El negocio del vocero de Abelardo con “el Hombre Malboro”, un narco guajiro
7 de agosto de 2026
Se conocía que Miller Soto, vocero del gobierno de Abelardo de la Espriella, fue señalado por paramilitares de utilizar su cargo como presidente del Concejo de Barranquilla para darle carnés a criminales con el fin de que se movieran libremente por la ciudad. Ese caso terminó precluído a su favor luego de 20 años sin esfuerzos investigativos de la Fiscalía. Lo que no se conocía es su nexo con Santander Lopesierra, “el Hombre Malboro”, contrabandista, traficante de cocaína y señalado de ser clave en la fundación de estructuras paramilitares. VORÁGINE revela pruebas de un negocio que hicieron juntos.
El negocio de Soto y Lopesierra hubiera pasado desapercibido si no es porque estos quedaron debiendo un dinero y el caso llegó a la rama judicial. La historia se remonta al 1 de abril de 1997, cuando los dos hombres junto a Ivonne Solano de Soto (mamá de Miller) y Olmes Armando Solano Carrillo firmaron un contrato de arrendamiento. Los cuatro rentaron un local comercial ubicado en la Carrera 59B # 58 – 87 y se comprometieron a pagar $1.400.000 mensuales (es decir, 7.132.000 de hoy) durante un año.

La falta de pago
Los documentos a los que accedió VORÁGINE demuestran que el incumplimiento del contrato se dio pronto. La demanda que interpuso ante un juzgado la empresa Igama Limitada, dueña del inmueble, exigía que los arrendadores pagaran $10.548.000 correspondientes al arriendo de julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1997; y enero, febrero y marzo de 1998. Es decir, que solo pagaron de manera cumplida por abril, mayo y junio de 1997.
El 28 de mayo de 1998 el Juzgado Primero Civil del Circuito de Barranquilla encontró fundada la demanda. Por eso, ordenó a Miller, Ivonne, Olmes y a Santander Lopesierra pagar el dinero que estaba exigiendo la empresa que les arrendó el local.
El pago no llegaba, pero el abogado de la compañía logró que el juez primero civil del circuito de Barranquilla utilizara otras formas para cobrar. Por eso, el 23 de junio de 1998 el funcionario judicial decretó el embargo y secuestro de una parte del salario que percibía Soto como concejal de esa ciudad. También, hizo lo mismo con sus cuentas corrientes y los bienes que tenía en ese momento. Las propiedades y las cuentas de Ivonne Solano, Lopesierra y Olmes Solano también fueron embargadas. Incluso, la medida recayó sobre unas acciones de Ivonne en una empresa familiar llamada Hermanos Solano Figueroa y Cía.

En el expediente también se encuentra un memorial radicado el 7 de septiembre de 1998. En el documento, el abogado de la empresa que arrendó el local le pidió al juez desvincular del trámite a Miller Soto. No se da ningún detalle de los motivos que fundamentaban esa petición, solo se alcanza a leer: “Renuncio a los términos de ejecutoria de providencia favorable”.
Consultamos a Soto por su negocio con “el Hombre Malboro” y nos contestó: “La afirmación que usted hace es absolutamente falsa. No tengo ni he tenido negocios con el señor Samuel Santander Lopesierra. Si usted cuenta con alguna evidencia, preséntela ante las autoridades competentes y hágala pública. De lo contrario, le solicito que se abstenga de difundir información falsa”. Cuando le contestamos que en 1997 arrendaron un local, dejó de contestarnos. Sin embargo, VORÁGINE verificó que el ahora vocero presidencial sí tuvo negocios con Lopesierra: en el contrato de arrendamiento sale el mismo nombre y número de cédula de la resolución inhibitoria de la Fiscalía en la que se declaró precluído el proceso por la supuesta entrega de carnés a los paramilitares. Además, cuando el juez declaró el embargo del sueldo lo hizo en contra de un concejal llamado Miller Soto. “El Hombre Malboro” no contestó los mensajes de Whatsapp que le enviamos. Por la negativa de ambos a responder nuestras preguntas no pudimos establecer para qué actividades fue utilizado el local.
Pero, lo que quedó claro con el expediente es que “el Hombre Malboro” hacía negocios con Miller Soto y su mamá. Eso adquiere especial importancia cuando se tiene en cuenta el prontuario de Lopesierra.
Paramilitares y contrabando
Para la época en la que Soto hizo el negocio con “el Hombre Malboro” ya había información pública que lo relacionaba con actividades ilegales. Por ejemplo, el 10 de marzo de 1994 el diario El Tiempo publicó una columna de Armando Puyana en la que se leía: “Hay noticia cierta de que los contrabandistas en la costa norte tienen candidato propio: un señor de apellidos López Sierra (sic), reconocido como el mayor contrabandista de Maicao en licores y cigarrillos”. Unos días después, el diario La Prensa reiteró que se trataba del mayor contrabandista de la región. Además, la Asociación Colombiana de Importadores de Licores le dijo a Semana: “A nosotros nos resulta imposible competir con un señor que, sin pagar un solo peso en impuestos, es capaz de vender cada año unas 200.000 pacas de cigarrillo Marlboro y unas 400.000 cajas de whisky”.
Esa era solo una parte de los pasos turbios que daba Lopesierra antes de hacer negocios con Soto y su familia. VORÁGINE conoció un informe de la Fiscalía, de 2010, en el que se reconstruye la génesis del Frente Contrainsurgencia Wayuú de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). En el documento se señala que Lopesierra habría participado desde 1996 en una estructura ilegal llamada el Cartel de Valledupar.

