La Pony Malta lleva décadas acompañando los hogares colombianos como una bebida nutritiva y saludable, pero sus mensajes publicitarios ocultan que sus componentes la hacen igual de dañina que otras gaseosas ultraprocesadas. Esta es la historia de una mentira de casi un siglo.
6 de diciembre de 2023
Por: Luis Bonza. / Ilustración: Camila Santafé.

El primer deportista que apareció en una publicidad de Pony Malta, en 1974, fue Willington Ortíz. La consigna de esa campaña, en la que el futbolista aparece acompañado de su familia, fue “si es buena para mí, es buena para mis hijos”. Desde entonces, la lista de personalidades del deporte que han sido imagen de la gaseosa, o han sido patrocinados por ella, ha incluido nombres como los de Mauricio Hadad, Óscar Córdoba, Maria Isabel Urrutia, Juan Pablo Montoya y James Rodríguez.

Durante más de setenta años la Pony Malta ha hecho parte de las loncheras de niños y niñas, de los comedores de los colombianos y de campeonatos en los que han participado algunas de las más grandes estrellas del fútbol del país. La bebida gaseosa ha logrado posicionarse como una bebida nutritiva, para campeones, sin embargo, sus principales atributos están basados en mentiras disfrazadas.

El principal ingrediente de esta bebida de malta, reconocida con la imagen de un pony, no es la malta de cebada, es el azúcar. De acuerdo con una investigación de FIAN Colombia, una organización que trabaja por la garantía del derecho humano a la alimentación y a la nutrición adecuadas, la cantidad de azúcar que contiene sobrepasa la recomendación de aporte máximo del 10% de calorías por porción. 

Del azúcar de la bebida se desprende una de las principales cualidades que la Pony Malta destaca en sus estrategias publicitarias: su aporte de “energía nutritiva”. De acuerdo con expertas consultadas por VORÁGINE, esas dos palabras conforman un artefacto discursivo que no es preciso. La nutricionista Mercedes Mora, que trabaja como profesora e investigadora de la Universidad Nacional, afirma que no es cierto que esa ni ninguna otra bebida azucarada pueda aportar energía nutritiva a los seres humanos.

“En nuestra evolución como seres humanos nunca en la naturaleza encontramos un líquido que nos diera energía más allá de la leche materna, siempre ha venido de los alimentos y de la leche. Nuestro cuerpo no está diseñado para recibir azúcar en el agua, no reconoce la energía que recibimos en los líquidos, por supuesto tampoco la de la Pony Malta”, explica la profesora Mora.  

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La primera vez que la energía se vinculó con la Pony Malta fue en 1987, de acuerdo con el rastreo realizado por FIAN Colombia. Ese concepto fue incluido en la publicidad del lanzamiento de la bebida en lata en el marco de la Vuelta a Colombia. De acuerdo con la profesora Mora, la energía que se obtiene de las bebidas azucaradas es una energía vacía, no nutritiva. 

“Esa energía llega rápidamente a la sangre porque no trae consigo nada, aparte de la energía de los carbohidratos no tiene fibra, no tiene grasa, no tiene proteínas, nada más.  Y una gran energía en la sangre, en un momento determinado, es una emergencia fisiológica para la cual la célula tiene una solución: la convierte en grasa. De manera que el consumo de azúcar en las bebidas es la primera causa de acumulación de grasa corporal y la primera causa de obesidad en niños”, afirma Mora.

Precisamente porque las bebidas azucaradas no son reconocidas por el cuerpo humano como una fuente de energía, el organismo, después de consumirlas, pide más, y así se crea un ciclo en el que el consumo se convierte en un problema para la salud. De acuerdo con la profesora Mora “cuando tomamos energía de los líquidos no sentimos llenura, no sentimos que recibimos energía, entonces el cerebro le pide a la persona que consuma más, porque él no se dio cuenta de que con ese líquido ingresó energía, a eso se le llama no compensación”.  

