El cuestionado estudio que presentó Coca Cola sobre el agua en La Calera
18 de enero de 2026
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) señaló varias inconsistencias de un informe técnico presentado por Coca Cola. El documento hace parte de una serie de archivos que la empresa le entregó a la entidad buscando que se prorrogue una concesión de aguas subterráneas en La Calera. El líquido que extrae la multinacional es embotellado bajo la marca Manantial. La Dirección de Recursos Naturales de la CAR estableció que varias de las mediciones que se hicieron eran poco confiables.
Coca Cola ha embotellado agua en La Calera, incluso, en medio de fuertes sequías. En 2024 VORÁGINE reveló que en veredas aledañas a la planta de la multinacional había comunidades campesinas que padecían estrictos racionamientos del líquido. La compañía seguía captando con normalidad.
El documento de la CAR tiene fecha del 30 de septiembre de 2025 y está dirigido a la directora regional Bogotá-La Calera de esa entidad, Sandra Milena Santafe. El archivo contiene una evaluación técnica por parte de la CAR de la información que presentó Coca Cola en febrero de ese mismo año. Hidrogeocol SAS es la empresa que elaboró el estudio que entregó la multinacional.
Las cuencas alegres
El funcionario de la CAR que hizo el memorando de 20 páginas encontró varias inconsistencias en el estudio que presentó Coca Cola. El documento está redactado de forma técnica, pero gracias a tres expertos en agua consultados por VORÁGINE es posible explicar los hallazgos de manera sencilla.
Un dato crucial en toda la discusión es la disponibilidad de agua en la cuenca y la demanda del líquido. Estableciendo eso se podría evaluar de qué manera la concesión de Coca Cola afecta el entorno. La multinacional tiene permiso de captación de 3,23 litros por segundo.
Uno de los cuestionamientos más grandes de la CAR frente al documento presentado por Coca Cola tiene que ver con los datos en los que se basó Hidrogeocol. “En el estudio se utilizaron estaciones de otras cuencas con régimen de lluvias diferente al del área de interés”, se lee en el memorando. Las estaciones son puntos donde el IDEAM monitorea las condiciones meteorológicas. El problema radica en que, de acuerdo con la CAR, la empresa habría incluido datos de lugares que no se relacionan con los manantiales.
Robinson Carvajal es ingeniero ambiental, tiene una maestría en Gestión Sostenible del Agua y hace parte de la veeduría Échele Ojito al Agua. Esta organización se opone a que se renueve la concesión de Coca Cola en La Calera. En diálogo con VORÁGINE explicó que de las 13 estaciones que se analizaron datos solo tres tienen relación con los manantiales. “Al utilizar esas estaciones que nada que ver, se generó una sobreestimación de caudal”, afirmó. “Las aguas son distintas, a pesar de que hubieran analizado estaciones con características paisajísticas, geológicas, de altura y de clima similares a las de la cuenca de interés”, dijo Anyi Castelblanco, antropóloga y licenciada en ciencias sociales que hizo sus tésis de pregrado y maestría sobre la distribución del agua en La Calera.
Según Carvajal, los manantiales pertenecen a la macrocuenca del río Bogotá, a la cuenca del río Teusacá y microcuenca de la quebrada San Lorenzo. El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua define una cuenca como: “un territorio cuyas aguas fluyen todas hacia un mismo río, lago o mar”.
Consultamos también a David Trujillo, ingeniero civil especialista en hidrología e hidrometría. Sobre el hecho de incluir datos de otras cuencas en el estudio aseguró: “La información de lluvias y temperatura no es confiable, debido al uso de estaciones ubicadas en otras cuencas”.
“Que incluyan estaciones de lugares que no pertenecen a la microcuenca de la Quebrada San Lorenzo significa sumar agua que no va a caer en este lugar”, dijo Carvajal. Una parte del análisis de la CAR le daría sustento a lo que él dice. Las mediciones de caudal que hizo la entidad son menores a los que reportó Hidrogeocol. La Dirección de Recursos Naturales llamó la atención sobre las diferencias en los meses con mayores sequías: enero, febrero y mayo. Las mediciones de la empresa en esos periodos fueron mayores a los de la CAR.