Según ha relatado el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso, Lopesierra participó de un evento que cambió la suerte del proyecto paramilitar. El 4 de mayo de 1997, en el momento en que estaba cogiendo fuerza esa maquinaria de guerra, Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, fueron capturados en un retén en la carretera que comunica a Riohacha con Barrancas (La Guajira). La aprehensión se dio luego de que cometieron un doble asesinato.
Lo que pasó después fue fundamental para que esas dos piezas claves del paramilitarismo pudieran seguir en sus labores de expansión de los grupos armados. En 2013, Mancuso relató ante una fiscal delegada de la Corte Suprema que hasta la estación de Policía de Barrancas llegaron dos hombres para interceder por ellos: Lopesierra y ‘Kiko’ Gómez. La liberación se consumó luego de que Carlos Castaño viajó a la zona y sobornó a un fiscal llamado Ángel Daza, quien terminó condenado por esos hechos.
En una sentencia de Justicia y Paz contra integrantes del Bloque Norte de los paramilitares hay un detalle adicional sobre el papel de Lopesierra. Según, una nota al pie él le pidió conformar un grupo criminal en Maicao para enfrentar a otra estructura ilegal llamada “Los aguaditos”.
Narcotráfico
Otro capítulo del prontuario de Lopesierra lo relaciona con el tráfico de cocaína. El 27 de septiembre de 2002 la Embajada de Estados Unidos en Colombia le pidió al Estado que lo capturara. El 8 de octubre “el Hombre Malboro” fue apresado. El cargo que le imputaban las autoridades norteamericanas era exportar droga a ese país junto a 14 personas más.
Según los documentos judiciales, Lopesierra habría traficado cocaína aproximadamente entre octubre de 1999 y septiembre de 2002. Sin embargo, el jurado aclaró que no podían saber con certeza la fecha en la que “el Hombre Malboro” empezó a exportar droga.
Lo que se logró establecer fue que Lopesierra sí era narcotraficante. Por eso, en junio de 2006 fue condenado por un jurado del Distrito de Columbia a pagar 20 años de cárcel. Según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos, “el Hombre Malboro” participó en el tráfico de 2 toneladas de cocaína.
La influencia política reciente
Tras pagar su condena y volver a Colombia, Lopesierra ha estado involucrado en otros casos judiciales y en campañas políticas. La Fiscalía lo señala de entregarle 400 millones de pesos a Nicolás Petro, hijo del expresidente Gustavo Petro, cuando era diputado de la Asamblea del Atlántico.
También intentó lanzarse a la alcaldía de Maicao, pero el Consejo Nacional Electoral anuló su candidatura por haber sido condenado por el delito de narcotráfico. Pero, Lopesierra siguió influyendo en la política y para las elecciones legislativas de 2026 apoyó a Martha Peralta Epiayú, candidata al Senado por el partido Mais, y a Juan Loreto Gómez, quien aspiró a la Cámara por el Partido Conservador. Peralta y Gómez han sido mencionados como presuntos beneficiados del saqueo de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo (Ungrd).
Las apuestas de Lopesierra para el Congreso dieron frutos y ambos salieron elegidos. A eso se suma que su antiguo compañero de negocios, Miller Soto, es ahora el vocero de Abelardo de la Espriella.