¿Qué dice el candidato Hernández sobre igualdad y equidad de género?

De las tres declaraciones chequeadas sobre Rodolfo Hernández, dos fueron calificadas como afirmaciones discutibles y una como mentira.

14 de junio de 2022

Por Alianza RedCheq

Rodolfo Hernández es reconocido desde que fue alcalde de Bucaramanga por su violencia física y verbal contra opositores, periodistas y subalternos. Las frases misóginas de su autoría no son pocas: desde referirse a las migrantes de Venezuela como “fábricas de niños pobres”, pasando por señalar que “el ideal es que las mujeres se dedicaran a la crianza de los hijos”, hasta comparar sus alianzas políticas con recibir “a la Virgen Santísima y todas las prostitutas que viven en el mismo barrio”.

Entre tanto, su fórmula vicepresidencial, la ingeniera y académica Marelen Castillo, ha sido presentada en contraste con Francia Márquez por ser también una mujer negra pero que representa unos ideales blancos y católicos y no el activismo feminista o antirracista, como lo ha analizado la organización Afrocolectivx.

Estos son los chequeos que Colombiacheck y Redcheq, alianza contra la desinformación de la que hace parte Vorágine, hicieron sobre las afirmaciones y promesas del candidato.

Hernández exageró en que el 70 % de su gabinete de la Alcaldía de Bucaramanga eran mujeres 

Hernández, quien el 29 de mayo de 2022 pasó a la segunda vuelta y se enfrentará al candidato del Pacto Histórico, Gustavo Petro, ha recibido muchas críticas tras una entrevista concedida el 25 de mayo a la emisora Bésame, en la que se refirió al papel de las mujeres en la política.  

Durante la entrevista le preguntaron: “por ahí me contaron que la mujer ha sido importante en su vida personal y en su vida política; muchas de su gabinete en la Alcaldía de Bucaramanga eran mujeres. ¿Usted cree en la labor de la mujer, en la dirección, gobernando, dirigiendo cosas de alguna manera?”.

Hernández respondió refiriéndose a su esposa Socorro Oliveros: “No, es bueno que ella haga los comentarios y apoye desde la casa. La mujer metida en el Gobierno a la gente no le gusta, porque ven que es invasiva y que ella no fue a la que eligieron, eligieron fue al marido. Entonces, si hay algo que me tenga que decir, ella cree, Socorro, mi esposa, ella me lo va a decir en la casa, pero no estar metida allá con carro, chofer, asesores, gastándole plata a la ciudadanía, no estamos pa’ eso, este próximo gobierno le toca ponerse las pilas a ahorrar”

En esa misma entrevista también le preguntaron: ¿qué hay en este gobierno para las mujeres? Y respondió: “Muchas cosas. Cuando estuve de alcalde yo creo que fue el mejor homenaje real que le hicimos a la mujer, el 70 % de la parte ejecutiva que tenía chequera en el municipio de Bucaramanga, eran mujeres. ¿Por qué? Yo tengo el concepto y no me equivoco, las mujeres tienen más reservas morales, las mujeres son más trabajadoras, más responsables, más prevenidas, más maliciosas, lo cierto es que sin el apoyo de las mujeres, que fueron el 70 % del gabinete, yo no hubiera tenido los resultados que tuve”.

En redes sociales varios usuarios compartieron el video con solo la primera parte de la entrevista y calificaron a Hernández como machista y misógino por querer tener a la mujer en la casa, no en el poder. 

El 31 de mayo de 2022, después de la primera vuelta, Hernández dio entrevistas en medios como Blu Radio y Caracol Radio y afirmó que lo que dijo sobre las mujeres en la otra entrevista fue tergiversado. Además, repitió que en su Alcaldía “el 70 % o un poquito menos eran puras mujeres”.

La representante a la Cámara por el Valle, Catalina Ortiz Lalinde, también aseguró en un trino del 5 de junio de 2022, en el que apoya al candidato Hernández, que “el 70 % de su gabinete fueron mujeres”. 