“Los caudales estimados por el estudio son superiores a los calculados por la CAR, especialmente en los meses secos, lo que evidencia una sobreestimación de la oferta hídrica, algo que compromete la integridad del acuífero y los ecosistemas asociados a este”, explicó Trujillo. “Se identificaron riesgos específicos, incluyendo la reducción de caudales base en escenarios de sequía”, advirtió la entidad.
“Es extraño que la empresa no haya tomado la información que la misma CAR ya tenía recopilada. Además, trabajan con cuerpos de agua totalmente distintos”, dijo Castelblanco.
Es decir, habrían aumentado la disponibilidad de agua para que una eventual concesión tuviera menos obstáculos. “Están forzando los parámetros para que dé lo que ellos quieren. Eso dice la CAR”, concluyó Trujillo. La entidad lo dice en términos técnicos: “Presenta muchos supuestos, en el ajuste y manejo de los parámetros (del Modelo Thomas) que conforman el modelo, los cuales son sujetos a manipulación, a fin de obtener los resultados favorables al interesado”. También describió los resultados del estudio de Hidrogeocol como “el panorama tan optimista que se presenta”.
El fondo de todo el asunto lo explicó Carvajal: “Si hay mucha agua disponible y la demanda de agua es menor, existe agua para diferentes usos. Pero, si no está la disponibilidad de agua, pues lastimosamente hay que reducir el caudal o priorizar a los usos que están establecidos en la ley”. Es decir, si el agua solo alcanza para el consumo doméstico ese uso debe ser priorizado frente al industrial, como el que hace Coca Cola.
Otras inconsistencias
La Dirección de Recursos Naturales de la CAR también cuestionó el espacio temporal que abarcan los datos. De todas las estaciones que usaron, hay una que tiene información hasta 2021 y otra hasta 2023. El resto de mediciones solo llegan a entre 2007 y 2010, según el documento de la entidad.
“Los mapas de lluvia y temperatura no reflejan adecuadamente la variabilidad climática del área de estudio, lo que afecta directamente los cálculos de disponibilidad de agua”, dijo Trujillo. “Las condiciones climáticas del 2010 o del 2017 no son las mismas a las que tenemos hoy. En esos años existían unas condiciones climáticas más estables. O sea, no presentan datos actuales”, explicó Carvajal.
Otro punto en el que hay debate entre Coca Cola y los opositores de la prórroga de la concesión es el origen del agua que llega a los manantiales. El memorando de la CAR se refiere al tema en una de sus conclusiones: “carece de validación isotópica que permita establecer con certeza la conectividad hidráulica, o su ausencia, entre las fuentes hídricas subterráneas y superficiales”. La “validación isotópica” se refiere a establecer el origen del líquido.
“En su estudio hidrogeológico dicen que el agua no proviene de Chingaza, sino que es agua lluvia que se descarga en los manantiales, lo cual por lógica geofísica no es convincente”, dijo Carvajal. Con la conclusión a la que llegó la CAR se entiende que el estudio que entregó Coca Cola no estableció con datos fiables el origen del agua.
Los cuestionamientos de la CAR también se extendieron hacia el análisis hidrogeológico— se refiere a la relación del agua con el subsuelo— que hizo la empresa. “Interpretar materiales no consolidados como rocas sin considerar su estado puede llevar a errores en el modelo hidrogeológico, como sobreestimar o subestimar la capacidad de flujo de agua y la porosidad”, se lee en el documento.
Carvajal explicó de manera más sencilla el tema: “Hicieron una interpretación errada del tipo de roca. Entonces, no podemos saber realmente si la cantidad de agua que hay es la que dicen, menor o mayor. Es decir, eso conduce a un error porque no es lo mismo una roca de grava que una de arena: la de grava es mucho más impermeable y no me va a permitir tener la misma cantidad de agua almacenada que una de arena”.
