El grupo criminal estigmatizó a la organización social, poniendo en riesgo a su personal en terreno. Los señalamientos infundados empezaron tras la publicación de investigaciones sobre los negocios ilegales de esa estructura armada.
15 de marzo de 2026
Por: Vorágine.
El grupo criminal estigmatizó a la organización social, poniendo en riesgo a su personal en terreno. Los señalamientos infundados empezaron tras la publicación de investigaciones sobre los negocios ilegales de esa estructura armada.

El Clan del Golfo ha elevado el tono de sus ataques contra el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep). Sin prueba alguna, el grupo armado acusó a esta organización de formar parte del ELN. Dicha acusación se difundió el pasado 4 de marzo a través de una cuenta de X (antes Twitter) asociada a esa estructura armada. Ante el hecho, la defensora del pueblo, Iris Marín, se pronunció: “La estigmatización no solo vulnera el derecho al buen nombre del Cinep, sino que pone en riesgo la vida y la integridad física y psicológica de las personas que trabajan en la defensa de los derechos humanos”. Asimismo, una larga lista de embajadas de diferentes países y plataformas de organizaciones sociales en Colombia y en el exterior emitieron pronunciamientos al respecto.

El Clan del Golfo estigmatizó al Cinep por medio de su cuenta de X (antes Twitter).
El Clan del Golfo estigmatizó al Cinep por medio de su cuenta de X (antes Twitter).
ONU Derechos Humanos rechazó los señalamientos del Clan del Golfo contra el Cinep.
ONU Derechos Humanos rechazó los señalamientos del Clan del Golfo contra el Cinep.

Otra estrategia que empleó el Clan del Golfo fue compartir contenido sin sustento alguno para cuestionar al Cinep. La plataforma utilizada fue una página llamada La voz del país, la cual difunde los comunicados de este grupo criminal. El pasado 6 de marzo, dicho portal hizo dos publicaciones en las que la única fuente era la propia estructura armada. En ambas notas se intentaba minar la credibilidad de la organización civil sin presentar prueba alguna de irregularidades. En uno de los fragmentos se lee: “De confirmarse la alianza con el ELN, se estaría viendo socavada la neutralidad que debe primar en el trabajo de una entidad como el Cinep”. Sin embargo, esta afirmación carece de fundamento.

Ese es el hecho más grave de la escalada del Clan del Golfo contra el Cinep. La estructura criminal ha expuesto su molestia varias veces justo después de que la ONG ha hecho denuncias sobre sus rentas ilegales. Además, la organización civil ha revelado la destrucción ambiental y las afectaciones a varias comunidades por cuenta de los negocios de la banda armada. 

El Gobierno de Gustavo Petro adelanta conversaciones con el Clan del Golfo en Doha (Catar). El Cinep y ocho organizaciones étnico-territoriales saludaron el proceso de diálogo, pero han pedido mayor transparencia y ser escuchadas. Asimismo, han puesto de manifiesto la necesidad de decretar medidas de alivio humanitario. La más reciente molestia de la organización criminal, en medio de la cual estigmatizó al Cinep, surgió a raíz de un artículo de El Espectador. En dicho texto, las organizaciones expresaban su inquietud porque en la mesa se habría pactado un punto de concentración de tropas del grupo armado sin consultar a las comunidades.

El inicio de las estigmatizaciones

El primer hecho que desató la furia del Clan del Golfo contra el Cinep fue una publicación de un artículo en el diario El Espectador, del 27 de octubre de 2024. La nota reseñaba la catástrofe ambiental que ha generado esa estructura armada en el Bajo Atrato, al norte de Chocó. “Acá ellos manejan todo. La tala indiscriminada, la extracción de oro, la producción de coca, todo pasa por el Clan del Golfo, todo se les vende a ellos al precio que pongan, por eso es tan difícil denunciar”, le dijo un defensor de derechos humanos a ese medio. 

Esas economías ilegales controladas por el Clan del Golfo han generado diferentes afectaciones a las comunidades. Por ejemplo, la contaminación de los ríos ha disminuido sustancialmente la población de peces que eran fundamentales para indígenas y afrodescendientes. Además, el Cinep estimó que la deforestación en el Bajo Atrato alcanzó las 65.100 hectáreas. 

La revelación de esa información molestó al Clan del Golfo. El grupo criminal emitió un comunicado el 26 de octubre de 2024, solo dos días después de la publicación de El Espectador. “Se han conocido informes de prensa que reproducen, sin ninguna investigación que lo corrobore, las acusaciones que organizaciones como el Cinep ha hecho en contra del EGC, en donde se nos acusa de ser los mayores depredadores del medio ambiente”.

Estigmas contra el Cinep y Vorágine

Otro artículo periodístico generó molestia dentro del Clan del Golfo. El 25 de junio de 2025, VORÁGINE publicó una nota titulada “Todo en la vida tiene precio: el macabro y millonario negocio del EGC en Chocó”. En dicho contenido se retomó una investigación del Cinep llamada “EGC en el Chocó: Violencia, poder y miedo”, en la que se detallaba la manera en la que ese grupo criminal controla amplios sectores del departamento. Se trata de una investigación de 45 páginas que combina información recogida de primera mano en los territorios, cruzada con datos oficiales y variables que fueron procesadas a través de análisis cualitativos y cuantitativos. 

