Rodolfo Hernández ya barrió en Vichada, ¿podrá repetir?

La semana pasada el candidato conoció por fin Vichada, el departamento que entró en la campaña precisamente porque no tenía idea de que existía. Ahora intentará repetir el coctel que le dio el triunfo allá en la primera vuelta, aunque hay duda sobre si la población indígena que no salió a votar ahora sí lo haga, lo que favorecería a Gustavo Petro.

17 de junio de 2022

Por: El Morichal*
Miembro de la Beca 070 para cubrir las elecciones
Ilustración: Nefazta

Rodolfo Hernández ya sabe qué es el Vichada. El ingeniero, como le dicen al candidato presidencial, llegó hasta Puerto Carreño el pasado 7 de junio para agradecer a los 6.670 electores que lo pusieron en el primer lugar en ese departamento durante la primera vuelta y, también, como una manera de resarcir el impasse de aquel 19 de febrero, cuando dijo no saber qué era Vichada ni cuál era su capital. Impasse por el cual se convirtió en tendencia nacional en redes sociales: le llovieron miles de críticas.

“Cómo será el abandono, que yo nunca había venido aquí”, fue lo primero que dijo el candidato a la prensa en el aeropuerto local. “Vengo a conocer”.

Afuera, una multitud de esas que solo se ven en las caravanas de los políticos locales lo esperaba para acompañar su recorrido de no más de 10 cuadras, por la calle principal de la capital vichadense. Una mancha amarilla, que al unísono gritaba arengas, esperó por más de dos horas la llegada de Hernández. No les dieron gasolina para sus vehículos, ni gorras ni camisetas, ni siquiera agua, como es habitual en las campañas regionales: fueron porque ven en el dirigente de la Liga Anticorrupción “una esperanza de cambio”.

Aparte de la construcción de una megacárcel con capacidad para 200.000 presos llamada Ciudad Justicia, y de terminar la vía Puerto Gaitán–Puerto Carreño que tantos políticos le han prometido a la región desde hace tiempo, al Vichada el ingeniero no le ha prometido nada más de manera concreta. El pasado 2 de abril, cuando Gustavo Petro visitó Puerto Carreño, hizo las propuestas de entregar títulos de tierras para los vichadenses, un ferrocarril para la región (que conectaría con Venezuela) y una universidad. En cambio, fiel a su discurso, Hernández se comprometió a no robar, no mentir y no “defraudar” a ese electorado del oriente colombiano.

El 29 de mayo Rodolfo Hernández quedó sorprendido con la votación que sacó en Vichada; el titular de los medios de comunicación fue generalizado: ganó en un departamento que no sabía que existía. Y en su visita, el ingeniero quedó sorprendido por la belleza y la pobreza de la región: un contraste que no le cabe en la cabeza. “Esto es una belleza, es un filón de oro y los que están aquí viviendo, viviendo pobres”, aseguró.

La cifra no es exacta, nadie los contó, pero por el espacio que ocupaban se puede decir que unas 400 personas salieron a recibir a Hernández en el aeropuerto. Óscar Caballero se desplazó desde el municipio de La Primavera y tardó 17 horas recorriendo 406 kilómetros de trocha para llegar hasta Puerto Carreño y ver al candidato. “Le estamos dando la mano de vuelta porque él no conocía el Vichada, pero nos dio a conocer mundialmente por su gran votación (en el departamento): Fue un golpe político”, dijo casi gritando, en medio de la algarabía de la gente.

“Para mí es una emoción muy grande que él venga”, dijo Eneida Rodríguez, mientras esperaba que el avión aterrizara. “Las mujeres estamos con Rodolfo. Eso que dicen que no quiere a las mujeres es mentira, miré una entrevista de todas las mujeres que tuvo (trabajado) en la alcaldía de Bucaramanga”, manifestó con seguridad.

Ganar en tierra desconocida

Pasadas las 6:30 de la tarde del 29 de mayo, cuando ya Hernández había sido escogido junto a Petro para disputar la segunda vuelta, Vichada volvió a aparecer en el panorama nacional. Todos los medios de comunicación del país informaron (con un tono de asombro) el triunfo del político santandereano en ese gran departamento, el segundo más extenso del país, que sin embargo entrega muy pocos votos. Aquí Hernández obtuvo el 39,57 % de los votos, Gustavo Petro el 33,54 % (5.654) y Federico Gutiérrez el 19,10 % (3.220). Los demás candidatos estuvieron por debajo del 4 %, con menos de 600 papeletas.

