Profesor del senador Julián Bedoya contrató 200 millones con Alcaldía de Medellín

En 9 meses, un profesor involucrado en el fraude académico del congresista antioqueño firmó tres contratos para asesorar al alcalde Daniel Quintero. 

4 de marzo de 2021

Por: Equipo Vorágine

Uno de los profesores clave en el fraude académico que benefició al senador liberal Julián Bedoya en la Universidad de Medellín es John Mario Ferrer Murillo, quien presentó al congresista como coautor y asistente de la investigación titulada Normas jurídicas adscritas por la jurisprudencia constitucional al derecho fundamental de la libertad de expresión. Según Ferrer, Bedoya Pulgarín se encargó de la línea jurisprudencial sobre libertad de expresión. Ambos, profesor y alumno, olvidaron un pequeño detalle: las fechas. La investigación de Ferrer había sido publicada en 2018, cuando Bedoya aún no había reingresado. Ferrer también fue el evaluador del estudiante en todas las pruebas preparatorias, a pesar de que solo podía hacer las del área de política.

El pasado 27 de noviembre se conoció un informe de 57 páginas que resume la investigación administrativa de la Comisión Tercera de Asuntos Disciplinarios de la Universidad de Medellín que, después de estudiar más de 3.000 folios, pidió que le retiraran el título de abogado al senador Julián Bedoya porque este fue “expedido irregularmente por la universidad”. 

La comisión investigadora encontró que hubo fraude en todo el proceso, desde los reingresos de Bedoya Pulgarín en 2014 y 2018, hasta la presentación de los exámenes y otros requisitos para obtener el título de abogado, incluyendo la coautoría en la investigación del profesor Ferrer que querían hacer pasar como trabajo de grado.

El senador Bedoya se graduó el primero de marzo de 2019, en una ceremonia que presidió el entonces rector Néstor Hincapié, a quien la Fiscalía le imputó cargos por falsedad en documento público, precisamente por este caso. La medida también cobijó a Yolanda Cossio, secretaria académica de la Facultad de Derecho; Juan Felipe Hernández, subsecretario general de la universidad, y cinco profesores, entre ellos, John Mario Ferrer, quien fue despedido de la Universidad de Medellín por el caso Julián Bedoya, pero que cayó parado en la Alcaldía de Medellín como uno de los abogados de cabecera del alcalde Daniel Quintero, gran amigo y aliado político del senador liberal. 

El profesor Ferrer suscribió, en nueve meses, tres contratos con la Alcaldía de Medellín que suman 200 millones de pesos. El primero, por 80 millones, fue firmado el primero de abril de 2020 y es por nueve meses. Tiene como objeto la “prestación de servicios profesionales especializados como enlace entre la Secretaría de Suministros y el despacho del alcalde para el estudio de proyectos de diferentes dependencias”. El segundo fue firmado un mes después, tiene el mismo objeto y es por 66.750.000 en un plazo de 7 meses y medio. El tercero fue firmado el 12 enero de 2021 y es por casi 54 millones para la “gestión jurídica de la Secretaría de Suministros y Servicios” en un plazo de 6 meses.

*Ferrer Murillo le confirmó a Vorágine que sí firmó los tres contratos (1) (2) (3) que suman 200 millones de pesos pero que solo ejecutó dos que llegan a 120 millones. Del primero explicó que “solo se ejecutó 1 mes”.  Del segundo contrato aseguró que es de marzo a diciembre. 

Sobre el informe que filtró la Universidad de Medellín en el que pedían retirarle el título de abogado al senador Julián Bedoya, el exprofesor dijo que presentó una réplica porque a su parecer es “arbitrario y politizado”. 

Ferrer confirmó que sí fue despedido de la universidad “sin justa causa, no por mediación de algún debido proceso”. Reiteró que es inocente y que actualmente se encuentra “en un debate judicial en el que conservo la presunción de inocencia que esperamos demostrar”.

Le puede interesar: Las cuotas políticas y los millonarios contratos en la Alcaldía de Medellín

Bedoya gana tiempo

Ahora, la historia de este fraude académico tiene un nuevo capítulo: la Consiliatura. Este es  el máximo órgano de la Universidad de Medellín, que ahora le tiró la papa caliente al Consejo de la Facultad de Derecho para que “se pronuncien disciplinariamente” en primera instancia.

Y para esto vieron necesaria la conformación de una “Comisión Especial” nombrada por el Consejo de Facultad, que evaluará el contundente informe que comisionaron los consiliarios y que determinó que el título a Bedoya Pulgarín se había entregado de forma fraudulenta. 

Le correspondía a la Consiliatura decidir si acataba las recomendaciones de la Comisión, pero en su reunión de febrero le dejó el trabajo incómodo al Consejo de Facultad, y le dio al senador Bedoya una segunda instancia, a cargo del Consejo Académico. 