Entre los descubrimientos del Cinep recogidos en la nota periodística se mencionan los crímenes sexuales que perpetran integrantes del Clan del Golfo contra mujeres y niñas. “Según el informe, el alcance de la violencia sexual llega al punto de que pagan hasta cinco millones de pesos por abusar de niñas y adolescentes ‘vírgenes’. ‘En Unguía hubo un comandante que llegó a tener 60, 65 niñas de todas las veredas y corregimientos. Las veía cada seis meses. Empezó a hacer casas, como un condominio. A las niñas las metía ahí. Esas niñas eran vigiladas, no podían salir del territorio. Todo lo que necesitaban se lo llevaban. Si querían estudiar igual se tenían que quedar allá, porque eran propiedad de él’, contó una lideresa”, se lee en el artículo de VORÁGINE.

La respuesta del Clan del Golfo llegó un día después. Desde una cuenta que tiene el logotipo de la organización criminal respondieron a un trino de VORÁGINE en el que se compartía la nota. “Lavándole la cara al ELN”, dijeron sin sustento. Hacían alusión a este medio y al Cinep.

El Clan del Golfo señaló, sin pruebas, a Vorágine y al Cinep de lavarle "la cara al ELN".
El Clan del Golfo señaló, sin pruebas, a Vorágine y al Cinep de lavarle “la cara al ELN”.

El 6 de julio la estrategia cambió. Ricardo Giraldo, asesor jurídico del Clan del Golfo, trinó una nota de un medio llamado Alerta Paisa (que pertenece al conglomerado de medios de RCN). Su mensaje llegó como respuesta a una publicación de VORÁGINE que hacía alusión a la nota que reseñó el informe del Cinep. “Se les cayó la mentira”, dijo el abogado. Sin embargo, no señaló cuál era la mentira. Se limitó a citar a un líder que criticó el informe del Cinep. Tiempo después, la nota fue removida de la página de Alerta Paisa. 

Asesor jurídico del Clan del Golfo, Ricardo Giraldo, habló de una "mentira", pero no dijo cuál.
Asesor jurídico del Clan del Golfo, Ricardo Giraldo, habló de una “mentira”, pero no dijo cuál.

El trabajo del Cinep en Urabá y el Bajo Atrato

“El apoyo del Cinep a nuestra organización ha sido muy significativo. Ha visibilizado la realidad del territorio y nos ha enseñado sobre el medio ambiente, la conservación y los temas jurídicos. También ha habido un fortalecimiento en temas de género”, le dijo a VORÁGINE una lideresa de una organización campesina en Urabá que ha recibido apoyo del Cinep desde 2019.

El Cinep lleva 30 años trabajando en Urabá (Antioquia) y Bajo Atrato (Chocó). En ambas regiones ha acompañado a las comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas en varios reclamos históricos. Por ejemplo, en lo que tiene que ver con la restitución de tierras el Consejo Comunitario de la Larga Tumaradó (una organización afrodescendiente) ha recibido el apoyo social y jurídico del Cinep para reclamar las tierras que fueron despojadas por paramilitares y empresarios en la región. 

Ese apoyo a la restitución de tierras ha pasado por momentos difíciles. En 2017 hubo una serie de asesinatos de líderes reclamantes: Porfirio Jaramillo y Jesús Alberto Sánchez, de la vereda Guacamayas, de Turbo (Antioquia), Mario Manuel Castaño, a quien le propinaron 19 tiros y Hernán Bedoya.

En esa región del país se vivió un fenómeno masivo de despojo. A mediados de los 90 los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) afianzaron su poder en Urabá. Luego, empezaron las compras masivas de tierras a las familias que se habían desplazado. Por esa época se hizo famosa la expresión: “Vende usted o vende la viuda”. Grandes extensiones de tierra terminaron en manos de ganaderos, bananeros y narcotraficantes. 

Otra labor que ha adelantado el Cinep con las comunidades de la región tiene que ver con la participación en el sistema de justicia transicional que se creó con el Acuerdo de Paz entre el Estado y las Farc. La organización civil ha acompañado a los procesos comunitarios en la presentación de informes ante instancias como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Comisión de la Verdad. 

En la JEP el Cinep ha acompañado procesos como la acreditación de víctimas. Un caso fue el del Consejo Comunitario de la Larga Tumaradó, 5.000 personas de esas comunidades fueron reconocidas en el caso 004 que investiga graves violaciones a los derechos humanos en Urabá. También, asesoraron a esa misma organización y al consejo comunitario de la cuenca del río Salaquí para que presentaran las propuestas restauradoras en el marco de la justicia transicional. 

“Para nosotros el Cinep es muy importante porque nos ha brindado mucho apoyo en el empoderamiento de la mujer. Y las investigaciones son claves para conocer la ley y para que nosotros mismos dimensionamos los impactos ambientales que tenemos en nuestras comunidades como la contaminación del agua y la escasez de la pesca”, dijo una lideresa de un consejo comunitario en Chocó entrevistada por este medio.

Contactamos al Cinep para obtener su versión sobre los hechos acá expuestos, pero declinaron la opción de hacer declaraciones. 

Las acusaciones infundadas del Clan del Golfo afectan al Cinep y a las organizaciones que apoya. El grupo armado ha mandado varios mensajes de molestia que hacen cada vez más difícil investigar temas centrales para la humanidad como la deforestación y la contaminación de los ríos. Además, refuerzan la idea de que su manera de administrar  poder es la violencia.

Lea también: Así saqueó el Clan del Golfo la salud y el PAE en Antioquia y Chocó

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