Uno de los 6.670 votos que el ingeniero obtuvo en Vichada provino de Héctor Suárez Marín, un santandereano de 61 años que llegó a este departamento en la década de los 80 y vive en una pequeña vereda llamada El Progreso, del municipio de Cumaribo.

Para llegar a su puesto de votación, don Héctor debe trasladarse en una moto hasta la inspección más cercana, a 18 kilómetros por medio de una trocha llena de huecos, que en la temporada de lluvias se hace casi intransitable. “Había que votar por el paisano. Ese sí va a ser un buen presidente porque quiere acabar con todos esos que no han hecho sino robar”, dijo telefónicamente. Agobiado por la presencia de la guerrilla de las FARC y sus “vacunas”, Suárez votó por Álvaro Uribe en 2002 y en 2006. Desde entonces había votado por el que dijera Uribe, hasta que apareció Hernández. “En 2014 voté por (Óscar Iván) Zuluaga y en 2018 voté por (Iván) Duque, pero no había una motivación como la de ahorita”, dijo.

De los cuatro municipios que tiene Vichada, Cumaribo fue el único en donde Hernández perdió contra Petro. En Puerto Carreño sacó 2.732 votos (38,26 %), en La Primavera, 1.560 (54,16 %), en Santa Rosalía, 832 (58,18 %), y en Cumaribo, donde Petro obtuvo 3.024 votos (55,93 %), Hernández sacó 1.546 (28,59 %)

Al hablar con la gente en la calle o al ver sus manifestaciones en redes sociales, la primera conclusión que se puede sacar del triunfo de Hernández en Vichada es que la gente del departamento es mayoritariamente uribista –aunque ahora tal vez resulta mejor decir que es antipetrista–. Durante la segunda vuelta de 2018 Iván Duque obtuvo 10.174 votos (sumados Hernández y Federico Gutiérrez, el 29 de mayo sacaron 9.890) y Gustavo Petro 5.364 (en esta primera vuelta sacó 5.654). Eso sin contar que es uno de los cuatro departamentos del país con gobernador y representante a la Cámara (saliente) del Centro Democrático.

El profesor cumaribense Juan Miguel Chitiva explicó que en los tres municipios donde ganó Hernández –que en la región se conocen como el bajo Vichada– hay una clara tendencia de derecha, acentuada por los rastros de la violencia que dejó la guerrilla.

“Las FARC atacaron el banco en La Primavera, atacaron el banco y la alcaldía en Santa Rosalía, atacaron Casuarito, entonces ellos tienen muy marcada esa defensa de la seguridad democrática que hizo Uribe en su momento. Sencillamente la gente dice 'no, Petro no puede llegar porque es de izquierda¡. Los votos de Rosalía y La Primavera no son por Fico ni por Rodolfo ni por Uribe, sencillamente son en contra de Petro”, manifestó Chitiva. “Si hubiera otra persona, si saliera Esperanza Gómez de candidata, le votaban a ella por no votarle a Petro”.

Ese punto de vista lo refuerzan comentarios como el de Lucía Martínez, de 42 años y habitante de Puerto Carreño, quien votó por Sergio Fajardo en primera vuelta y lo hará por Hernández el 19 de junio, pese a que no la convencen del todo sus propuestas. “Si Petro no tuviera ese antecedente sí votaría por él. Temo por esa historia que tiene de guerrillero, me da miedo esa posibilidad de que lidere a Colombia un exguerrillero”.

Antonio Vargas, con 57 años y luego de vivir 40 en Venezuela, es un colombiano retornado que vive en Puerto Carreño. Es la primera vez que vota en Colombia en unas presidenciales y tiene claro que no lo hará por Gustavo Petro. “Él tiene proyectos muy buenos, pero siento temor por sus antecedentes. Viene de ser una persona al margen de la ley y aunque ha venido haciendo cosas positivas, siento temor porque viene de una línea de izquierda”, aseguró.

Chitiva también cree que los llaneros se sintieron identificados con la personalidad de Hernández. “La gente miró más en él esa beligerancia, ese viejito de finca, malgeniado, santandereano, que es muy cercano a los llaneros de Arauca, a los casanareños que dicen “así se manejan las cosas en mi finca”. Se identificaron más por esa manera contundente de expresarse, ajena a todo ese tejemaneje político que tiene la nación”.

También puedes leer: Así se viven las elecciones en uno de los departamentos más grandes y olvidados de Colombia

El voto castigo

Carlos Ortiz** es un empleado público que votó en primera vuelta (y lo hará en segunda) por Rodolfo Hernández. Lo cautivaron “la sinceridad, la franqueza, la manera de expresarse, sin miedo alguno frente a la oligarquía y la corrupción que tiene el país”. Sin embargo, reconoce que la verdadera intención de su voto es enviar un mensaje de protesta “por todo lo que estamos viviendo en nuestro departamento […] una oportunidad manifiesta para que todo el pueblo vichadense manifestara ese inconformismo frente a los mandatarios locales actuales”.