Verificamos si realmente el 70 % del gabinete de Rodolfo Hernández cuando fue alcalde de Bucaramanga entre 2016 y septiembre de 2019 (cuando renunció porque le abrieron una investigación en la Procuraduría) estaba conformado por mujeres, como ha asegurado en varias oportunidades.

Inicialmente, el dato del 70 % de la participación de las mujeres en la Alcaldía de Hernández se contradice con lo consignado en su actual programa de gobierno 2020-2026, en el que propone: “Atacar la desigualdad de género con una política de empleo en la que por lo menos el 50 % de los cargos de todo orden dentro de la administración pública sea asignado a mujeres con igualdad salarial, tal como se hizo en la administración de Bucaramanga durante el periodo 2016 – 2019. Al menos el 50 % del gabinete será ocupado por mujeres, con prioridad de la población joven, las madres cabezas de hogar y las personas con discapacidad”.

Consultamos a la campaña de Hernández sobre el sustento de su afirmación, pero hasta el momento de publicar esta verificación no habíamos obtenido respuesta.

Para verificar la afirmación del candidato revisamos cuántas mujeres hicieron parte de su gabinete al inicio de su gobierno en 2016 y al finalizar en septiembre de 2019, tras su renuncia luego de que la Procuraduría le impuso una suspensión provisional por tres meses por participación indebida en política. 

De acuerdo con el artículo cuarto de la Ley 581 de 2000 o Ley de Cuotas, “por medio de la cual se reglamenta la adecuada y efectiva participación de la mujer en los niveles decisorios de las diferentes ramas y órganos del poder público”, mínimo el 30 % de los cargos de máximo nivel decisorio y de los cargos de otros niveles decisorios serán desempeñados por mujeres.

Cinco días antes de su posesión como alcalde de Bucaramanga, el 29 de diciembre de 2015, Rodolfo Hernández dio a conocer los nombres de las personas que harían parte de su gabinete para el periodo 2016-2019. De nueve secretarías existentes, en tres iba a nombrar mujeres. En la Secretaría de Infraestructura, Zoraida Ortiz Gómez; en la Secretaría de Hacienda, Olga Patricia Chacón Arias, y en la Secretaría Jurídica, Melba Fabiola Clavijo de Jácome.  A esto se suma que en ese momento anunciaban la creación de una nueva secretaría de Gobernanza, que iba a ser ocupada por Manuel Francisco Azuero, quien estuvo todo el periodo con Hernández y se convirtió en el segundo al mando en la Alcaldía.

Igualmente, de 11 institutos descentralizados, en tres nombraría a mujeres. En Metrolínea, Ángela María Farah Otero; en el Instituto Juventud, Deporte y Recreación de Bucaramanga (Inderbú), Mabel Mosquera, y en el Instituto de Vivienda de Bucaramanga (Invisbu), Aychel Patricia Morales. Dejó pendientes a quienes iba a nombrar en la Empresa de Aseo de Bucaramanga (Emab) y el Instituto de Salud de Bucaramanga (Isabu).

En una nota de Vanguardia, publicada el 7 de enero de 2016, sobre las irregularidades que encontró Rodolfo Hernández al llegar a la Alcaldía, se ve en la foto a las tres secretarias mujeres.

Tras la aprobación del Plan de Desarrollo 2016-2019, en junio de 2016, de los 25 cargos de su gabinete y equipo de trabajo, incluyendo secretarios, jefes y directores de oficinas y asesores, 11 estaban ocupados por mujeres. Tal como lo anunció antes de posesionarse, en la secretaría de Infraestructura nombró a Zoraida Ortiz Gómez; en la secretaría de Hacienda, a Olga Patricia Chacón Arias y en la secretaría Jurídica, a Melba Fabiola Clavijo de Jácome. Además, como jefa de la Oficina de Control Interno nombró a Janeth Arciniegas Hernández; como directora de la Unidad Técnica de Servicios Públicos a Mabel Gómez Pinto; como jefa de control interno disciplinario a Magola León, y como jefa de prensa y comunicaciones a Ruby Morales. Esta última es quien denunció a través de un audio que fue víctima de acoso laboral por parte de Hernández por no cumplir órdenes que ella consideraba inadecuadas y por negarse a “escribir notas maquilladas con fines políticos”. Morales fue declarada insubsistente en julio de 2016 y denunció en medios de comunicación como Blu Radio y RCN Radio los motivos de su retiro del cargo. 