Historia de una mentira

En 2015, Bedoya Pulgarín todavía no era abogado, pero así se presentaba. Incluso desde mucho antes. En un programa con Yamid Amat, en marzo, cuando como representante a la Cámara asumió la investigación del caso del magistrado Jorge Pretelt en la Comisión de Acusación, el periodista le preguntó si era abogado y Bedoya respondió, como en todas sus entrevistas, en primera persona del plural: “Estudiamos derecho en la Universidad de Medellín”.

—¿Usted es abogado?—, le replicó Amat.

—Sí señor. Sí señor—, respondió Bedoya sin sonrojarse.

Tras ser expulsado de la Policía Nacional por haberse robado una pistola, el joven Bedoya regresó a la capital de Antioquiae inició sus estudios de derecho en el primer semestre de 2001 en la Universidad de Medellín. Mientras cursaba los primeros semestres agotaba todos los recursos que tenía a su disposición para que lo reintegraran a la Policía. No lo logró, peor aún, el estudiante Bedoya recibió el adjetivo de ineptitud en su demanda, antesala de una carrera profesional atropellada, pero de una carrera política exitosa.

En 2007 se lanzó al Concejo de Medellín, pero perdió con poco más de 2.000 votos, lo que lo llevó a trabajar como asistente del concejal de Cambio Radical Juan David Arteaga; en 2012, a sus 32 años, Bedoya llegó con 25.000 votos a la Asamblea de Antioquia, avalado por el Partido Liberal. Un año más tarde renunció para lanzarse a la Cámara, obteniendo la curul con 35.000 votos en las elecciones de 2014. Cuatro años más tarde se lanzó al Senado y duplicó su votación, 74.000 votos le dieron un asiento.

Bedoya descuidó por completo sus estudios mientras fue asistente en las oficinas del Concejo de Medellín y el Congreso de la República, bajo la tutela de Eugenio Prieto Soto, quien lo apoyó para que llegara a la Asamblea de Antioquia en 2012, pero al poco tiempo lo expulsó de su equipo y Bedoya montó rancho aparte.

Aunque desde su paso por la Asamblea de Antioquia se presentaba como abogado, lo que demuestran los archivos de la universidad es que la carrera del senador ha sido bien atropellada. En el primer semestre de 2001 se matriculó en el programa de Derecho de la Universidad de Medellín, donde estudió hasta 2007, “quinto año del programa”, cuando se retiró voluntariamente. Reingresó en 2008 y se retiró a final de año. Lo mismo ocurrió, extrañamente, en 2009 y 2014. 

Luego en 2018, ya elegido senador, Bedoya volvió a entrar irregularmente a la universidad con un promedio de 2.79. Esta vez estaba decidido y encontró, en una crisis política de la institución académica, la oportunidad perfecta para graduarse sin mucho esfuerzo.

Así se cocinó el título del senador Bedoya

En tan solo tres días, el senador Bedoya presentó 10 exámenes. Un genio. En vez de asistir a clases, Bedoya presentó exámenes de suficiencia. El 26 de octubre de 2018 presentó tres: Filosofía del Derecho; Procesal Civil General y Especial, y Seminario Procesal Administrativo. Ganó los tres, como ganó todos los demás exámenes que presentó. Sigamos. En noviembre, en un solo día, presentó cuatro exámenes: Legislación de Paz, Hacienda Pública, Responsabilidad Extracontractual y Contratación Estatal. Una hazaña. El 22 de enero de 2019 cerró con broche de oro presentando los exámenes de Derecho de Familia, Sucesiones y Títulos Valores.

Pero hay más. Bedoya presentó en el mismo lapso cuatro exámenes preparatorios: Político, Civil I y II, Penal y Laboral; pasó el examen de inglés como requisito de lengua extranjera; asistió a dos seminarios obligatorios —Protocolo Empresarial y Comportamiento Social—, y presentó las pruebas Saber Pro. Súmele a todo esto el trabajo de grado que validó como investigador y coautor de un trabajo del profesor Jhon Mario Ferrer Murillo.

Al fraude académico y el robo de la pistola se suman decenas de investigaciones por inasistencias en el Congreso, como lo logró demostrar Cathy Juvinao, directora de la plataforma Trabajen Vagos; y por hechos de corrupción electoral y nexos con bandas criminales, como lo denunció la Fundación Pares

Le puede interesar: Las movidas del alcalde de Medellín para desviar acusaciones de violencia sexual

*Actualización: 5 de marzo, 10:47 am

¿Quieres
apoyarnos?

CLIC AQUÍ

Acerca del autor

Avatar
Leer más

Queremos escucharte

¡Escríbenos!

CONTACTO

Suscríbete

Recibe periódicamente en tu correo electrónico las últimas historias de Vorágine – Periodismo Contracorriente.

Comentarios

0 0 voto
Article Rating
Suscribirse
Notificar de
guest
0 Comments
Retroalimentación En Línea
Ver todos los comentarios

Artículos recientes

VER MÁS