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La salud de los niños a merced de la industria

La situación nutricional de los menores de edad en Colombia es preocupante, tanto por las deficiencias como por los excesos. La profesora Mora hizo parte de una investigación junto a la Universidad de Harvard, la Universidad de Michigan y la Universidad Nacional en la que durante 8 años, entre 2006 y 2014, hicieron seguimiento a una muestra representativa de niños, niñas y adolescentes en etapas escolares de Bogotá para tomar sus datos nutricionales, de salud y sociodemográficos.

“Cada año que íbamos los encontrábamos con un poco más de sobrepeso, y esto está pasando muy rápido en el país, no ha pasado así en otros países. No tenemos datos desde el 2015, pero es preocupante que los menores en edad escolar estén aumentando a esa velocidad, porque si siguen así van a llegar a ser adultos con un problema muy grande de sobrepeso y obesidad, y vamos a llegar a niveles tan altos como en Chile, del 75% de personas con exceso de peso, cuando en este momento tenemos el 56% en Colombia”, advirtió la profesora.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia, entre 2010 y 2015, el porcentaje de niños y niñas entre 5 y 12 años con exceso de peso aumentó cinco puntos porcentuales. Los hallazgos de la investigación en la que participó la profesora Mora se corresponden con lo que encontró la ENSIN: cada año en que fueron a medir y pesar a los menores, encontraban un aumento de un punto porcentual en su Índice de Masa Corporal.

El estudió que realizó Mercedes Mora encontró, además, que los niños que consumían productos empaquetados y bebidas azucaradas en las loncheras tenían un porcentaje de índice de masa corporal mucho más alto que los niños que no los consumían. “Y además se comprobó que estos productos eran muy pobres en nutrientes: en fibra, en proteínas, en vitaminas, en calcio. Entonces el consumo de estos productos aumenta su peso, pero además se relaciona con deficiencias de micronutrientes”, afirma Mora.

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La historia de un engaño

A pesar de que la Pony Malta es un producto ultraprocesado, por sus ingredientes y por el proceso industrial que conlleva su creación, las estrategias publicitarias de la bebida han relacionado esa bebida con la salud y el deporte, resaltando el componente que la hace diferente de otras gaseosas: la malta de cebada. 

De acuerdo con Mylena Gualdrón Rivero, investigadora de la línea de nutrición de FIAN Colombia, “esa es una de las estrategias que mejor capitaliza la industria de ultraprocesados. En este caso lo que se hace es tomar un alimento, que efectivamente es real, la malta, y capitaliza el conocimiento o el imaginario popular de las bondades que puede tener. Hay una cantidad de bebidas que lo hacen: la fruta en los jugos de caja o la sábila. Ese alimento busca, desde la industria y la publicidad, enmascarar una larga lista de ingredientes que generalmente empiezan por azúcar”. 

“En Colombia los que saben de Malta, la llaman por su nombre: Pony Malta” fue el slogan de una de las campañas de publicidad lanzada en 1996. La nutricionista Gualdrón sabe del malteo, que es el proceso al que se somete la cebada para convertirse en malta. Según explica, aunque la malta de cebada sí hace parte de los ingredientes de la Pony Malta, el proceso al que es sometida hace que termine convertida en más azúcar.

“El malteado es un proceso que hace una oxidación de los granos de cereal, y ese cereal termina desintegrándose. Un carbohidrato grande, complejo, por un proceso enzimático, termina convertido en azúcar, pero además de eso hay una adición de azúcar como ingrediente. En esencia, la malta termina siendo un alimento que, por el ultraprocesamiento, termina convertido en uno de los factores que suma al riesgo de consumir este tipo de bebidas”, explica Gualdrón.

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Las estrategias discursivas con la que se ha promocionado durante décadas la Pony Malta, la han puesto en una categoría diferente a la de otras bebidas del mismo tipo. De acuerdo con la investigación que hizo FIAN Colombia sobre su publicidad, esta “ha perdurado por 64 años entre el imaginario colombiano como un alimento, más que como una gaseosa, o bebida azucarada, o producto bebible ultraprocesado”.