En su equipo de asesores también había mujeres. En la asesoría de Mujeres y Equidad de Género designó a Isabel Ortiz Pérez; en Gestión Efectiva, a María Cristina Arenas Ruiz; en Proyectos Estratégicos, a Carolina Galeano Rodríguez, y en Asuntos Jurídicos a Miryam Riquelme. 

Por otra parte, de los 12 gerentes y directores de los institutos descentralizados del municipio, cinco eran mujeres: la gerente de la Empresa de Aseo Municipal (EMAB), Abigail León Nieves; la gerente del Instituto para la Juventud, el Deporte y la Recreación (Inderbu), Consuelo Rodríguez Gil; la gerente del Instituto Municipal de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana (Invisbu), Aychel Patricia Morales Suescún; la directora de Bomberos, Laura Díaz Acevedo; y la gerente de Metrolínea, Ángela María Farah Otero. 

Teniendo en cuenta esta información, de las 10 secretarías, incluyendo al jefe de gobernanza que en la práctica ejercía funciones de jefe de gabinete, solo tres estaban ocupadas por mujeres, es decir, el 30 %. Igualmente, si revisamos todo el gabinete y el equipo de trabajo de Hernández, sin incluir a los asesores porque no tienen poder decisorio, en total eran 15 funcionarios, de los cuales siete eran mujeres, es decir, el 46,6 %. En este caso no llega al 70 % que aseguró el candidato. 

Si también incluimos a los gerentes y directores de los institutos descentralizados, son 27 funcionarios en total, de los cuales 15 eran mujeres, es decir, el 55,5 %. En este caso tampoco llegó al 70 % que afirmó Hernández. 

También revisamos cómo estaba conformado el gabinete y equipo de trabajo de Hernández al terminar su gobierno en septiembre de 2019, cuando decidió renunciar a la Alcaldía, y encontramos que hubo cambios en algunos cargos.

En ese entonces, seis de los cargos del gabinete (9 secretarías y la jefatura de gobernanza) estaban ocupadas por mujeres: en Educación, Ana Leonor Rueda (nombrada a mediados de 2016); en Hacienda, Mireya Forero Bolaños (nombrada en diciembre de 2018 tras la salida de Olga Chacón, que fue declarada insubsistente); en Salud y Ambiente, Adriana García Herreros Mantilla (nombrada en noviembre de 2017); en Desarrollo Social, Luz Elena Torres Molina, en Infraestructura, Fanny Arias; en la del Interior, Alba Navarro (nombrada en septiembre de 2017). En este caso el 60 % de su gabinete eran mujeres.

Igualmente, como jefas de oficina estaban la de Control Interno de Gestión, Lía Patricia Carrillo; la de prensa y comunicaciones, Jazmín Rodríguez;  la de valorización, Clarena Reyes, y la de Asuntos Internacionales, Natalia Durán. 

En los institutos descentralizados estaban la directora del Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial de Bucaramanga (Imebu), Liliana María Carrillo; la directora del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, Zoraida Ortiz, y la gerente de Metrolínea, Emilcen Jaimes. También la gerente de Invisbu, Aychel Patricia Morales Suescún, y la gerente de Inderbu, Consuelo Rodríguez, quienes se mantuvieron en sus cargos durante todo el gobierno de Hernández.  

Si además de las mujeres en las secretarías, incluimos a las jefes de oficinas y las directoras y gerentes de instituciones descentralizadas, son en total 15 mujeres, es decir, el 53,5 %. 

