. Importante también que explicaran o mostraran la complejidad del conflicto, por ejemplo aquellos de mayor gravedad o relevancia o poco conocidos o silenciados.

“Por otro lado, aquellos que se relacionan con los objetivos de la Comisión o que tiene riesgo de repetirse (factor de persistencia) y aquellos que arrojan luces sobre los cambios que deben hacerse para construir la paz. En términos de fondo y forma se tuvieron en cuenta criterios como: su coherencia, estructura y argumentación. 

También, que no hicieran generalizaciones, ni tuvieran imprecisiones o contradicciones con otros textos, tampoco afirmaciones sin fundamentos. Los casos debían estar soportados por fuentes fiables y pasar por un ejercicio de verificación, contrastación y profundización: sobre las entrevistas, informes, los datos cuantitativos, fuentes judiciales y reconocimientos de responsabilidad. También que presentaran una escritura narrativa cercana al público, que incluyeran testimonios tomados por la Comisión y que cumplieran con guías de citación y normas de ortografía y redacción”, se lee en el pie de página de la hoja 102 del documento ‘Metodología para el Esclarecimiento de la Verdad’.

Procesos

Para el procesamiento de la información la CEV, no de casos puntuales sino de fenómenos y contextos de violencia, hubo varias etapas de trabajo en los equipos de la Comisión. El primero de ellos, de acuerdo a lo dicho en el anexo, tuvo que ver con verificación, contrastación y profundización de la información. 

Como punto de partida, para entender mejor el qué, cómo, por qué y para qué del conflicto armado en Colombia, la CEV avanzó en un proceso de verificar, contrastar y profundizar la información obtenida de distintas fuentes. La contrastación sirvió para comparar los argumentos, voces y miradas aportadas por distintas fuentes. Y la profundización permitió ahondar en las fuentes para conseguir información más precisa y detallada, según documentos de la CEV.

“La metodología para avanzar en ese proceso se dividió en tres fases: la selección y ponderación de fuentes, la triangulación de estas y la valoración de hallazgos, afirmaciones y resultados finales. Cada fase estuvo relacionada con la pregunta o hipótesis de investigación. Y, a medida que avanzaba el análisis, fue posible volver sobre estas preguntas, evaluar la correspondencia entre los datos nuevos y los iniciales, o profundizar con otras fuentes para complementar vacíos”, se lee en el complemento del informe final de la Comisión.

Otra de las etapas del proceso de ponderación de la información recaudada fue categorizar por relevancia y aporte temático. Después el análisis se centró en las cualidades de cada información para definir así la pertinencia, pues le han dicho a Colombiacheck que esto se hacía para ver si era oportuna y acorde con la investigación y el mandato de la Comisión de la Verdad y si responde a los temas de las hipótesis de la investigación. Este proceso se hizo a través de un documento la ‘Guía metodológica para la verificación, contrastación y profundización de la información’ que hace parte de la ‘Caja de Herramientas Comisión de la Verdad’.

Todo dato o información recibida, que sirvió para la investigación histórica que derivó en el informe final de la CEV, fue sometido a una triangulación para relacionar y complementar las fuentes entre sí. La primera de ellas se llamó ‘Triangulación de métodos’, pues se denominó así porque incluyó estudios discursivos e históricos que se combinaron con análisis cuantitativos que determinaron el quién, qué, cuántos, cuándo y dónde de cada información. Varios equipos tuvieron la tarea de cruzar amplias bases de datos según el tema de investigación. En cuanto a los análisis cualitativos, estos sirvieron para complementar explicaciones sobre cómo y los porqués. 

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Otra etapa del cruce información, de acuerdo a la Comisión, se denominó ‘Triangulación de fuentes’ y sirvió para verificar, confirmar, refutar o reforzar las afirmaciones. “Esta triangulación se hizo con diferentes perspectivas de análisis que utilizaron como fuente a múltiples actores, para alcanzar un mayor nivel de contrastación, amplitud y profundidad de la información”. Han explicado las personas consultadas que fue fundamental evidenciar dentro de las fuentes los pasos que sustentan las conclusiones o afirmaciones, esto para evaluar los posibles sesgos. 

La última triangulación se llamó ‘investigadores’ y como su nombre lo indica se trató de equipos interdisciplinarios que se dedicaron a analizar, observar, revisar y retroalimentar la discusión en torno a toda la información recibida por la CEV. “Se lograron sinergias a partir de miradas desde los estudios etnográficos y antropológicos hasta los sociológicos, económicos, políticos, históricos y jurídicos”, se lee en el anexo.

Después de todos estos procesos llegó la validación de los hallazgos. Desde la Comisión de la Verdad se informó que este proceso se dividió en dos partes. La primera consistió en un tamizaje de las fuentes que soportan los hallazgos y su aporte a la investigación.

“Desde la ponderación de las fuentes: En este punto, nuevamente se retomaron los criterios de pertinencia, fiabilidad, coherencia, claridad, profundidad y suficiencia de las fuentes, y a partir de este análisis se clasificaron los niveles de verdad de los hallazgos, que produjeron: Verdades sólidas: Las fuentes son pertinentes, coherentes, fiables suficientes y profundas, por lo que los hallazgos pueden considerarse verdades firmes. Verdades convincentes: Las fuentes son pertinentes, fiables y coherentes, pero no suficientes para comprobar la validez absoluta. Verdades probables: Las fuentes son pertinentes y fiables, pero no son suficientes y no siempre son coherentes y claras. Se trata de verdades en construcción. No es posible negarlas, pero tampoco hay un alto nivel de comprobación”, dio a conocer la CEV. 

(*) Este texto hace parte del proyecto Memorias del Conflicto, que verifica la desinformación que circula en redes sociales sobre el Informe Final de la Comisión de la Verdad, y es financiado por el Centro Internacional de Justicia Transicional y la Embajada de Noruega en Colombia.

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