En su testimonio, Ortiz fue más allá: “Para nadie es un secreto que ellos (los mandatarios de turno) brindan su apoyo a cierto candidato y recomiendan a sus funcionarios que también hagan ese mismo acompañamiento en las urnas; pero en vista de que las administraciones no han sido las más eficientes y la corrupción es latente en nuestro departamento, que hay muchos problemas, fue en las urnas donde la gente tuvo la posibilidad de expresar ese descontento”.

El profesor Chitiva también coincidió con esta apreciación. “A la hora de votar, la gente tiene en cuenta la mala percepción que dejó (el representante) Gustavo Londoño (2018 – 2022) y la mala gestión de Álvaro León (actual gobernador)”. 

“Creería yo que ese fue el motivo de la importante votación que ha obtenido este candidato en la primera vuelta”, dijo Ortiz. “Le están pasando la cuenta de cobro al Centro Democrático”, concluyó el profesor Chitiva. El funcionario aseguró que en la entidad donde trabaja, en donde la mayoría votó por Hernández, son constantes los comentarios de la gente diciendo, “votando por Rodolfo, o se acomoda esta vaina o se termina de dañar”.

El abstencionismo favorece a Rodolfo

En Vichada las elecciones presidenciales están marcadas por el abstencionismo. El pasado 29 de mayo solo salieron a votar 17.087 personas, de 52.918 que estaban habilitadas. Es decir que el 68 % de quienes podían sufragar no lo hicieron.

Esta dinámica se da, sobre todo, porque la mayoría de votantes están en la zona rural, viven muy lejos de los puestos de votación y el transporte es complejo. Mery Narváez, una anciana de 72 años que vive en El Progreso (Cumaribo), se enteró de Hernández por televisión y está entusiasmada con su candidatura, pero no pudo ir a votar en primera vuelta por falta de transporte. Lo mismo le ocurrió a Otoniel Gómez, un joven indígena simpatizante de Petro que vive en Puerto Carreño y vota en Garcitas, una inspección lejana, ubicada a orillas del Orinoco, bordeada por el Parque Natural El Tuparro. No tuvo los 200.000 pesos que le cuesta el transporte.

En las elecciones locales los políticos disponen de toda una logística para llevar a esos votantes, en su mayoría indígenas, a las urnas. Es un movimiento electoral que no se ve en las presidenciales y afecta de manera especial a Cumaribo. En esta primera vuelta, el municipio, que tiene cerca del 44 % del censo electoral de Vichada, tuvo el mayor porcentaje de abstencionismo en el departamento: de 22.768 electores habilitados, solo llegaron a las urnas 5.496; el 76 % se quedó en casa.

“Los indígenas son la principal fuerza electoral de Cumaribo, pero como no tienen logística, no salen a votar. Si pudieran votar, Petro ganaría en Vichada”, dijo Chitiva.

En la primera vuelta la diferencia entre Hernández y Petro en Vichada fue de 1.016 votos. El profesor Chitiva considera que el 19 de junio Petro podría recortar esa ventaja o superarla, porque los “líderes indígenas están muy interesados en mostrar la cantidad de potencial electoral que ellos tienen en los resguardos para decir que tienen tantos votos. Sería, al final, un mensaje político”.

Pero los simpatizantes de Hernández creen que su visita a Puerto Carreño ayudará a jalonar más votos. Han hablado de triplicar la votación, pasar de 6.000 a 18.000 votos, una meta bastante ambiciosa si se tiene en cuenta que en la primera vuelta el total de votantes en el departamento apenas llegó a 17.000.

Hay un voto con el que Hernández no contó el 29 de mayo, pero que sí tendrá asegurado el 19 de junio: el de doña Mery. “Si no hay quién me lleve, me voy a pie”, y explicó que su puesto de votación está en otro caserío ubicado a 18 kilómetros. “Me voy a las cuatro de la mañana para estar allá a las ocho”.

Esa decisión solo la explica una motivación que, según dijo, no había tenido nunca en unas elecciones presidenciales. “Yo de la política poco me entero, pero ahorita sí estoy enterada porque va a ganar un viejito que es puro viejito. Me agrada mucho eso”.

* Periódico con noticias de Vichada, Guainía y la Orinoquía colombiana. Miembro de la Beca 070 para cubrir las elecciones.

** Pidió cambiar su nombre para poder hablar con tranquilidad.

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