La trabajadora social Graciliana Moreno, miembro de la Red Nacional de Mujeres nodo Santander, aseguró que en cuanto a la representación de las mujeres en la Alcaldía de Rodolfo Hernández en términos de escaños o cargos en su gabinete cumplió con la norma, pero no fue lo mismo con las garantías y los compromisos institucionales a favor de las mujeres.

“Él (Hernández) permitió la participación de algunas mujeres en su gabinete, valga la pena decir varias de ellas procedentes de su empresa de construcción, pero las garantías no se pueden ver reducidas a la inclusión de las mujeres. Lo que hay que ver es cuál fue la ejecutoria en términos de Plan de Desarrollo. En el marco de la actuación ciudadana que adelantamos las asociaciones de mujeres, él suscribió un compromiso con una agenda pendiente por la equidad y la garantía de derechos de las mujeres, en un debate público, y no lo cumplió (…) No se avanzó en la actualización de la política pública de Mujer y Equidad de Género que se aprobó en 2012”, expresó Moreno.

La agenda pendiente que menciona Moreno fue firmada en septiembre de 2015, por varios de los candidatos a la Alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación de Santander 2015-2019, incluido Hernández, y entre los compromisos plasmados en este documento estaban crear la Secretaría Municipal de la Mujer, fortalecer el funcionamiento del Consejo Consultivo de Mujeres Municipal y crear puntos focales de género y/o centros de atención a víctimas de la violencia.

“Lo que hay que reconocer, y con eso se puede estar valorando que él hizo lo suficiente, es que vincula a una lideresa feminista y reconocida en el país como asesora de Mujer y Género, pero no todas las veces era escuchada. En los cuatros años asistía a los consejos de gobierno, pero nada de lo que él había prometido en el acuerdo se llevó a cabo”, afirmó Moreno. 

En conclusión, calificamos como ‘Discutible’ que el 70 % del gabinete en la Alcaldía de Rodolfo Hernández en Bucaramanga estuvo conformado por mujeres porque al analizar cuántas mujeres ocuparon cargos de decisión al iniciar y terminar su administración en general cumplió con la cuota de género del 30 % exigida por la ley y en algunos periodos de su gobierno la superó, pero no llegó al 70 % como dijo en varias entrevistas. 

El mensaje de para la comunidad LGBTIQ+ tiene información discutible

En los primeros días de junio, mes en que se celebra el orgullo LGBTIQ+, el candidato presidencial Rodolfo Hernández publicó un trino en su cuenta de Twitter en el que, además de manifestar su apoyo a esta comunidad, asegura que su alcaldía fue la primera en izar la bandera del arcoiris en la historia de Colombia.

Para verificar esta información, los equipos de RedCheq y Colombiacheck revisaron si, en efecto, durante la administración de Hernández en Bucaramanga se izó la bandera LGBTIQ+, cuál fue el apoyo institucional a este colectivo y si es cierto que la suya fue la primera alcaldía de Colombia en realizar este acto simbólico. También consultamos a la campaña del candidato presidencial acerca de su afirmación, en tanto la alusión a “mi alcaldía” podría referirse a sus años de gobierno o específicamente al edificio de la Alcaldía de Bucaramanga, donde normalmente se izan las banderas de la ciudad, del departamento de Santander y de Colombia. Sin embargo, no obtuvimos respuesta de la campaña.

Según reportes de prensa de la época, como este de la Revista Semana, el 29 de julio de 2016 la Alcaldía de Bucaramanga izó la bandera LGBTIQ+ en compañía de colectivos de esta comunidad. En el acto simbólico no participó el entonces alcalde Rodolfo Hernández, pero su asesor Manolo Azuero, quien fungía como mano derecha del mandatario, pronunció un discurso en que pregonaba el respeto a la diversidad y la tolerancia. 

"Fue izada en la Alcaldía la bandera gay, como símbolo de apoyo a la tolerancia, el respeto, la inclusión, la solidaridad y contra toda forma de discriminación hacia las personas pertenecientes a este colectivo LGBT. Aceptar las diferencias es lo que hace a los seres humanos iguales. Estos son los verdaderos principios democráticos que hacen progresar a cualquier sociedad”, dijo el funcionario en un discurso oficial. 