En la página web resaltan las imágenes de menores de edad tomando Pony Malta en uniforme escolar con mensajes como “el futuro está en tus manos”, “recárgate con la energía nutritiva de Pony Malta y tómate el futuro” o “perfecta para las onces”. Incluso existe un aplicativo en el que los estudiantes pueden subir sus notas escolares y acumular puntos para ganar premios.

De acuerdo con la nutricionista Gualdrón, esas estrategias no son dirigidas a los niños, sino que son contra ellos: “La publicidad, la promoción y el patrocinio no está dirigida, es contra los derechos de niñas y niños. Esta gente lo que despliega son estrategias contra la edad mental y el desarrollo cognitivo de niñas y niños porque necesita nuevos clientes, ellos saben que si logran fidelizar desde los primeros años a un niño o niña es un cliente que los va a acompañar toda la vida”. 

Esa fidelización que pasa de generación en generación es otra de las estrategias que Pony Malta ha sabido aprovechar para mantenerse vigente por más de setenta años. En 1999, el piloto de automovilismo Juan Pablo Montoya se convirtió en la cara de la bebida y veinte años después, en 2019, su hijo, que para entonces tenía 14 años, lo acompañó en una nueva campaña de la bebida gaseosa. De acuerdo con la investigación de FIAN Colombia, “se refuerza el concepto de una tradición que está bien mantener, conservando el peso que ha tenido la asociación a la victoria deportiva con el consumo de la bebida “bebida de campeones”.

Además del punto de vista profesional, la nutricionista Mylena Gualdrón se para desde su rol de mamá y explica que “ellos logran capitalizar un espacio bien sensible como es el mérito deportivo. Uno pensaría que una mamá, un papá cuando echa la Pony Malta en la lonchera está pensando en que efectivamente su hijo va a tener energía y va a lograr las cosas que se propone. Este caso es emblemático porque ha recurrido a figuras muy representativas e icónicas como Juan Pablo Montoya, y ahora su hijo. Se hereda el reconocimiento de una bebida como estas y eso cala en quienes vimos el recorrido de una persona como él”. 

La Pony Malta no solamente promete energía nutritiva con su consumo, sino además, vitaminas. Entre sus ingredientes se cuentan los agregados vitamínicos niacina, riboflavina y tiamina. Según la nutricionista Gualdrón, incluir esas vitaminas no tiene ningún efecto positivo porque las implicaciones del azúcar siguen siendo más nocivas para la salud que los beneficios que estas pudieran aportar. 

“Es una estrategia de enmascaramiento, de lavado, todo lo que está puesto ahí está pensado para que transmita un mensaje que en gran medida no es cierto. Es mentiroso, es publicidad engañosa, eso no va a estar disponible en mi cuerpo para cumplir esas funciones y la verdad es que así tuviera esas vitaminas, no se compadece con el exceso de azúcar y el riesgo que implica para la salud tomar una bebida con esos ingredientes” afirma Gualdrón.

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La publicidad contra los menores

Aunque la Pony Malta tiene uno de los cinco sellos de etiquetado frontal que fueron reglamentados en la Resolución 2492 de 2022, las botellas que aparecen en la página web y en sus publicidades no tienen ese sello que advierte sobre el exceso de azúcar en la bebida. Esa omisión no es ilegal, pues la publicidad no está regulada en Colombia, pero deja algunas preguntas en el campo de lo ético.

Diana Carolina Vivas Mosquera ha trabajado elaborando acciones jurídicas en defensa de los derechos de los consumidores y en busca de la garantía de la salud humana, la alimentación adecuada y el ambiente sano. De acuerdo con su perspectiva, en la falta de información clara sobre la Pony Malta y en los mensajes que la presentan como una bebida nutritiva, hay una vulneración.

“Donde está la violación de los derechos es cuando no hay acceso a información clara, cuando se venden como saludables productos que no lo son. Por ejemplo con la Pony Malta, muchísimas personas todavía creen que ayuda al crecimiento y desarrollo de los niños, entonces incorporan el consumo del producto, porque está pensando que es algo nutritivo. Esa es la vulneración del derecho, que no se informe realmente cuál es el riesgo o cuáles son los efectos que eso pueda tener”, explica Vivas. 