En conclusión, la CAR declaró que el estudio era poco confiable en varios aspectos. “Estas restricciones limitan significativamente la solidez técnica del modelo, impidiendo que pueda considerarse una herramienta confiable para respaldar la sostenibilidad y protección ambiental del recurso hídrico subterráneo en la zona de estudio”, se lee en el documento. A eso se suma que uno de los datos más relevantes para prorrogar o no la concesión no habría quedado esclarecido: “El estudio en su aspecto hidrológico no brinda soporte técnico suficiente que permita conocer la oferta hídrica real de la cuenca analizada”.
Incluso, la entidad pidió “aplicar de manera estricta el principio de precaución ambiental, dada la incertidumbre técnica existente en aspectos relevantes tanto de los estudios presentados como del área de intervención de la concesión”. “El principio de precaución obligaría a Coca Cola a cerrar la planta hasta que no tengamos certeza de los datos”, explicó Carvajal. Sin embargo, él no está de acuerdo con esa medida en esta etapa del proceso. Dijo que Coca Cola ha aplicado el principio de prevención y ha entregado lo que ha sido requerido por la CAR. Además, opinó que la Dirección de Recursos Naturales no debería dar conceptos legales, sino que esa debería ser labor de la oficina jurídica.
“La falta de certeza sobre la información disponible y las posibles afectaciones potenciales obliga a adoptar medidas preventivas que eviten daños ambientales irreversibles, priorizando la protección y conservación del recurso hídrico subterráneo hasta contar con un conocimiento técnico definitivo y suficiente”, concluye el documento de la CAR.
La defensa de las empresas
En un documento que Coca Cola envió a la CAR el 3 de octubre de 2025, la empresa criticó las conclusiones del memorando técnico. “Si la supuesta falta de información respecto de la disponibilidad hídrica subterránea es lo que obliga a adoptar el principio de precaución, ¿en qué momento se justifica que es puntualmente la captación realizada por INDEGA (Coca Cola) la que supone un peligro de daño al recurso hídrico?”, se lee.
Jairo Rodolfo Vega, apoderado de la multinacional, expresó su “preocupación” por las conclusiones del memorando. “Como se señala al inicio del mismo informe, el propósito del análisis técnico era evaluar el estudio presentado en el marco de la prórroga de la concesión. Así pues, no corresponde a una evaluación de la concesión en sí misma, la cual fue debidamente otorgada y se encuentra vigente”, escribió en el documento que allegó a la CAR.
Consultada por Vorágine, la multinacional entregó una escueta respuesta: “Indega s.a.s. cumple con los requisitos técnicos y legales establecidos por la autoridad ambiental y opera conforme a la ley. Es respetuosa de los actos administrativos de la CAR y de su capacidad técnica y legal para tomar la decisión sobre el proceso y, de igual forma, está abierta a atender cualquier requerimiento. Así mismo, a adelantar los recursos legales que correspondan ante las instancias competentes”.
Hidrogeocol también envió un documento de oposición al memorando de la CAR. La empresa defendió su estudio: “No hay vicio metodológico por incluir estaciones vecinas; por el contrario, mejora la representación espacial de la lluvia media”. También se refirió al señalamiento de la CAR según el cual se podía haber buscado “resultados favorables al interesado (Coca Cola)”: “En hidrología moderna se privilegia la calibración con la información disponible y el análisis de incertidumbre manteniendo la coherencia con el modelo conceptual y con métricas de desempeño reportadas de forma transparente”.
La empresa también abordó los señalamientos de sobrestimación de la oferta hídrica. “El Informe no parte de supuestos ‘optimistas’, sino de datos oficiales, promedios multianuales y un balance ABCD calibrado y coherente con el modelo conceptual hidrogeológico”, se lee en el documento.
La CAR todavía debe decidir si acoge las recomendaciones de su Dirección de Recursos Naturales o los argumentos de las empresas. La entidad no ha decidido si prorroga o no la concesión. En juego están millones de litros de agua que, por temporadas, le han hecho falta a miles de familias campesinas de La Calera.
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