Si bien es cierto que se izó la bandera en el edificio de la Alcaldía de Bucaramanga y que el asesor Azuero participó en el acto, varios colectivos han manifestado que la gestión y producción del evento y de la bandera que se ondeó no corrió por cuenta de la administración. Una de ellas es Olga Materón, una activista LGBTIQ+ en Santander, quien asegura que fue ella quien realizó las gestiones y consiguió la bandera sin apoyo ni recursos públicos. 

“Desde la Administración vieron en ese momento la oportunidad para contrastar con la diputada Ángela Hernández, que estaba poniendo en la agenda el tema de la ideología de género, y posicionarse con la defensa de la comunidad LGBTIQ+. Era un tema para mostrarse contra los políticos y visibilizarse incluso a nivel nacional. Por eso me llamaron y me dijeron que podíamos colgar la bandera, pero que solo tenía 12 horas para conseguirla y no había recursos para eso”, cuenta Materón, quien explica que incluso varios funcionarios de la alcaldía hicieron una colecta de recursos propios para pagar los costos de producción de la bandera. La activista le contestó al exalcalde de Bucaramanga a través de Twitter.

Uno de los funcionarios que participó en la colecta fue Julián Gómez Delgado, quien entonces era contratista asesor en la construcción del Plan de Desarrollo y se encargó de recoger con sus compañeros un dinero, que luego le entregaría a Olga Materón. “La versión de Olga es cierta. No hubo recursos públicos y solo unas personas que trabajábamos en la Alcaldía nos sacamos lo que teníamos en el bolsillo para colaborar”, dice. 

Además de estas versiones que demostrarían el poco apoyo institucional que brindó la Alcaldía para el acto simbólico en que se izó la bandera LGBTIQ+, varios colectivos de esta comunidad han manifestado que durante la administración de Hernández tampoco se llevaron a cabo acciones de política pública para atender las necesidades de esta minoría. 

“Nunca hubo presupuesto durante la administración de él para el programa LGBT, nunca hubo un apoyo real y directo para atender a esta población. Lo único que medio se conseguía era apoyo para los actos simbólicos del mes del orgullo”, asegura Vanessa Durán, presidenta de la Plataforma LGBTIQ+ Santander, quien agrega que en el Plan de Desarrollo tampoco había metas claras y ambiciosas de política pública que incluyeran a esta población. 

Sobre la afirmación de Hernández de que la suya fue la primera Alcaldía de Colombia en izar esta bandera, la realidad es que tres años antes el entonces alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, con quien hoy compite por la Presidencia de la República, realizó un acto oficial en el que inauguró el Centro de Ciudadanía LGBTI. Allí, en este espacio del Distrito, Petro izó la bandera en un acto que fue catalogado como uno de los primeros de Latinoamérica, tal como se puede ver en este comunicado oficial y en este tuit del año 2013.  “A la Bogotá Humana no le da pena decir que quiere empoderar el movimiento LGBTI en la sociedad bogotana, porque sabemos que empoderamos la diferencia, en tanto la democracia y la libertad”, dijo Petro en su momento. 

Hicimos una búsqueda avanzada en Google y no encontramos información sobre otra alcaldía de Colombia que haya izado la bandera en su edificio principal antes que la de Rodolfo Hernández. Sin embargo, el edificio en que Petro izó la bandera en 2013 era un espacio oficial del Distrito. 

El mensaje publicado por Rodolfo Hernández el pasado 2 de junio incluye tres fotografías alusivas a su gestión en pro de los derechos LGBTIQ+ cuando fue alcalde. Sin embargo, la asociación Acción Prometea, una organización defensora de esta comunidad en Bucaramanga, desmintió al hoy candidato presidencial, alegando incluso un uso inadecuado de las imágenes adjuntas al trino.