Aunque aún no existe una regulación de la publicidad de ultraprocesados dirigida a menores de edad en Colombia, la Superintendencia de Industria y Comercio sí regula y sanciona a las industrias que incluyan información engañosa en sus mensajes publicitarios. Sin embargo, según Diana Carolina Vivas, la experiencia ha demostrado que la institución no siempre actúa en favor de los intereses de los consumidores. 

La abogada Vivas entiende que “la publicidad engañosa no es solamente que expresamente se esté incurriendo en una mentira, sino que además induzca a un error al consumidor. Hay una información, que si bien no es del todo falsa, me hace creer o me hace llegar a una conclusión que es equivocada. Bajo ese marco sí es posible hacer algún tipo de proceso en la SIC, o presentar una denuncia al respecto. Pero la experiencia que hemos tenido en Educar Consumidores no ha sido la más esperada en cuanto a las decisiones que adopta la superintendencia”. 

Vivas, además, hace parte de la asamblea de Educar Consumidores y durante varios años estuvo acompañando acciones jurídicas en esa organización que investiga temas relacionados con la salud humana y ambiental para producir acciones de incidencia política.

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La regulación que hace la SIC existe porque entre consumidores y productores hay una relación desigual, en la que productores utilizan todo un andamiaje comercial para persuadir las decisiones de quienes consumen. En el caso de la Pony Malta, esa estructura incluye juegos en línea, concursos y un campeonato de fútbol que patrocinó durante 35 años y del que participaron futbolistas como James Rodríguez, Juan Fernando Quintero y David Ospina. 

Ese discurso, en el que la Pony Malta se vende como la “bebida de campeones” envía un mensaje según el cual los niños pueden convertirse en grandes futbolistas si la beben. Más que por la bebida en sí misma, el consumo se incentiva como un asunto aspiracional, ligado a las emociones. 

Un estudio del que participó la profesora Mercedes Mora, junto a otros investigadores de la Universidad Javeriana, la Universidad de Kansas y la Universidad de Carolina del Norte, analizó los contenidos de más de 500 comerciales que estuvieron al aire en televisión en Colombia en 2017. Allí se encontró que el 78% de los productos comestibles anunciados eran ultraprocesados, además que el 89% incluían ganchos como personajes, niños actores u otras animaciones para asociar el producto con diversión, emoción o aventura.

“Encontramos que en Colombia son las niñas de todos los estratos socioeconómicos las que recuerdan más las propagandas que traen mensajes emocionales, y también los niños, pero sobre todo los de bajos estratos socioeconómicos. Con estas estrategias ya la publicidad compró nuestra próxima generación, porque estas niñas van a ser las mamás de los próximos niños, y seguramente les van a comprar estos productos. Ahí está la Pony Malta, esa emoción de ser campeón, o sea, esa parte emocional, esa fidelidad de marca crea un vínculo casi imposible de romper”, argumenta la profesora Mora.

Manipulan a los niños y enredan al Estado

En Colombia se han adelantado dos proyectos de ley para regular la publicidad de ultraprocesados dirigida a menores de edad. Ninguno de los dos llegó a buen término por el lobby que hizo la industria, de acuerdo con los ponentes de ambos proyectos: Victor Correa y Rodrigo Lara. Las iniciativas legislativas tenían la intención de proteger los derechos fundamentales de niños y niñas que se encuentran expuestos a actividades de promoción, publicidad, patrocinio de los productos ultraprocesados que son nocivos para su salud. 

Como parte del lobby que realizó la industria, el 18 de septiembre de 2017 Victor Correa recibió una carta firmada por Elizabeth Melo Acevedo, presidenta ejecutiva de la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA), acompañada de otras organizaciones como la Unión Colombiana de Empresas Publicitarias y la Asociación Nacional de Medios de Comunicación. De la organización que Melo preside se encuentran afiliadas empresas como Alpina, McDonalds, Coca Cola, Kellogs, Nutresa, Nestle y Bavaria. 