La primera foto, en la que se ve una gran bandera sobre el edificio de la Alcaldía de Bucaramanga, corresponde a la manifestación de 2019. Vanessa Durán aseguró: “En esta publicación esta una de las fotos que aparece en el tuit, es de la plataforma y no de la alcaldía”. Los registros fotográficos de 2016 (1, 2 y 3) demuestran que para entonces la bandera fue izada en un asta, no sobre el edificio.

Durán nos compartió, además, el permiso firmado para realizar la marcha del orgullo en aquel 2019, donde se ve que la iniciativa provino del colectivo y no de la administración. “El permiso lo solicitó nuestra organización cuando se supone [que el evento] debía hacerlo la alcaldía”.

Sobre la tercera foto, donde se ve a dos personas de la comunidad LGBTIQ+, constatamos que tampoco corresponde al año 2016, cuando se izó la bandera por primera vez. Dos videos alojados en Youtube (1, 2), cuyos títulos aluden a la marcha del orgullo gay de 2019 en Bucaramanga, registran allí al “señor del arcoíris”. En el minuto 2:19 de uno de los videos se le ve junto a la otra persona que aparece en la foto publicada por Hernández. Como reportó Caracol Radio, el ‘señor del arcoíris’ se identifica como Toto Gutiérrez, quien es reconocido en las marchas del orgullo por sus llamativos atuendos, como en 2017 cuando se disfrazó de Luis XV. Según la Asociación Atenea, esta foto no fue tomada por la Alcaldía. Realizamos búsquedas inversas de la imagen en varias plataformas, sin obtener una versión anterior de esta fotografía en ningún sitio web, incluido el de la Alcaldía de Bucaramanga.

Algo similar ocurrió con la segunda imagen, en la que Rodolfo Hernández aparece junto a algunas mujeres. Nuestra búsqueda inversa no arrojó resultados anteriores a la publicación del tweet. Sin embargo, la Asociación Atenea aseguró que ninguna de las personas de la fotografía tiene relación con el colectivo LGBTIQ+ en Bucaramanga.

Así pues, Rodolfo Hernández utilizó imágenes de colectivos independientes, fuera de contexto y de épocas distintas a la del mensaje de su trino. Además, si bien encabezó la que según los registros fue la primera alcaldía que izó en su edificio la bandera LGBTIQ+, su administración no invirtió en dicho acto y no fue la primera en hacerlo en actos oficiales o en edificaciones públicas, pues en 2013 Gustavo Petro la había izado ya en un evento de Gobierno. Por estas razones calificamos la afirmación de Rodolfo Hernández como ‘Discutible’.

Falso: la Corte Constitucional no tumbó la ley de feminicidio

En el marco de la fase final de la campaña presidencial que en Colombia se decidirá este 19 de junio entre los candidatos Gustavo Petro, del Pacto Histórico, y Rodolfo Hernández, de la Liga de Gobernantes Anticorrupción, los derechos de las mujeres, el machismo y la participación femenina en la vida pública, entre otros, se han convertido en tema fundamental.

En redes sociales empezó a circular desde hace algunos días la afirmación hecha por el candidato Hernández respecto al delito de feminicidio, durante el Debate Presidencial: Política Criminal en Colombia, realizado el pasado 14 de diciembre de 2021 en la Universidad Nacional.

En dicho debate, se le hizo la siguiente pregunta: “¿Cuáles son los problemas de la criminalidad en los que usted enfocaría su proyecto de Gobierno y de qué forma lo implementaría?”.

A lo que Hernández respondió, en el minuto 39:31, aclarando antes que es ingeniero civil y no abogado: “Es que aquí el gobierno para solucionar los problemas se inventa delitos. Y eso es lo que yo veo, por ejemplo, yo tengo entendido que el homicidio desde hace años está el código penal y entonces aquí una política resolvió hacer una bandera del feminicidio, que ese es un homicidio en una mujer y metió la ley y creo que la ley pasó lo que pasa es que la Corte Constitucional tengo entendido que la tumbó, no… pero ella salió senadora con el cuento como pasando lo que hizo la senadora esa que salió con el cuento del homicidio que lo volvió un feminicidio se acabó la violencia y el ataque violento a llevar a la muerte a la mujer, no no se acabó eso sigue igual o peor entonces eso no se acaban los problemas en Colombia, cambiándoles el nombre…”.

Por eso en Colombiacheck y RedCheq decidimos verificar la veracidad de la afirmación hecha por el exalcalde de Bucaramanga. Consultamos al equipo de prensa del candidato para obtener claridad sobre las fuentes en las que se basó en ese momento para realizar su afirmación, pero al término de esta publicación no habíamos obtenido respuesta.

Tras el chequeo, encontramos que su afirmación es ‘Falsa’, pues de hecho la Ley 1761 de 2015, más conocida como la ley Rosa Elvira Cely, está vigente y fue incorporada al Código Penal Colombiano a partir de su promulgación el 6 de julio de 2015.

A nivel mundial se desarrollan leyes que buscan prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas, y castigar a aquellos que atentan contra la vida de ellas. Colombia no es ajena a esta realidad y desde hace algunos años se habla de violencia contra las mujeres y las niñas, pero ¿en qué momento se habla del feminicidio en Colombia?, ¿cuándo y cómo se visibilizó el feminicidio y qué sucedió para que fuera tipificado en la ley?

La palabra “feminicidio” fue utilizada por primera vez en 1979 por Diana Russell, activista y escritora feminista que denunció ante el Tribunal Internacional de Crímenes contra Mujeres la discriminación, la desigualdad y la violencia sistemática contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. En el libro Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres, del cual Russell es coautora, se señala que “el feminicidio es la forma más extrema de terrorismo sexista motivado por odio, desprecio, placer o sentido de propiedad”. Partiendo de este concepto, el delito del feminicidio difiere abismalmente del término de homicidio.

¿Cuándo llegó el concepto de feminicidio a Colombia?

El 23 de mayo de 2012, Rosa Elvira Cely fue atacada y violentada sexualmente en el Parque Nacional, en pleno centro de Bogotá. La Policía llegó tarde y cuando la encontraron estaba herida y sola. Aquella noche, las aberraciones de un hombre llevaron a Rosa Elvira a luchar por su vida. Después de 4 días de cuidados médicos que buscaban a toda costa reconstruir lo que aquel sujeto había destruido, Rosa Elvira perdió la batalla y murió.

Hace 10 años, tras conocerse lo que le había sucedido a Rosa Elvira Cely, la indignación surgió. La familia de Rosa y los colectivos feministas emprendieron una batalla para que el caso no quedara impune. El crimen movilizó a la sociedad colombiana.

Fue así como la feminista Gloria Inés Ramírez, en ese entonces senadora por el partido Polo Democrático, con el apoyo de la bancada de mujeres del Congreso de la República y el Centro de Investigación en Justicia y Estudios Críticos del Derecho (CIJusticia), radicó el 1 de agosto el proyecto de ley para tipificar el feminicidio como delito autónomo, con el fin de garantizar la investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de género y discriminación.

El 6 de julio de 2015, el entonces presidente Juan Manuel Santos expidió la Ley 1761 o ley Rosa Elvira Cely producto de esa iniciativa, en la cual se reconoció el feminicidio como un delito autónomo, que se aplica en todos los casos de homicidio a mujeres en razón de su condición de género en Colombia. “Estamos avanzando en el fortalecimiento de nuestro sistema de justicia, pensando en las necesidades específicas de las mujeres”, declaró el mandatario.

Y el 8 de julio de 2016, la Corte Constitucional dejó en firme la ley 1761 de 2015 o ley Rosa Elvira Cely, por medio de la cual se fortalecen las penas en contra de los ataques a las mujeres.   

Rodolfo Hernández dijo que la Corte Constitucional había tumbado la ley de feminicidio, pero esto es falso. Contactamos a la abogada y directora del Centro de Investigación en Justicia y Estudios Críticos del Derecho, CIJusticia, Isabel Agatón Santander, quien fue una de las promotoras de la ley.