De acuerdo con la carta, el proyecto de ley que proponía el representante tenía como una de sus consecuencias a corto plazo “la vulneración de los derechos de niños, niñas y adolescentes a escoger, a la información, y al libre desarrollo de su personalidad”. Pero de acuerdo con el representante, esa restricción a la publicidad buscaba, precisamente, proteger los derechos de los menores de edad en Colombia.

“Los niños son autónomos en la toma de ciertas decisiones, pueden decidir sobre su derecho a morir dignamente, una niña puede solicitar la IVE. ¿Entonces tiene autonomía sobre eso pero no para decidir qué consumir? En efecto, porque en los primeros casos se está protegiendo los derechos del niño, y en el segundo también”, explica Correa.

En las audiencias públicas que se han realizado para debatir cómo debería ser esa regulación, el principal argumento que ha aportado la industria es el de la autorregulación, que son los acuerdos que la misma industria hace para prevenir y controlar posibles excesos o conductas antiéticas de anunciantes, los medios y las agencias de publicidad. 

Entre esos acuerdos de autorregulación, La Cámara de la Industria de Bebidas de la ANDI, de la que hacen parte empresas como Bavaria, Coca Cola, Postobón y Pepsico, firmó en 2016 cinco compromisos de autorregulación responsable. Uno de esos compromisos está relacionado con la “publicidad consciente” según el cual, las empresas no hacen publicidad en medios donde el 35% o más de la audiencia sea menor de 12 años. “Para niños solo promocionamos agua mineral y potable tratada, jugos de 100% fruta, bebidas cuyo contenido de fruta sea superior o igual al 12% y bebidas a base de cereal”. 

Ese acuerdo excluye, entonces, a la Pony Malta, porque según sus componentes es una bebida a base de cereal. Sin embargo, Esperanza Cerón Villaquirán, médica y doctora en educación, quien es la actual directora de Educar Consumidores, no existe ninguna razón para que una bebida como la Pony Malta tenga una diferenciación de otras bebidas ultraprocesadas. 

“Los productos ultraprocesados que usan productos naturales, en este caso la malta, el grano, destruyen el producto natural, lo descomponen, lo fragmentan, toman una parte de él y lo usan. Otra característica es que tienen alta palatabilidad, que es que cuando te lo metes a la boca, por encima de lo que haría un alimento natural, hace que tu quieras consumir más porque se le han añadido aditivos. En ese sentido la Pony Malta no pierde su característica de ultraprocesado. La autorregulación es un chiste, es una burla a la salud pública”, explica Cerón.

Según todas las expertas consultadas por VORÁGINE, la autorregulación no funciona y no puede ser la única medida para proteger a los menores. De acuerdo con la nutricionista Gualdrón, la razón por la que no ha funcionado es muy sencilla: “los intereses de quienes producen estos productos y los de la salud pública están totalmente en polos opuestos. La autorregulación no ha funcionado porque el que tiene que ser regulado no puede poner las reglas. Su objetivo es económico, necesitan nuevos clientes y por eso se ensañan contra niñas, niños y jóvenes. Esta gente lo que despliega son estrategias contra la edad mental y el desarrollo cognitivo de niñas y niños porque necesita nuevos clientes”.

Otra de las estrategias que han sido identificadas como parte del lobby de la industria para evitar que se regule en contra de sus intereses está relacionada con la transferencia de recursos económicos a quienes toman decisiones. Bavaria S.A aportó 14 mil 740 millones de pesos a la financiación privada para el funcionamiento de partidos políticos durante el periodo de 2018 a 2022. Los partidos que más recibieron financiación de parte de la cervecería que produce la Pony Malta fueron el Partido Liberal, el Centro Democrático, el Partido de la U y el Conservador. También fueron financiados la Alianza Verde, Cambio Radical, el Nuevo Liberalismo, el Partido Polo Democrático Alternativo y el Movimiento Autoridades Indígenas de Colombia.

Más artimañas y estrategias sin un futuro claro

Aunque el etiquetado frontal y los impuestos a los productos comestibles y bebibles ultraprocesados son una realidad y hacen parte del terreno ganado para la protección de la salud de los menores de edad, de acuerdo con las expertas consultadas por VORÁGINE son medidas que se quedan cortas si no existe una regulación a la publicidad. 

Esperanza Cerón piensa que “todavía no tenemos una campaña publicitaria agresiva de parte del Estado que permita mayor educación sobre el tema. Como con muchas otras, se corre el riesgo de que nos quedemos con leyes maravillosas, pero que no pase nada, que no haya un cambio cultural significativo que respalde dos medidas tan importantes como son estas dos”. 

El caso de los impuestos saludables, por la forma en que fue diseñado, abre una nueva ventana a los movimientos que puede hacer la industria. La nutricionista de FIAN, Mylena Gualdrón, hace referencia a las modificaciones que la industria puede hacer en sus productos para evitar las medidas que existen hasta ahora: el etiquetado frontal de advertencia y los impuestos a los productos a comestibles y bebibles ultraprocesados.

“Tu puedes bajar el sodio, la grasa, el azúcar, pero lo rellenas con una cantidad de aditivos que en estricto sentido son tan nocivos como los mismos nutrientes críticos de los que estamos hablando. La reformulación realmente es un arma de doble filo. En realidad el problema del ultraprocesamiento no es solamente de los nutrientes críticos, sino que va más allá. ¿Qué pasa con toda la cantidad de aditivos que llamamos cosméticos?”, explica Gualdrón.

En el caso de la Pony Malta, además de la bebida original hay una alternativa: la Pony Vital que, según su etiqueta, tiene 40% menos azúcar. Sin embargo, al revisar sus ingredientes, sigue teniendo los mismos componentes dañinos de la original. “Este es un ejemplo de reformulación porque le quitan el 40% de azúcar, pero sigue teniendo azúcar agregado y sigue teniendo aditivos: colorantes, acidulantes, sabor artificial. En esencia es un producto que sigue siendo ultraprocesado”, afirma la nutricionista Gualdrón.

Por su parte, Diana Carolina Vivas entiende el problema desde un asunto de entornos saludables: “Los patrones de conducta obedecen a lo que uno está expuesto, y si uno crece en entornos en los que le están mostrando la facilidad de acceder a estos productos, pues genera unos modos de consumo dañinos. La idea es que haya una integralidad de medidas, no basta con una sola, no basta con que se apliquen independientemente, ojalá sean un paquete completo”. 

Una investigación realizada por DeJusticia estudió las técnicas publicitarias utilizadas por las marcas en las tiendas escolares y encontró que “la marca más diversificada es Pony Malta, que es la única en utilizar mesas, sillas y cuadros, además de los métodos más tradicionales como góndolas y neveras”. 

Así, durante décadas, la Pony Malta ha logrado posicionarse como la “bebida de campeones”, la que aporta “energía nutritiva” y la que es “perfecta para las onces”. Ya está demostrada la influencia de la industria para frustrar los proyectos de ley con regulaciones que pueden afectar o limitar sus alcances comerciales, pero las estrategias discursivas de la publicidad siguen al orden del día para engañar a los niños y niñas, así como sus familias, para seguir incentivando el consumo de productos que se venden como saludables, pero están lejos de serlo.

* Esta investigación fue financiada, en parte, por Vital Strategies. El contenido es editorialmente independiente y su propósito es arrojar una luz tanto sobre las prácticas ilegales o poco éticas de la industria de alimentos y bebidas, como sobre las poblaciones más vulnerables que, de manera desproporcionada, cargan con la peor parte de la crisis de salud global causada por el consumo de alimentos y bebidas no saludables. A menos de que se indique lo contrario, todas las declaraciones publicadas en esta historia, incluidas aquellas sobre legislación específica, reflejan las opiniones de las organizaciones particulares, y no las de Vital Strategies.

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