Ella aseguró que “declarar que la Corte Constitucional tumbó esa ley lo que demuestra es su profundo desconocimiento. Pues lo que la Corte hizo fue declarar constitucional esta ley que, por primera vez, nombraba en la realidad jurídica del país o un delito que venía existiendo hace mucho tiempo, pero para el que no existía una forma de sancionarlo”.

La experta precisó que “lo que Hernández realmente hace con una parte de su afirmación es naturalizar las violencias contra las mujeres. Lo que hace el tipo penal del feminicidio es que se empieza a visibilizar esa realidad y a nombrarla. Antes los feminicidios quedaban escondidos tras la cifras neutrales de homicidio. Tantas mujeres, tantos hombres, pero no se hacía la identificación de cuántas mujeres, por qué causa y quiénes las asesinaban (… ) De manera que tener el tipo penal de feminicidios sí que ha servido, de una parte para desnaturalizar las creencias contra las mujeres, en segundo lugar para que delitos como la violencia de pareja y la violencia al interior de la familia sean investigados con perspectiva de género y puedan recibir unas sanciones efectivas”.

En la sentencia C-297/16, en respuesta a una demanda de inconstitucionalidad del literal e del artículo 2º de la ley 1761 de 2015, la Corte Constitucional determinó entre sus conclusiones que “el deber de debida diligencia en la prevención, atención, investigación y sanción de la violencia contra la mujer impone al Estado la carga de adoptar una perspectiva de género en la investigación de estos delitos y violaciones de derechos humanos. Esto implica tener en cuenta la desigualdad que ha sufrido la mujer como un factor que la pone en una situación de riesgo y amenaza de violencia, y en este caso, verificar si existe una relación entre la víctima y el victimario de discriminación como motivación de la conducta”.

Al final, declaró “EXEQUIBLE el literal e del artículo 2º (parcial) de la Ley 1761 de 2015 ‘Por la cual se crea el tipo penal de feminicidio como delito autónomo y se dictan otras disposiciones’ (Rosa Elvira Cely), por los cargos analizados, en el entendido de que la violencia a la que se refiere el literal es violencia de género como una circunstancia contextual para determinar el elemento subjetivo del tipo: la intención de matar por el hecho de ser mujer o por motivos de identidad de género”.

Ahora, sobre cómo se llegó a la tipificación de este delito, la docente de la Universidad San Buenaventura de Cali, doctora en Ciencias Jurídicas de la Universidad de Módena y abogada de la Universidad de Antioquia, Diana Restrepo Rodríguez, explicó que “la tipificación del delito de feminicidio es un fenómeno bastante latinoamericano, a diferencia de muchas normas penales, esta no nos viene de Europa, y la diferencia con el homicidio es que es una materialización del principio de igualdad material porque se reconoce que en una sociedad patriarcal como la nuestra la vida de las mujeres corre mayor riesgo o es más fácil de vulnerar en nuestro contexto patriarcal y por eso necesita un protección especial”.

Tras estas evidencias y contexto concluimos que la afirmación hecha por Rodolfo Hernández en el debate de Política Criminal Colombiana, realizado por la Universidad Nacional, el pasado 14 de diciembre, es ‘Falsa’, pues la ley que tipificó el delito de feminicidio, 1761 de 2015, está vigente, pues la Corte Constitucional no la “tumbó” y ésta fue incorporada al Código Penal Colombiano.

Y aunque la ley Rosa Elvira Cely en su Artículo 1 conmina al Estado a “prevenir y erradicar dichas violencias y adoptar estrategias de sensibilización de la sociedad colombiana”, los altos índices de actos feminicidas son un fiel reflejo del escaso compromiso por parte del Estado para proteger la vida de las niñas y las mujeres colombianas. Por lo tanto, se hace necesaria la exigencia de medidas para tomar acción frente a los cientos de casos de feminicidios ocurridos en Colombia. El camino que queda por recorrer aún es largo.

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